domingo, 30 de agosto de 2015

CHICO WRANGLER.





Dulce corazón mío de súbito asaltado.
Todo por adorar más de lo permisible.
Todo porque un cigarro se asienta en una boca
y en sus jugosas sedas se humedece.
Porque una camiseta incitante señala,
de su pecho, el escudo durísimo,
y un vigoroso brazo de la mínima manga sobresale.
Todo porque unas piernas, unas perfectas piernas,
dentro del más ceñido pantalón, frente a mí se separan.
Se separan.

jueves, 27 de agosto de 2015

TOQUEN LES DOTZE.

 
 
S’estripa la nit a l’hora de la tempesta suau
en el tàlam improvisat amb la seda de la Xina,
finestra oberta amb trascolament d’astres,
les boques fan la seva feina amb les llengües
turgents amb saliva de maduixa i llimona,
les mans premen sol•licites esquenes i natges,
la suor i les feromones amb dansa meravella,
oscil•lent els pits amb fregadissa de mugrons,
que de tant erectes estan a punt d’explotar,
ventres fusionats amb guspires de sàndal,
tota la musica surt i entra per les orelles,
cames entrelligades no deixen volar els peus;
lapse de temps eteri que revincla per la cambra,
els gemecs anuncien focs d’artifici necessaris,
l’hora violeta en què tot es fa possible,
passen els minuts i els minuts i els segons,
i el licor es vessa dels semalers tibats,
incandescent i perfecte. Toquen les dotze.
 

domingo, 23 de agosto de 2015

EL HOMBRE Y EL MAR.





Hombre libre, ¡tú siempre preferirás la mar!
es tu espejo la mar; y contemplas tu alma
en el vaivén sin fin de su lámina inmensa,
y tu espíritu no es menos amargo abismo.

Y gozas sumergiéndote al fondo de tu imagen;
tus miembros la acarician y hasta tu corazón
se olvida por momentos de su propio rumor
ante el hondo quejido indomable y salvaje.

Ambos sois tenebrosos a la vez que discretos:
Hombre, nadie ha explorado tus abísmales fondos,
¡oh mar, nadie conoce tus íntimas riquezas,
Tanto guardáis, celosos, vuestros propios secretos!

Y entretanto han pasado innumerables siglos
desde que os combatís sin tregua ni piedad,
hasta tal punto amáis la muerte y la matanza
¡oh eternos gladiadores, oh implacables hermanos!

sábado, 22 de agosto de 2015

MI JARDÍN DE LOS SUPLICIOS.





 


En el jardín secreto, bajo el árbol,

despacio, muy despacio, desataste mis trenzas

y luego, impetuoso, porque yo sentí frío

y terca me negaba, arrancaste mi ropa.

Con cíngulo de larga enredadera

la deslucida organza que sirviera de colcha

a la cuna común, experto me ceñiste.

En la callada hora, muy lejos de los padres,

con jugo de geranios la boca me teñías

y ajorcas vegetales en mis breves tobillos

se enroscaron.

Bailé furiosamente.

Cual halo tras de mí henchíase la túnica,

en torno a ti crecían los aros de mis huellas.

Yo, tanagra diversa, evasivo laurel y tú quieto.

Perfectamente quieto.

salvo el brazo con el que me flagelabas.