Mostrando entradas con la etiqueta Safo Mitilene. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Safo Mitilene. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de julio de 2020

HIMNO A AFRODITA.






-Safo-



Inmortal Afrodita de polícromo trono,

hija de Zeus que enredas con astucias, te imploro,

no domines con penas y torturas,

soberana, mi pecho;



mas ven aquí, si es que otras veces antes,

cuando llegó a tu oído mi voz desde lo lejos,

te pusiste a escuchar y, dejando la casa

de tu padre, viniste,



uncido el carro de oro. Veloces te traían

los hermosos gorriones hacia la tierra oscura

con un fuerte batir de alas desde el cielo

atravesando el éter.



De inmediato llegaron. Tú, feliz,

con la sonrisa abierta en tu rostro inmortal,

preguntabas qué sufro nuevamente y por qué

nuevamente te invoco



y qué anhelo ante todo alcanzar en mi pecho

enloquecido: ¿A quién seduzco ahora

y llevo a tu pasión? ¿Quién es, oh, Safo,

la que te perjudica?



Porque si hoy te rehúye, pronto habrá de buscar;

si regalos no acepta, a cambio habrá de darlos,

y si no siente amor, pronto tendrá que amar

aunque no quiera ella.



Ven a mí también hoy, líbrame de desvelos

rigurosos, y todo cuanto anhela

mi corazón cumplir, cúmplelo y sé tú misma

mi aliada en esta lucha.

domingo, 7 de abril de 2019

ME PARECE IGUAL QUE UN DIOS...


 



Me parece el igual de un dios, el hombre

que frente a ti se sienta, y tan de cerca

te escucha absorto hablarle con dulzura

y reírte con amor.



Eso, no miento, no me sobresalta

dentro del pecho el corazón; pues cuando

te miro un solo instante, ya no puedo

decir ni una palabra,



la lengua se me hiela, y un sutil

fuego no tarda en recorrer mi piel,

mis ojos no ven nada, y el oído

me zumba, y un sudor



frío me cubre, y un temblor me agita

todo el cuerpo, y estoy, más que la hierba,

pálida, y siento que me falta poco

para quedarme muerta.

martes, 30 de abril de 2013

ANSIEDAD



 
POESÍA DE SAFO DE MITILENE.



Igual parece a los eternos dioses
quien logra verse frente a ti sentado:
¡feliz si goza tu palabra suave,
suave tu risa!

A mí en el pecho el corazón se oprime
sólo en mirarte: ni la voz acierta
de mi garganta a prorrumpir; y rota
calla la lengua.

Fuego sutil dentro mi cuerpo todo
presto discurre: los inciertos ojos
vagan sin rumbo, los oídos hacen
ronco zumbido.

Cúbrome toda de sudor helado:
pálida quedo cual marchita hierba
y ya sin fuerzas, sin aliento, inerte
parezco muerta.