jueves, 29 de octubre de 2026

LAS PEQUEÑAS VIRTUDES. Natalia Ginzburg.

“Las pequeñas virtudes”, de la escritora italiana Natalia Ginzburg, es un volumen breve que recopila once textos escritos entre los años 1944 y 1962.
 

 
Hay libros de los que cuesta hacer una reseña porque uno cree que solo de disfrutan calladamente. Esta obra es una simbiosis perfecta entre ensayo, autobiografía y memoria; es decir, pura literatura. La autora utiliza el pasado y sus propias vivencias como banco de pruebas para reflexionar sobre los distintos temas que aborda.
Destaca, por encima de todo, su brutal conocimiento del ser humano. Leer a Natalia es un auténtico lujo para cualquier lector: sobrecoge su inteligencia, su coherencia, su sensatez y esa mirada limpia y lúcida. Mantiene siempre la distancia adecuada de aquello que narra: la pobreza, la amistad, la guerra, el amor, la escritura, las relaciones familiares, la educación de los hijos, las tradiciones y los contrastes culturales. Estos son los pensamientos sobre los que discurre con sencillez, naturalidad y verdad.
Es un libro sabio, cotidiano y profundo al mismo tiempo; lírico y ameno. Uno puede vivir dentro de él, adormecerse y dejarse nutrir por sus palabras. En definitiva, una obra que parece menor en número de páginas, en su tono y en los temas que trata, pero encierra una inmensa grandeza en su pequeñez.

 

No voy a descubrir a Natalia Ginzburg; me parece una escritora honesta y brillante. Su prosa es sumamente reconocible: instintiva y dulce, pero profunda; una escritura que atenaza. Posee una precisión psicológica propia de quién es una observadora nata, con una capacidad única para poner el acento en los detalles.
No hay que dejarse engañar por su estilo: cuenta las cosas como en un susurro. Aunque sus entornos narrativos sean domésticos y cotidianos, desmenuza la realidad y la disecciona en busca de respuestas y realidades sensibles. Bajo esa aparente sencillez, aborda cuestiones de gran complejidad.
Asomarse los textos de Ginzburg es iniciar una lectura dialogante con la autora. Hay una honestidad conmovedora en su forma de escribir, a la vez introspectiva, reflexiva e instintiva. Sus palabras y frases, poseen la hondura que uno solo esperaría encontrar en un bello tratado clásico.
Ginzburg hizo de la escritura un destino doméstico del que no tuvo intención de escapar. Apostó por la observación minuciosa, la explicación del mundo a través de los objetos cotidianos y la memoria puntual de los gestos de las personas comunes.
Acunarse en estas páginas es un auténtico placer, intelectual y emocional a partes iguales.

 

Os invito a descubrir esta voz inmortal y a atravesar el pasadizo secreto de su literatura. No hay lugar para la decepción, pero sí para la satisfacción plena.

jueves, 8 de octubre de 2026

MIREIA. Purificació Mascarell.

Mireia, de Purificació Mascarell, es una novela de corte gótico que también narra la historia desconocida del científico valenciano Luis Simarro Lacabra.
 

 
La primera novela de la escritora setabense es un híbrido de géneros literarios: misterio, atracción, gótico, fascinación por el arte y la literatura, dominación y liberación de la mujer, psiquiatría experimental en el hospital de la Salpêtrière de París, la Xàtiva actual, la figura del desconocido doctor Luis Simarro… Todo ello y más tiene cabida en la breve novela.
La obra se sitúa entre el reportaje y la ficción, estableciendo un continuo diálogo entre la realidad histórica e intriga novelesca. La Xàtiva actual se sumerge en una atmósfera neogótica que sirve de inspiración a su protagonista, Neus, una joven pintora que narra, en primera persona, su embeleso por su amiga, Mireia, que prepara su tesis sobre el pionero en la psicología experimental Luis Simarro.
En su indagación, descubrirá la conexión del cientifico con el hospital de la Salpêtrière y los brutales tratamientos para curar la histeria femenina a finales del siglo XIX. A su vez, Neus descubrirá por boca de su amiga la relación que mantiene con su profesor quien le dirige la tesis, la cual va más allá del aspecto académico. Es ahí donde surgen las dos líneas que se van entrecruzando a lo largo de la trama: la ficción inventada, fabulada y creada en torno a Mireia junto a Neus, y todo lo que ocurre en esa Xàtiva contemporánea.
Leemos sobre una época que, como la actual, coincidía con un avance social en la conciencia de género. En esta obra, Mascarell se adentra en los claroscuros de la historia de la ciencia psiquiátrica y reflexiona sobre el trasfondo de los éxitos académicos.
 
Tiene el don de la palabra y el don del relato. Suena tópico, pero cuando se da, hay que reconocerlo.
Mireia tiene una doble línea argumental: una real y otra de ficción. Y lejos de caminar en paralelo, crean vínculos y convergen sin alterar el ritmo trepidante y adictivo que ambas generan.
Un relato trepidante, lleno de ingenio, ironía, humor, magia y ternura, que se bebe de un trago porque necesitas llegar hasta el final. Asimismo, el diálogo entre pasado y presente es uno de los rasgos de esta novela multiforme: una destilación de literatura caracterizada por su atmósfera gótica y su mirada contemporánea.
Escrita con ritmo adictivo y precisión de orfebre, esta historia sobre los engaños de las apariencias y la dominación es un vertiginoso descenso a los abismos del poder y a la cara oculta del alma humana.
Sensualidad y misterio dotan de varios matices a una escritura tan directa como insinuante, emocionante y reflexiva.
Un collage de pinturas, intertextualidad y documentos enlazados por una sucesión de eventos que rozan la locura.
 
Los personajes de la novela no se pueden entender de forma aislada. La fuerza de la novela radica en la tensión y el contraste entre ellos, los cuales sirven para mostrar los temas centrales del libro.
El personaje principal es Neus, una joven pintora de Xàtiva, que desarrolla su arte pintando lápidas en el cementerio local. Vive bajo la fascinación emocional de su amiga, de la cual está enamorada. Representa el papel de la vulnerabilidad y es el receptáculo de lo sobrenatural y lo perturbador.
El segundo personaje de la novela y amiga de Neus es Mireia, una estudiante de psicología que prepara su tesis. Con un carácter magnético, inteligente y con una personalidad arrolladora y fría y de mente calculadora, orquesta junto al tercer personaje, Llorenç, una perturbadora farsa mental que hace difuminar los límites de la realidad y la crueldad, hacia donde se verá arrastrada su amiga.
Llorenç es un hombre misterioso, que irrumpe en la vida de las dos amigas. Completa el destructivo triángulo amoroso y de poder del argumento. Funciona como catalizador del conflicto, actuando en complicidad con Mireia para someter a Neus a un juego perverso de sumisión, celos y control psicológico.
Hay que resaltar que cada uno de los personajes está bien retratado en lo psicológico, construyéndose a través de los pormenores de su personalidad. Cada uno de ellos se define por sus acciones externas y, a medida que avanza la novela, la identidad de los protagonistas evoluciona hacia la desintegración.
 
Quizá lo mejor que puede decirse de esta novela es que, una vez la has terminado, te sientes más inteligente y mejor persona. Y eso es impagable. 

domingo, 13 de septiembre de 2026

COMERÁS FLORES. Lucía Solla Sobral.

La opera prima de Lucia Solla Sobral, ha sido uno de los libros más comentados del panorama literario.
 

 
 
Comerás flores es una novela contemporánea intensa,  emocionante e incómoda que gira en torno a las relaciones afectivas desiguales, el duelo y la construcción de la identidad.
Ha tenido un gran impacto por la forma directa en que aborda la violencia psicológica en la pareja, uno de los temas centrales de la obra.
La historia sigue a Marina, una joven que acaba de perder a su padre y se encuentra en un momento de vulnerabilidad. En ese contexto conoce a Jaime, un hombre mayor, sofisticado y aparentemente ideal. Lo que comienza como una relación idealizada evoluciona progresivamente hacia una dinámica de control psicológico, donde los límites entre el amor, dependencia y manipulación se vuelven cada vez más difusos. Paralelamente, la novela muestra cómo Marina se va alejando de su identidad, de sus amistades y de sí misma. Lo que comienza como una relación atractiva y prometedora evoluciona hacia una relación tóxica.
Lucia Solla construye una novela breve, pero densa, que destaca por su honestidad emocional y su precisión narrativa. Escribe una novela íntima y punzante sobre los vínculos que dañan sin dejar marcas visibles.
El argumento muestra un magnífico equilibrio entre la delicadeza lírica de la pasión y la expresión tensa y cruda de la relación desigual, mezcla muy bien la historia de amor amable e ideal con la parte oscura y tirante.
En Comerás flores se abre paso la voz de una mujer que comparte con honestidad lo que siente y espera. Una voz que relata y construye lo vivido, relata e indaga en esa necesidad desconocida, furtiva que tienen las personas de amar y de ser amadas.
 
Uno de los puntos más destacados de la escritura de Solla Sobral, es que combina lenguaje lírico con momentos crudos y directos.
Mantiene un ritmo envolvente que hace que la lectura sea ágil pero emocionalmente intensa. Algunos críticos destacan que su prosa “acaricia mientras duele” creando una experiencia muy inmersiva. Yo añadiría que es prosa íntima, lírica y fragmentada. Ya de entrada, sorprende el argumento de la obra por un lenguaje claro, sencillo y directo.  Narrada en primera persona lo que creo que supone una dificultad añadida. Un acierto al estar escrita de forma libre y creativa, que lo hace fluir con vivacidad y la búsqueda de la expresividad.
Esta novela destaca la inteligencia sensorial de la narradora que, huyendo de la retórica vana capta la realidad cotidiana para transformarla por un lado, en señales reveladoras del estado mental de la protagonista y por otro lado, en la sensación de asfixia del lector.
Así mismo, invita a reflexionar sobre: el miedo, la culpa, la rabia, la vergüenza, la amistad, la deslealtad, la desigualdad, el duelo.
En Comerás flores se abre paso la voz de una mujer que comparte con honestidad lo que siente y cuenta una voz que delata y reconstruye el vacío emocional y la retención de una relación de dependencia corrosiva.
 
Los personajes de esta novela son colaboradores en las situaciones más extremas, rastreando sus conflictos interiores, sus motivaciones más profundas, sus debilidades y sus anhelos.
Porque todo el libro transcurre en una tensión de lo que parece ser una confesión, lo cual la amargura que traslucen los dos protagonistas, aumenta en el ámbito de lo personal, de lo doloroso y lo extraño.
El arco narrativo de los personajes muta invariablemente, no sólo en el tiempo de la narración, sino en la amplitud de su registro. El retrato que se ofrece de ellos está siempre en movimiento y con esto altera, en un mismo capítulo, la percepción del lector.
Entramos en el terreno del titubeo y de la incertidumbre, ya que tanto Marina como Jaime, son dos protagonistas que van evolucionando y cambiando ante los ojos de los quien los lee, pues cada uno de ellos son seres imperfectos que viven marcados por un tiempo que les impide ver los frutos de sus comportamientos.
Lejos de recurrir a escenas explícitas, la autora logra transmitir cómo, a través de gestos sutiles y una presencia que se vuelve asfixiante, Jaime moldea el espacio emocional de Marina, en un ángulo poco explorado como el daño emocional.
 
Un libro íntimo, incómodo y profundamente necesario. Comerás flores es una novela potente, especialmente por cómo visibiliza una forma de violencia que la mayoría de las veces resulta invisible.