domingo, 13 de septiembre de 2026

COMERÁS FLORES. Lucía Solla Sobral.

La opera prima de Lucia Solla Sobral, ha sido uno de los libros más comentados del panorama literario.
 

 
 
Comerás flores es una novela contemporánea intensa,  emocionante e incómoda que gira en torno a las relaciones afectivas desiguales, el duelo y la construcción de la identidad.
Ha tenido un gran impacto por la forma directa en que aborda la violencia psicológica en la pareja, uno de los temas centrales de la obra.
La historia sigue a Marina, una joven que acaba de perder a su padre y se encuentra en un momento de vulnerabilidad. En ese contexto conoce a Jaime, un hombre mayor, sofisticado y aparentemente ideal. Lo que comienza como una relación idealizada evoluciona progresivamente hacia una dinámica de control psicológico, donde los límites entre el amor, dependencia y manipulación se vuelven cada vez más difusos. Paralelamente, la novela muestra cómo Marina se va alejando de su identidad, de sus amistades y de sí misma. Lo que comienza como una relación atractiva y prometedora evoluciona hacia una relación tóxica.
Lucia Solla construye una novela breve, pero densa, que destaca por su honestidad emocional y su precisión narrativa. Escribe una novela íntima y punzante sobre los vínculos que dañan sin dejar marcas visibles.
El argumento muestra un magnífico equilibrio entre la delicadeza lírica de la pasión y la expresión tensa y cruda de la relación desigual, mezcla muy bien la historia de amor amable e ideal con la parte oscura y tirante.
En Comerás flores se abre paso la voz de una mujer que comparte con honestidad lo que siente y espera. Una voz que relata y construye lo vivido, relata e indaga en esa necesidad desconocida, furtiva que tienen las personas de amar y de ser amadas.
 
Uno de los puntos más destacados de la escritura de Solla Sobral, es que combina lenguaje lírico con momentos crudos y directos.
Mantiene un ritmo envolvente que hace que la lectura sea ágil pero emocionalmente intensa. Algunos críticos destacan que su prosa “acaricia mientras duele” creando una experiencia muy inmersiva. Yo añadiría que es prosa íntima, lírica y fragmentada. Ya de entrada, sorprende el argumento de la obra por un lenguaje claro, sencillo y directo.  Narrada en primera persona lo que creo que supone una dificultad añadida. Un acierto al estar escrita de forma libre y creativa, que lo hace fluir con vivacidad y la búsqueda de la expresividad.
Esta novela destaca la inteligencia sensorial de la narradora que, huyendo de la retórica vana capta la realidad cotidiana para transformarla por un lado, en señales reveladoras del estado mental de la protagonista y por otro lado, en la sensación de asfixia del lector.
Así mismo, invita a reflexionar sobre: el miedo, la culpa, la rabia, la vergüenza, la amistad, la deslealtad, la desigualdad, el duelo.
En Comerás flores se abre paso la voz de una mujer que comparte con honestidad lo que siente y cuenta una voz que delata y reconstruye el vacío emocional y la retención de una relación de dependencia corrosiva.
 
Los personajes de esta novela son colaboradores en las situaciones más extremas, rastreando sus conflictos interiores, sus motivaciones más profundas, sus debilidades y sus anhelos.
Porque todo el libro transcurre en una tensión de lo que parece ser una confesión, lo cual la amargura que traslucen los dos protagonistas, aumenta en el ámbito de lo personal, de lo doloroso y lo extraño.
El arco narrativo de los personajes muta invariablemente, no sólo en el tiempo de la narración, sino en la amplitud de su registro. El retrato que se ofrece de ellos está siempre en movimiento y con esto altera, en un mismo capítulo, la percepción del lector.
Entramos en el terreno del titubeo y de la incertidumbre, ya que tanto Marina como Jaime, son dos protagonistas que van evolucionando y cambiando ante los ojos de los quien los lee, pues cada uno de ellos son seres imperfectos que viven marcados por un tiempo que les impide ver los frutos de sus comportamientos.
Lejos de recurrir a escenas explícitas, la autora logra transmitir cómo, a través de gestos sutiles y una presencia que se vuelve asfixiante, Jaime moldea el espacio emocional de Marina, en un ángulo poco explorado como el daño emocional.
 
Un libro íntimo, incómodo y profundamente necesario. Comerás flores es una novela potente, especialmente por cómo visibiliza una forma de violencia que la mayoría de las veces resulta invisible.

sábado, 29 de agosto de 2026

LA CIUDAD DE LAS LUCES MUERTAS. David Uclés.

Es la cuarta novela del escritor ubetense que resultó ganadora del Premio Nadal 2026.


 

La novela con la que David Uclés ha ganado la edición de este año del Premio Nadal, La ciudad de las luces muertas, no está cosechando buenas críticas, lo que no dejará de sorprender a los muchos lectores que contribuyeron a que “La península de las casas vacías”, se convirtiera en uno de los éxitos editoriales más llamativos.
Hay novelas que no se limitan a contar una historia, sino que reclaman un territorio entero para convertirlo en materia de ficción.
El argumento, original y atrevido por lo difícil que es tratarlo, es una excusa para todo su desenlace.
Barcelona en la que Carmen Laforet es una veinteañera provoca algo que el lector es conocedor, un apagón de sol y de la luz eléctrica. Barcelona queda en una oscuridad en la que, además, conviven todos los tiempos. Gente nacida en el siglo XXII se encuentra con gente del siglo XIX. A partir de ahí, las distintas Barcelonas se superponen sobre la memoria y las capas históricas que coexisten en la ciudad actual: la burguesa, la republicana, la franquista, la olímpica, la contemporánea. Cada plaza, calle o esquina se convierte en un espacio narrativo.
La novela construye un escenario donde pasado y presente se entrelazan, arrastrando al lector a una especie de huracán narrativo que lo conduce a un submundo lleno de sorpresas, guiños y momentos inesperados entre los protagonistas.
La gran particularidad de la novela está en cómo mezcla figuras históricas y culturales que jamás podrían haberse encontrado en la realidad.
 
El escritor define la obra como un mosaico, un trencadís. No tiene una estructura clásica, avanza escena a escena, con una estructura que tiene algo de ópera, por una imaginación que huye de la realidad.
Así que el libro tiene trabajo detrás, más del que se imagina la gente. De hecho, seguro que tardó más en documentarse que en escribirlo. En ese aspecto, es loable el esfuerzo.
El estilo de David Uclés en esta obra es barroco, acumulativo y sensorial. No pide permiso, es visual y profundamente audaz, consolidándose como la voz más fresca y libre de una generación que ya no se conforma con el realismo de siempre.
El tono oscila entre la crónica periodística, la elegía poética y el esperpento. El lenguaje es rico, culto, lleno de referencias intertextuales y catalanismos que anclan la narración al desarrollo de la historia. No busca agradar: quiere imponer una visión y lo consigue.
El ritmo es frenético en cuanto a la acumulación de imágenes y eventos, pero la trama avanza a saltos, detenida frecuentemente por viñetas descriptivas de los distintos grupos de personajes.
El resultado ha sido esta novela sin tiempo definido, con saltos temporales, pero cargada de temas.
 
La novela La ciudad de las luces muertas se presenta como una obra coral, fantástica y metaficcional que utiliza la ciudad de Barcelona como protagonista absoluta y escenario de un cataclismo sobrenatural y simbólico.
A partir de este punto, la narración se fragmenta para seguir a múltiples grupos de personajes, en su mayoría escritores y artistas catalanes e internacionales vinculados a la ciudad, que intentan comprender y sobrevivir al fenómeno.
La novela cuenta con un elenco masivo de personajes reales de la cultura. Funcionan a menudo como arquetipos o funciones narrativas que se interpretan a sí mismos.
La acumulación de personajes es tan exagerada que en ocasiones opaca la trama, pero ese exceso es parte del encanto de la novela que uniendo sus artes, el autor, plantea un cruce de espacios, tiempos y arquitectura.
Porque la finalidad de la obra no es el desarrollo individual de ellos, sino construir un personaje colectivo para transmitir el mensaje de que la ciudad ha logrado persistir gracias  al compromiso y la labor de distintas generaciones de artistas e intelectuales. Cada una de las personas que aparecen en la novela aporta su granito de arena y más tarde desaparecen para dar paso a los siguientes.
 
El libro no debe valorarse sólo por su técnica, sino por su alma. Una lectura recomendable para quienes quieran adentrarse en un mundo literario bastante diferente y surrealista.
 

domingo, 26 de julio de 2026

EL PAPEL PINTADO AMARILLO. Charlotte Perkins Gilman.

El papel pintado amarillo regresa una y otra vez al debate literario contemporáneo. Estamos ante una de las primeras novelas feministas de la literatura, escrita por una de las primeras luchadoras a favor de los derechos de la mujer.
 

 
Su géneris se encuentra en la propia vivencia personal de Charlotte Perkins Gilman. Un relato breve perturbador.
El papel pintado amarillo puntal en la literatura feminista norteamericana, su autora quiso denunciar el enclaustramiento mental y físico al que se sometía a las mujeres por parte de los maridos, hermanos y médicos. No pensar, no hacer, no molestar. La tiranía de vivir para criar y figurar era terrorífica en el siglo XIX.
Es el descenso a la locura de una mujer incomprendida de clase acomodada con depresión postparto. Sometida a un encierro forzoso por su médico, que a su vez, es su marido y acompañada de su cuñada, en una antigua mansión para pasar el verano. A partir de ahí, lo único que le queda es observar la realidad material que tiene delante. A caballo de un aburrimiento mortal, la obsesión hace mella en sus facultades mentales. La experiencia angustiosa de la mujer que ve movimientos y expresiones en el papel pintado de la habitación donde está recluida y que llagará a estar convencida que hay una mujer que lucha por salir de él. La protagonista tratará de salvar a esa extraña mujer de su enclaustramiento que también es el suyo.
Una dura crítica a los procesos de psiquiatría de la época y la deshumanización del paciente.
Es un demoledor alegato contra el sesgo de género en la práctica médica, los roles sociales, las restricciones del matrimonio, la sumisión y las expectativas limitadas para las mujeres a finales del siglo XIX.
El relato culmina, como cabría esperar, en un desenlace frenético, espejo de la locura total del personaje principal.
 
Charlotte Perkins, en forma de diario, revive el perverso tratamiento al que tuvo que someterse después de caer en una depresión postparto. Os llevará de la mano hasta la puerta de la locura, algo hipnótica y poderosamente desconcertante.
Vaya por delante, que la extensión no garantiza mayor impacto, ya que hay relatos que condensan todo lo necesario para adentrar al lector en situaciones sumamente complejas.
La escritura será su modo de dar forma a la angustia e indefensión hasta la neurosis final que cierra el relato.
Este relato, escrito desde la grieta de aquello que parece desintegrarse atrapa al lector profundamente y lo lleva hasta su máximo estreno, y lo arrastra por la senda oscura y difusa. Para ello se sirve de una voz narrativa en primera persona que os sumergirá en una realidad distorsionada, primero por detalles sutiles y después por una creciente sensación de desasosiego. La prosa como la estructura corresponde a una obra adelantada a su tiempo, moderna en su concepción, con recursos narrativos que rozan el surrealismo.
Esta escrito de una forma que envuelve al lector y lo incluye en la mete de la protagonista, un lugar del que una quiere salir inmediatamente Es exasperante.
 
Los pocos personajes que aparecen en el relato están descritos entre líneas, pero de una manera obvia, especialmente a través de los silencios de la narradora.
Al encontraros ante una obra tan breve, el zoom que la autora hace de las descripciones es menor.
Esto se añade a las exiguas acciones y a las descripciones de los personajes que, con dificultad, consiguen tejer una historia compleja. Veréis la psicología de la protagonista y gracias al contexto y a la realidad oculta detrás de la historia que se explica conseguiréis comprender el valor de su significado.
La protagonista se os presenta inicialmente como la típica mujer victoriana, obediente, complaciente con su marido, atrapada en una vida regalada pero frustrante, claustrofóbica y opresiva.
La autora no escatima su visión hacia la institución, mostrando una relación con el marido de sometimiento y una sensación de desolación y desafección.
 
Leer a Gilman tiene algo de iluminación macabra. Desapareces ahí dentro, y apareces al final del relato preguntándote qué ha pasado, y dónde está el papel pintado. ¿Has logrado, tú también, escapar, como todas esas otras mujeres?