Ilustración Elo.
Una
tarde de febrero
mientras
mi cometa volaba
soplaba
el viento del norte
revoloteando
en la arena.
De
espuma vestían las olas
collares
de algas en sus crestas
al
ritmo de caracolas
bailaban
valses inquietas.
El
sol de dorados
cabellos
refrescaban su silueta
tendido
en el horizonte
al
terminar su faena.
El
viento sigue su rumbo
y ha
olvidado mi cometa
tendré
que esperar
que
vuelva a juguetear en la arena.
