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domingo, 11 de febrero de 2024

LAS CAMPANAS.

Ilustración autor desconocido.
 
 
Yo las amo, yo las oigo
cual oigo el rumor del viento,
el murmurar de la fuente
o el balido del cordero.
 
Como los pájaros, ellas,
tan pronto asoma en los cielos
el primer rayo del alba,
le saludan con sus ecos.
 
Y en sus notas, que van repitiéndose
por los llanos y los cerros,
hay algo de candoroso,
de apacible y de halagüeño.
 
Si por siempre enmudecieran,
¡qué tristeza en el aire y en el cielo!,
¡qué silencio, en las iglesias!
¡qué extrañeza entre los muertos!
 

viernes, 23 de febrero de 2018

PAISAJE CON CAMPANAS.



 Ilustración autor desconocido.

-Julio Aumente-



Son ya las seis y media y es domingo. Febrero

trae uno de sus días soleados y dulces

en los que ya se siente rozar la Primavera.



Desde este mirador veo Córdoba: sus torres

y sus casas bañadas en el sol de la tarde,

con un silencio apenas roto por unos pájaros

o por llantos de niños en las casas cercanas.



A veces toda la ciudad vibra entera

y el aire es dulcemente rasgado

por la campana de un convento que toca a Vísperas.

Primero es el Císter, luego la Encarnación,

lejos se oyen apenas Santa Isabel y el Corpus.



Después viene el silencio a dominar de nuevo.

Por la campiña se vuelve el aire tenuemente violeta

y en la sierra los montes oscuramente azules,

¿acaso no es la tarde como una nueva aurora?

San Jerónimo cubre su perfil de naranjas.



Un rumor de caballos sube desde la calle.

Las campanas repiten su llamada insistente

y los pájaros huyen de las torres. El Ángelus

se extiende en toda Córdoba entre sol y silencio.



En la blanca azotea de un convento apartado

del mundo por ligeras celosías de madera,

una monja recoge las ropas ya secadas.



La última campana ha cesado. Imperceptiblemente

la tarde va dejando jirones de sí misma

en las cumbres más altas de Sierra Morena.



Lejos hacia Granada las luces van huyendo

y ni un rayo de sol queda ya en los tejados.



Los jardines ocultos van despertando al frío

y de un balcón oscuro surge un rumor de música.

La noche viene lenta casi como la muerte

que se espera, no llega y de pronto ha llegado.

sábado, 11 de marzo de 2017

QUISIERA OÍR LA SONORA CAMPANADA DE MI SONRISA.



 

Quisiera oír la sonora campanada de mi sonrisa
no tal como se la ve en un espejo.
No tal como se refleja en el lago de Narciso, la radio,
una foto en el diario, la televisión.
Sino la íntima y solitaria sonrisa de satisfacción,
del acto que completa un deseo sin palabras.
Nunca estuve en Grecia, en Irlanda, en Islandia, en Portugal;
y cada lugar completaría con sus imágenes
lo que de mí no tiene forma, ni nombre ni sonido.
Algún rincón, algo me haría sentir que regreso
no sé si una puerta o una calle, una cara
una canción, o una plaza;
pero, al conocerlas, sentiría: ¡He aquí este lugar!
¡Esta mano!
¡Qué alivio! ¡Por fin regreso!
Quisiera oír
la sonora campanada de campos y colinas,
mi sonrisa.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

DIECISÉIS DE SEPTIEMBRE.



 



Campanitas de plata,

campanitas de bronce,

campanitas de barro,

¿lo conocen?



Campanita de seda

de los montes,

regálale tu perfume

cuando brotes.



Campanitas al vuelo

de la torre

tocan a libertad

en Dolores.