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sábado, 23 de marzo de 2019

A UNA FLOR INMERSA.


 



Cae la rosa, cae

atravesando el agua,

lenta por el cristal de sombra

en que su tallo ahoga;

desciende imperceptible,

clara, ingrávida, pura

y las olas la cubren, la desnudan,

la vuelven a su aroma,

hácenla navegante por la savia

que de la tierra nace

y asciende temblorosa,

desborda la ternura de su tacto

en verde prisionero,

y al fin revienta en flor

como el esclavo que de noche sueña

en una luz que rompa

los orígenes de su sueño,

como el desnudo ciervo, cuando la fuente brota,

que moja con su vaho la corriente

destrozando su imagen.



Cae más aún, cae

más allá de su savia,

sobre la losa del sepulcro,

en la mirada de un canario herido

que atreve el último aletazo

para internarse mudo entre las sombras.

Cae sobre mi mano

inclinándose más y más al tacto,

cede a su suavidad de sábana mortuoria

y como un pálido recuerdo

o ángel desalado

pierde una estela de su aroma,

deja una huella pie que no se posa

y yeso que se apaga en el silencio.

sábado, 9 de febrero de 2019

ESPEJO Y AGUA.








Tu alma en mí dejó su fría imagen,

sólo recuerdo de lo que vivías,

y si al espejo miro y me reflejo

allí encuentro tus ojos, tu silencio de cera

con un reposo de apagado aliento,

como si descendiendo arenas

o un tropel de recuerdos

sobre mi piel, con sosegado paso

hacia el cristal cayeran.

¿No caen hojas como frases muertas,

y mis ojos en ti no fueron rosas

ahogadas en tu aroma?



Si al agua miras, mira

mi corazón ornado de sepulcros

bajo las olas que lo mueven,

crecido entre las ruinas de tu nombre,

entre perderse en muerte o florecer

como una eterna espera o el lamento

de un Adán impasible que soñaba

contigo y tu mentido Paraíso.

Porque al mirarte contra el agua, miras

mi pensamiento en tu alma suspendido.

viernes, 25 de agosto de 2017

EL SUEÑO DE ADÁN.





 



Ligera fue tu voz, mas tu palabra dura

con vuelo de paloma sin más peso

que su inmóvil cruzar el mar del viento;

y persistes como un sonido bajo el agua,

desde mi piel al aire levantada,

ligera como fuiste, como esa ala

que olvidada del mundo se recrea,

convertida en ausencia y en olvido.



Vivo de oírme el cuerpo y de entregarme al tiempo

como a un rumbo sin luz la adormecida rosa,

como asoma en el sueño y luego muere

el cielo que una tarde contemplamos,

y oigo la vida en mí, su aliento te recuerda

ingrávida, en latidos desprendida,

con un temblor de silenciosas aguas

de su propia amargura renaciendo.



Sufres conmigo cuando sólo miro

que el amor es un cuerpo de imágenes poblado,

y caricia se llama al tocar el recuerdo,

a sentir las tinieblas en las manos

y en un esfuerzo inútil oponerse

a ese tiempo que arrastra nuestro duelo

hasta inclinar los labios a la nieve

y tender en ceniza nuestros cuerpos.

Te siente el corazón como un aroma

que en un eco perdiera sus imágenes,

y me palpo la piel tocando en ella

la tersura del agua donde yaces,

y después quedo solo, enamorado

de esta voz que del cuerpo te desprende

tornada en pensamiento, y en palabras te crea,

nacida nuevamente de mi sueño.