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domingo, 27 de agosto de 2023

LABERINTO DE HILO.

  

Un ovillo en lugar de corazón.

Un ovillo que sólo quien lo amase
podría deshilar.

Hilos de luz,
hilos de voz remota,
que atan cuerpos y sedes,
heridas heredadas,
en lento laberinto umbilical.

Un ovillo en lugar del corazón,
Narciso se ha perdido en su sediento
laberinto de hilo.
 
Y se dice en silencio:
¡Ojalá yo no fuera el Minotauro!

domingo, 6 de febrero de 2022

ES DOLOROSO ESTAR TRAS EL POEMA.

 
 
Es doloroso estar tras el poema,
viendo el verso por dentro,
estar en el reverso del prodigio
igual que el tejedor al otro lado
de su tapiz o como el farero en su torre
o el hombre del guiñol entre sus hilos.
 
Es doloroso sostener la magia
justo por lo que tiene
de mecanismo y de monotonía
y no poder estar entre esas gentes
cuyo rumor me llega como a través de un muro.
 

viernes, 27 de diciembre de 2019

TELARES.


 

Del olvido sabías,
es una madeja de difícil comienzo.
Se desenreda el cadejo,
se hacen telas donde se amontonan
y guardan historias de los cuartos fríos.
Sabías que los mancos llevan
con orgullo una llave de dos manos
para asegurar la angustia.

viernes, 31 de agosto de 2018

AMAR ES APRENDER A TEJERSE.




Nos tejemos amor
para aprender a lidiar con los golpes que uno lleva.

A veces ni la otredad necesitamos:
no basta con un yo para ser un nosotros,
estallando en guerra con aquellos.

Nos tejemos, amor
una camisa de más maña que fuerza
que sepa el terco error
y nos proteja de volver a cometernos.

domingo, 26 de noviembre de 2017

MANTEL.







Mi madre tejió un mantel
A croché
En ese tiempo yo no sabía nada
Lo llevaba a todos lados
Me asombraba que tejiera en la oscuridad de un cine
Pero ella lo hacía
Y al día siguiente no sobraba ni faltaba una sola pastilla

Así era mi madre en aquellos tiempos
Una mujer extraña
Trabajaba de día y los fines de semana tejía
Me llevaba al teatro
Yo no la entendía en ese entonces
Las madres de mis amigas permanecían en casa
Cocinaban Las recogían de la escuela Les preparaban la lonchera

Cuando el mantel estuvo terminado
Lo puso en la mesa
Era magnífico
Pero yo en ese tiempo no lo entendí

Era complicado

Me perdía entre sus puntos
Me enredaba en su delicada trama
Veía a mi madre a través de esos anteojos de hilo
Pero ella seguía siendo diferente a las otras:
Trabajaba de día
Bordaba los fines de semana
Y no soportaba demasiado estar en casa

Yo nunca la entendí
Quizá no supe lo suficiente
Tampoco ella me enseñó
Pensó que era demasiado para mí –o muy poco

Ahora mi madre dice que no puede hacer nada con sus manos

El mantel permanece guardado entre los estantes

Yo me llené de diplomas
Y no sé bordar.