Mostrando entradas con la etiqueta Elia Barceló. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elia Barceló. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de febrero de 2021

EL EFECTO FRANKENSREIN. Elia Barceló.

La literatura es uno de los mayores entretenimientos que posee el ser humano. La posibilidad de introducirse en infinidad de mundos e historias que, al final, acaban sintiendo como propias, es una sensación tan gratificante como sencilla. Al alcance de cualquiera que tenga a su disposición un buen libro.
Elia Barceló es una de las escritoras de ciencia ficción más destacadas de la literatura en español, y en su amplia obra también ha cultivado la narrativa juvenil, de terror, el thriller o la novela histórica. Esta obra, “El efecto Frankenstein” dirigida fundamentalmente al lector juvenil.
 
SINOPSIS:
Una intriga en la que confluyen los géneros de novela policíaca y gótica. Todo comienza cuando el joven Max se despierta en una casa en ruinas; su cuerpo está cruzado por enormes cicatrices que evidencian que ha sido atendido por un cirujano, pero él no recuerda nada. Nora estudia Medicina en la ciudad alemana de Ingolstadt y esa misma noche de Carnaval conoce a Max cuando ambos salvan a una niña de morir ahogada en el Danubio. La atracción es inmediata. El problema es que pertenecen a épocas distintas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Un homenaje a Frankenstein y una lección de historia. Una novela que reflexiona sobre la igualdad entre sexos y clases. Como si se tratara de Alicia cayendo por la madriguera.
¿Qué nos vamos a encontrar en la novela? Pues una mezcla de historias que a mí, particularmente, me encanta: un poco de ciencia ficción, novela histórica, personajes reales e inventados conviviendo en la ficción novelesca, una trama de amor...y por supuesto, Frankenstein y sus criaturas. Estos son los mimbres con los que arranca un argumento bien trazado.
En "El efecto Frankenstein" rinde un homenaje al personaje creado por Mary Shelley por abrir las puertas a las mujeres al género fantástico y, al mismo tiempo, mostrar el contexto en el que la mujer de esa época se movía y este contexto da lugar a una historia que te tiene enganchado desde la primera palabra.
En parte, esto es debido a la fuerza que tienen los personajes. Imposible no caer rendida ante Maximilian, un joven del siglo XVIII que una noche aparece en 2019. En nuestra época, tendrá un encuentro con Nora. El viaje en el tiempo está garantizado: él viaja al siglo XXI, Nora lo hará al XVIII. Este elemento, el viaje en el tiempo, ya es un aliciente para los lectores que se introduzcan es sus páginas. Elia Barceló lo describe y expone de tal forma que lo hace creíble. Es difícil no llegar a emocionarse o ponerse nervioso ante los acontecimientos. Sabréis de hermandades secretas, de la vida cotidiana en ambientes distintos, ya forme parte de la nobleza o de los pobres, de relaciones familiares marcadas por los intereses materiales, del amor que salva diferencias, ya sean culturales o de orden estético, y de cómo recupera vida la materia muerta de mano de un estudiante de medicina que posteriormente se hizo famoso por tal hazaña.
Tengo debilidad por las historias distintas, las que buscan nuevas rutas y arriesgan  y, mucho más, por esos personajes tan cotidianos que sus existencias, cuando rozan lo extraordinario, reaccionan de forma sorprendente.
La escritora ofrece una moraleja final.
 
Es una novela en la que se fusionan con maestría la fantasía, el género histórico y crea una trama sólida en la que lo real y lo mágico van paralelos, y de su mano haréis un recorrido relevante del siglo XVIII, todo ello asociado con un ritmo ágil, unos personajes muy bien caracterizados, con mucha fuerza, y un desenlace redondo.
Todo lo anterior, da como resultado, una novela híbrida: mezcla de novela fantástica, histórica, feminista, de aventuras, de amor, un poco gótica y un poco ilustrada.
Elia Barceló tiene un estilo narrativo que seduce al lector, un estilo que mantiene ya sea en su vertiente adulta como juvenil. Para mí, esto es importante y es una de las razones de la calidad literaria que tienen todas sus novelas, y esa confianza asegura al lector. En esta novela es prácticamente imposible abandonar la lectura. Hasta que no la acabas, no dejas de leer.
A través de una trama emocionante, la novela nos ofrece una mirada incisiva y pedagógica mediante un sabroso diálogo entre dos épocas muy distintas, la documentación sobre el siglo XVIII es minuciosa pero está dispuesta con tanto esmero que Elia nos hace sentir que estamos allí. Falta de luz, ropa incómoda, comidas, olores, todo sazona un trabajo exquisito que sirve de telón de fondo a la relación que se desarrolla entre Nora y Max. Mostrando los distintos dilemas morales propios de mundos muy distintos pero, a su vez, también similares. Crítica social, choque de épocas, Frankenstein, feminismo e igualdad, la ciencia como camino de transformación, el amor y la amistad, las sociedades secretas, la ambición, la locura y el remordimiento … son los mimbres y temas de “El efecto Frankenstein”.
Si bien la trama es lineal y no busca ser sorpresiva, maestra narradora como Elia Barceló atrapan al lector. Su prosa fluida y madura, su trama perfectamente encajada hasta el final. Pero no es un texto moralista, ni pretende adiestrar a sus lectores más jóvenes. Eso sí, «es una novela feminista», fantástica pero también realista.
La escritora reivindica el papel de la mujer y la responsabilidad cuando haces algún acto de no desentenderte de tus propias decisiones.
A pesar de los temas tratados os encontrar ante una novela muy positiva, optimista, un gran canto a la vida, a la amistad, a la solidaridad. Un rayo de luz ante tanta miseria, ante tanto dolor y crueldad.
 
Me gusta la relación que le ha dado a Nora y a Max, a pesar de la diferencia cultural y de costumbres, desde el principio se aprecia que conectan. Empiezan siendo amigos, apoyándose, y acaban enamorados. Pero no es una novela romántica, sino más bien gótica con tintes de thriller.
Nora tiene un carácter fuerte, independiente y seguro. Max es un personaje más sensato y complejo, que demuestra una evolución interesante a lo largo de la novela. Su actitud ante Nora puede chocar o llamar un poco la atención, pero es normal: él es un chico del siglo XVIII, con unas costumbres muy diferentes. Los diálogos entre ambos son divertidos por este motivo, a Nora le gusta jugar con Max y desconcertarle con sus opiniones o actos.
He quedado encantado tanto con la forma en que describe las situaciones  como en la  que afronta la personalidad de sus personajes, otorgándoles una voz y una serie de matices y aristas que provocan que la historia se enriquezca. 
A través de sus páginas sufriréis, amaréis, padeceréis y sonreiréis con las vidas de unas personas que la autora nos dibuja con palabras precisas y con la creación de unas escenas que rozan -y superan- la mejor de las descripciones posibles.
Están muy bien dibujados, son muy de carne y hueso, pero tampoco los secundarios se quedan atrás: lobo, un sicario con más de una sorpresa; Sanne, una doncella que se ve en apuros, y el mítico Viktor Frankenstein, que emborrona las líneas de la propia ficción.
Son unos personajes que evolucionan, llenos de fuerza, de sentimientos, con sus virtudes y sus defectos, con contradicciones, con luchas interiores, que van a tener que elegir aun a costa de lo que desean, donde la lucha entre la razón y el corazón es una constante en sus vidas.
 
Con una ambientación muy literaria, una historia de amor sencilla pero tierna, y una trama donde los clásicos románticos están más vivos que nunca, “El efecto Frankenstein” es una lectura perfecta para empezar el mes de febrero.
 

martes, 29 de mayo de 2018

EL SECRETO DEL ORFEBRE. Elia Barceló.


Ha sido mi primer acercamiento a la historia de Elia Barceló y tengo que decir que ha sido una experiencia muy positiva.
Hay decisiones que, aunque en apariencia no tenga mucha importancia, nos cambian la vida para bien o para mal.
Hoy quiero hablarles de una historia maravillosa en el que cada pequeña elección afectará la forma que adoptará la vida de nuestros personajes.
Se trata de “El secreto del orfebre”, de Elia Barceló una novela corta que me ha hecho sufrir y disfrutar. Me ha conquistado completamente.


SINOPSIS: Tan breve como intensa, tan fácil de leer como difícil de olvidar, tan sencilla en sus recursos como inquietante en el recuerdo, esta es una novela de amor. Uno de esos raros ejemplos en los que la literatura se lanza sin miedo a abordar los temas eternos, y lo hace para que nos planteemos cuestiones fundamentales: ¿es el tiempo más fuerte que el amor?, ¿de qué forma perdura la belleza?, ¿es el cuerpo un mapa del deseo con fecha de caducidad?, ¿puede el deseo alterar la realidad? La nostalgia, el sexo, la pasión, la identidad..., nos hallamos ante una obra que abordando los sentimientos en profundidad, sabe ser rigurosamente nueva: una bellísima historia del fin del milenio sobre la imposibilidad del amor. Simplemente hay que abrir el libro y comenzar a leer.
En esta reedición de El secreto del orfebre se añaden unas páginas inéditas del cuaderno de su protagonista, Celia Sanjuán; un texto adicional que convierte a esta novela de Elia Barceló en una nueva obra, reconfigurando su significado y ofreciendo con maestría otro giro final.
En esta bellísima pieza literaria su autora nos recuerda que somos palabras, que somos seres que nos narramos a nosotros mismos, creando así nuestra propia historia. En la búsqueda nostálgica de algo que puede estar o no estar allí, esta novela corta tan breve como intensa presenta una historia de amor e identidad que desafía los hilos del tiempo, de la soledad y de la memoria, en aquel espacio en el que el deseo tiene su propia dimensión y la pasión sus propias leyes.
Una novela llena de lírica y sentimientos, una historia de amor imposible. Una pieza de orfebrería, una joya literaria que nos lleva a sumergirnos en lo más recóndito de nosotros mismos. Porque también estamos hechos de la materia con la que se construyen los recuerdos.


Se trata de una novela corta tremendamente adictiva. Adictiva por la claridad de exposición, pese a no seguir una narrativa lineal, y por las fascinantes ideas que, si bien no son originales, están reinterpretadas.
Todo es, si nos dejamos llevar por el planteamiento de la autora, aparentemente tradicional, y el lector tiene la impresión de asistir en las primeras páginas a un comienzo repetido una y otra vez en docenas de relatos literarios: el narrador, que abandonó su pueblo natal muchas años atrás, vuelve a él intentando recobrar sus recuerdos. Este arranque constituye, en efecto, un esquema narrativo frecuentísimo, que suele dar paso a motivos como el paso del tiempo o la nostalgia de las ilusiones perdidas. Y de repente, llega el quiebro inesperado con el entrecruzamiento de tiempos diferentes que se mezclan y se invierten.
A través del túnel del tiempo asistiremos con mirada nostálgica a la historia de un amor de juventud: el que veinticinco años atrás protagoniza nuestro joven desconocido con una mujer madura, marcada a su vez por un amor del pasado. Ese amor prohibido por los años que los separan y por la condición social de cada uno; será el eje en torno al cual gire una trama llena de sorpresas, en la que además, encontraremos un toque de fantasía y algo de novela costumbrista.
Quizás única o quizás similares a muchas otras. Porque el amor, ya se sabe, todo es común y a la vez especial. Es una historia de amor de esas que perduran en el tiempo y que es capaz incluso de romper con su linealidad.
Ahora bien, no solo nos habla del amor romántico, sino que también es una historia de lealtad, de añoranza y de espera incondicional. Una historia que nos dice que el amor verdadero puede tener distinta forma pero siempre es reconocible. La novela tiene un poco de fantasía, un punto mágico que la hace muy especial siendo un recurso necesario, no algo que la defina.
Al mismo tiempo, Elia nos regala un final abierto, que invita a imaginar. Nos da libertad para desarrollar la historia que vendría después. Nos da una esperanza, un anhelo de la bellísima historia de amor que hemos saboreado a través de sus páginas. Tan fácil de leer como difícil de olvidar, tan sencilla en sus recuerdos como inquietante en el recuerdo. Uno de esos raros ejemplos en los que la literatura se lanza sin miedo a abordar unos de los temas eternos: el amor.

En esta bellísima pieza literaria su autora nos recuerda que somos palabras, que somos seres que nos narramos a nosotros mismos, creando así nuestra propia historia.
En la búsqueda nostálgica de algo que puede estar o no estar allí, esta novela corta tan breve como intensa presenta una historia de amor e identidad que desafía los hilos del tiempo, de la soledad y de la memoria, en aquel espacio en el que el deseo tiene su propia dimensión y la pasión sus propias leyes.
Sobre esa base, toda la historia se monta en un juego temporal. Así, jugando con los tiempos irá desgranando una novela que va y viene del presente al pasado o viceversa. Desconcertando inicialmente a un lector que rápidamente se verá imbuido por la trama.
La novela está narrada con lucidez y precisión, ya que Barceló, habla de la belleza y la nostalgia, de las oportunidades y las traiciones, de los sueños y la cobardía. Está dotada de una prosa concisa y mesurada, casi esponjosa, buscando la sugerencia y la aparente sencillez. Llena de lírica y sentimientos, repleta de matices, de frases sugerentes y muy precisas, con emoción y dolor.
La estructura de la novela, le permite ir dosificando la información para que el relato tenga en su recta final una cierta sorpresa que evita un desenlace convencional.

La obra se construye y se centra en los protagonistas. Cada uno de ellos guarda un secreto que los separa del resto de sus vecinos pero que a la vez les una a ambos en su misterio.
Por otra parte, esto acentúa el brillo y el fuerte magnetismo con que la escritora los ha impregnado. Porque, tanto Celia como Pablo, son dos personajes que seducen y conectan ante los lector. Perfectamente definidos.
Es por esto que, cada uno de ellos acapara el protagonismo de una historia que va ganando en intensidad a medida que avanza y atrapa al lector por el interés que despierta: un joven inexperto, con su torpeza, su nerviosismo. Y Celia una mujer madura y misteriosa, la que se supone por los años debe ser más juiciosa. Dos personas que desde un primer momento se imantan del tal forma que acabarán sucumbiendo al deseo y la pasión, con ese torbellino interior que siente y lo que le manda la razón.

“El secreto del orfebre” es una de esas lecturas que agradeces, que te hacen creer en la magia de la literatura. Una novela recomendada especialmente si te gustan las historias de amor. De un amor que va más allá de convencionalismos o de romanticismos dominantes.
Muestra la realidad, la capacidad de amar de las personas. De un amor que es capaz de superar barreras como las del tiempo.