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sábado, 4 de abril de 2026

ME GUSTA MI CUERPO CUANDO ESTÁ CON TU CUERPO.

 
 
me gusta mi cuerpo cuando está con tu cuerpo
es una cosa tan pero tan nueva
los músculos mejores y más nervios
me gusta tu cuerpo. y lo que hace.
sus cómos. la columna vertebral
y me gusta sentir todos tus huesos
y el temblor y la firme suavidad
que yo habré una y otra vez,
de besar, y me gusta besarte esto y aquello
me gusta acariciar con lentitud
y sentir la descarga de tu piel eléctrica
y lo que sea que viene sobre la carne abierta...
y ojos como grandes migas enamoradas
 
y quizás hasta me guste el estremecimiento
 
de ti debajo de mí
 
tan tan nueva. 

domingo, 17 de noviembre de 2024

MAÑANA NO VIVIRÉ.

 

Así besándote despacio ahogo un pájaro,
ciego olvido sin dientes que no me ama,
casi humo en silencio que pronto es lágrima
cuando tú como lago quieto tendida estás sin día.

Así besándote tu humedad no es pensamiento,
no alta montaña o carne,
porque nunca al borde del precipicio cuesta más el abrazo.

Así te tengo casi filo,
riesgo amoroso, botón, equilibrio,
te tengo entre el cielo y el fondo
al borde como ser o al borde amada.

Tus alas como brazos,
amorosa insistencia en este aire que es mío,
casi mejillas crean a plumón o arribada,
batiendo mientras me olvido de los sientes bajo tus labios.

No me esperéis mañana -olvido, olvido-;
no, sol, no me esperéis cuando la forma asciende al negro día creciente;
panteras ignoradas -un cadáver o un beso-,
sólo sonido extinto o sombra, el día me encuentra.
 

viernes, 8 de noviembre de 2024

SUEÑA.



Cuando cierras los ojos, duermes
Cuando cierro los míos, sueño...

Debajo de mis párpados
Hay un mundo nuevo.
El pasto siempre es verde,
Y es azul el cielo.

Yo cierro mis ojos
Y vuelo con el viento,
Siempre reina la alegría
No existe el lamento.

El mundo es tan hermoso
Cuando mis ojos están cerrados,
Mi universo eres tú
Y con las estrellas yo hablo.

Camino entre las nubes,
Soñando a tu lado.

Cuando cierras tus ojos, duermes
Cuando yo abro los míos,
Todavía estoy soñando.
 

sábado, 14 de septiembre de 2024

ANTES DE RELEER A CONSTANTINO KAVAFIS.



Los ojos
dorados o castaños...
No.
Del color de las ágatas
vistas en soledad
a contraluz.

La nuca
todavía adolescente
contra mi boca.

¿Era amor
el sentimiento?
Me deshacía.
-Árbol en las tormenta
fui.
Pájaro
en el árbol.
Tormenta
fui-

Fui una yegua sedienta galopando
y fui también
la cincha que la detiene:
ése es el secreto
de mi pena.
 

domingo, 14 de julio de 2024

MINERVA Y EL CENTAURO.

 

Más fácil fue, sin duda, cuando el cuerpo feliz
no reclamaba aún su imperioso derecho,
amar en soledad. Y hasta parece hermoso
el mecanismo, hoy no del todo ausente,
de amar y poseer sin riesgo alguno.
Era el amor entonces
el puro sentimiento literario
de alojar rostros vivos, que el deseo llamaba
oscuramente, en mundos de ficción. Audrey Hepburn
(su cuerpecito de garçon damné
frágil y siempre en riesgo de morir
solo en la oscuridad, cual nuestros sueños)
en el París vistoso de los Musical Plays.
Mundo privado de realidad
y por eso feliz, donde querer
era animar el límpido cortejo
de las imágenes.
                          Ahora que el deseo
se agita sin respuesta como un pájaro herido
parece más real aquel amor de entonces,
solo, pero señor de sus fantasmas. 

viernes, 10 de mayo de 2024

CANCIÓN.

 

Quien tanto veros desea,
señora, sin conosceros,
¿qué hará, después que os vea,
cuando no pudiere veros?

Gran temor tiene mi vida
de mirar vuestra presencia,
pues amor en vuestra ausencia
me hirió de tal herida;
aunque peligrosa sea,
delibro de conosceros,
y si muero porque os vea,
la victoria será veros.
 

sábado, 13 de enero de 2024

INVOCACIÓN CONCRETA.


 
Todo tendrá sentido:
los brazos serán templos oscuros,
altares para la ofrenda del cuerpo.
Cinco dedos buscarán tu respuesta.
Te invocaré,
con los ritmos de mi sangre y sus vítores.
 
Ahora solo falta que esta noche aparezcas
y cerremos el círculo.
 

viernes, 12 de enero de 2024

ESTA MAÑANA HAS PASADO.

 

Esta mañana has pasado.
Ibas.
A esas horas tan tempranas sólo podías ir.
A dónde.
Desde mi pequeña celda de cristal -yo la llamo así cuando juego a ser poeta-, he olido que hoy tus cabellos limpios llevaban un poco de la cebada de aquellos campos que corrí de niño, y también una pizca del tomillo que perfumaba los alrededores del pueblo en donde crecí pudiendo ver lo que hoy ya no veo. He olido también tu piel de mar, serena y revuelta, profunda y de orillas. Una piel de olas blancas y suaves, en las que cada mañana me baño espumoso, mientras te adivino disfrutando de tu hermoso reflejo en el escaparate de la tienda que queda al lado de mi kiosco.
Y he oído los vuelos de tu ropa jugar con el viento. Como tu falda, plegada en un acordeón de verbena nocturna, de baile de plaza y de talle ceñido, punteaba notas que me han devuelto al joven aquél que un día tuvo ojos claros de brillo verde. Y como el fular anudado a tu cuello se convertía en guirnalda traviesa y banderola inquieta. Y como el paso firme del tacón de tus botas componía esa percusión que suple al timbal de mis latidos, cada vez que mi corazón se detiene tras rozar tu mano al darte el cambio, las pocas veces que decides detenerte y comprarme un cupón.
Esta tarde volverás a pasar.
Regresarás.
A estas horas tan atardecidas sólo puedes regresar.
De dónde.
 
AUTOR: Raúl Ariza.

sábado, 23 de diciembre de 2023

LOS LABIOS Y LOS OJOS.

 

Deja que apague en tu divino aliento
donde late el susurro de esas hojas
que prestan nido al ave, las congojas
y el inefable padecer que siento;

deja que busque linfas el sediento;
deja que busque entre las galas rojas
de ese abierto clavel con que sonrojas
a los jardines, bálsamo al tormento.

Deja que apague un huracán de antojos
en los labios que beso por sorpresa
aunque la acerba ingratitud expresen;

si te beso, alma mía, con los ojos,
y el alma siempre con los ojos besa,
deja a los labios que también te besen.
 

viernes, 24 de noviembre de 2023

NOMBRE.

 
-Vicente Aleixandre-
 
Mía eres. Pero otro
es aparentemente tu dueño. Por eso,
cuando digo tu nombre,
algo oculto se agita en mi alma.
Tu nombre suave, apenas pasado delicadamente por mi labio.
Pasa, se detiene, en el borde un instante se queda,
y luego vuela ligero, ¿quién lo creyera?: hecho puro sonido.
Me duele tu nombre como tu misma dolorosa carne en mis labios.
No sé si él emerge de mi pecho. Allí estaba
dormido, celeste, acaso luminoso. Recorría mi sangre
su sabido dominio, pero llegaba un instante
en que pasaba por la secreta yema donde tú residías,
secreto nombre, nunca sabido, por nadie aprendido,
doradamente quieto, cubierto solo, sin ruido, por mi leve sangre.
Ella luego te traía a mis labios. Mi sangre pasaba
con su luz todavía por mi boca. Y yo entonces estaba hablando con alguien
y arribaba el momento en que tu nombre con mi sangre pasaba por mi labio.
Un instante mi labio por virtud de su sangre sabía
a ti, y se ponía dorado, luminoso: brillaba de tu sabor sin que nadie lo viera.
 
Oh, cuán dulce era callar entonces, un momento. Tu nombre,
¿decirlo? ¿Dejarlo que brillara, secreto, revelado a los otros?
Oh, callarlo, más secretamente que nunca, tenerlo en la boca, sentirlo
continuo, dulce, lento, sensible sobre la lengua, y luego, cerrando los ojos,
dejarlo pasar al pecho
de nuevo, en su paz querida, en la visita callada
que se alberga, se aposenta y delicadamente se efunde.
 
Hoy tu nombre está aquí. No decirlo, no decirlo jamás, como un beso
que nadie daría, como nadie daría los labios a otro amor sino al suyo.
 

domingo, 19 de noviembre de 2023

SONETO CLXVI. MIENTRAS POR COMPETIR CON TU CABELLO.

 
-Luis de Góngora-
 
Mientras por competir con tu cabello
oro bruñido al sol relumbra en vano,
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente al lilio bello;
 
mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano,
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello,
 
goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,
 
no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, más tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
 

sábado, 18 de noviembre de 2023

SIGLO 22

 

El muchacho desnudo
-que se parece a ti-
mira por la ventana de su piso vacío.
Nada nuevo: su pene golpeando en el cristal
de forma repetida,
por los siglos de los siglos.

En ese mismo instante, en otro apartamento,
la muchacha desnuda
-que se parece a mí-
apunta con su dedo hacia el cuerpo desnudo
del muchacho.
Su deseo es ingenuo y anafórico.

No podríamos lamernos ni tocarnos
sin romper los cristales, sin nombrar emociones
con palabras gastadas, de otro tiempo.
¿Cómo reconocer poemas de amor
cuando el campo semántico
es antiguo?

Todo lo que algún día nos hizo sonreír
ahora está muerto.
 

sábado, 16 de septiembre de 2023

BOSSA DE LA DISTANCIA.


 
La distancia lo contiene todo,
acaso como el alma,
pues solamente en nuestra alma
parece dibujada con justeza la distancia.
 
Entre dos que están juntos
no hay habitación para el misterio:
eso que lo contiene todo, pues no acaba
dando muestras de nada definido.
 
La distancia es no saber en realidad
qué hay entre tú y yo,
y en esa falta de elementos
el alma ansiosamente se establece.
 
Así el alma, el silencio, la distancia
evocan un vacío que contiene el rumbo
confuso y desdichado de los hombres.