Mostrando entradas con la etiqueta Lord Byron. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lord Byron. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de mayo de 2021

TE VI LLORAR.

 
 
Te vi llorar... Las lágrimas ardientes
brotaron de tus ojos de turquesa
como dos gotas claras de rocio
que temblaran sobre unas violetas.
Te vi reir... El brillo del zafiro
junto a tu esplendor quedó en tinieblas;
apagada ceniza junto al fuego
de tu altiva mirada de princesa.

Lo mismo que las nubes en el cielo
-tonos profundos, suaves y dorados-
no pueden ser barridas por las sombras
que oscurecen al sol en el ocaso,
así tu risa alegre y placentera
-dicha inocente y pura para el alma-
como la luz del sol, deja una estela
de dulce claridad por donde pasa.
 

sábado, 19 de septiembre de 2015

CARTA DE DESPEDIDA DE LORD BYRON A SU AMANTE CAROLINE LAMB.






Mi muy querida Caroline,

Si las lágrimas, que usted vio y sabe que no soy aficionado a verter, si la agitación en la cual me separé de usted, agitación que usted debe haber percibido a través de todo este tenso, nerviosísimo proceso, no comenzaron hasta que el momento de dejarle se acercó, si todo lo que he dicho y hecho, y estoy aún preparado para decir y hacer, no han probado suficientemente cuáles son y serán mis sentimientos verdaderos siempre hacia usted, mi amor, no tengo ninguna otra prueba a ofrecer.
Dios sabe que deseo verla feliz, y cuando renuncié a usted, o mejor dicho cuando usted por un sentido del deber a su marido y madre renunció a mí, usted deberá reconocer la verdad de lo que de nuevo prometo y hago voto, que ninguna otra en palabra o hecho ocupará el lugar en mi afecto, que es y será consagrado a usted hasta el fin de mi existencia.
Nunca supe hasta este momento, la locura de mi queridísima y más amada amiga.
No puedo expresarme, éste no es tiempo para palabras, pero encontraré orgullo y un placer melancólico, en el sufrimiento que usted misma apenas puede concebir, para usted ponga no conocerlo. Ahora debo salir con el corazón cargado, porque apareciendo esta tarde detendré cualquier historia absurda que los acontecimientos de hoy pudieran originar. Usted piensa ahora que soy frío y severo, y ingenioso -otros pensarán igual, hasta su madre- esa madre a quien debimos sacrificar mucho de hecho, más, mucho más en mi caso, de lo que ella sepa o pueda jamás imaginarse.
"Prometer no amarla." Ah, Caroline, está más allá de la promesa, pero atribuya todas las concesiones al motivo apropiado y nunca deje de sentir todo que usted ya ha comprobado, y más que puede ser sabido siempre por mi propio corazón, quizás el suyo.
Quiera Dios protegerle, perdonarle y bendecirle, siempre y aún más que siempre

Su tan apegado,

Byron

domingo, 22 de marzo de 2015

HUBO UN TIRMPO... ¿RECUERDAS?



 
 
Hubo un tiempo... ¿recuerdas? su memoria
Vivirá en nuestro pecho eternamente...
Ambos sentimos un cariño ardiente;
El mismo, ¡oh virgen! que me arrastra a ti.

¡Ay! desde el día en que por vez primera
Eterno amor mi labio te ha jurado,
Y pesares mi vida han desgarrado,
Pesares que no puedes tú sufrir;

Desde entonces el triste pensamiento
De tu olvido falaz en mi agonía:
Olvido de un amor todo armonía,
Fugitivo en su yerto corazón.

Y sin embargo, celestial consuelo
Llega a inundar mi espíritu agobiado,
Hoy que tu dulce voz ha despertado
Recuerdos, ¡ay! de un tiempo que pasó.

Aunque jamás tu corazón de hielo
Palpite en mi presencia estremecido,
Me es grato recordar que no has podido
Nunca olvidar nuestro primer amor.

Y si pretendes con tenaz empeño
Seguir indiferente tu camino...
Obedece la voz de tu destino
Que odiarme puedes; olvidarme, no.