Mostrando entradas con la etiqueta Miedo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miedo. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de diciembre de 2023

HANS.


 
Vas a tomar de las palabras lo que pueda servirte para decir
de las formas impronunciables que adopta la tristeza.
¿Qué es lo que quisieras decir? Tal vez que por las noches
salías a ver cómo se formaba la tormenta,
y la electricidad del aire te capturaba como un halo
dentro del cual te convertías también en pura radiación,
en pura espera decidida, tensa. O que la primera
vez que te quedaste a solas con el aguacero pensaste
“no se cae la noche por ser tan hermosa”,
pero sin embargo temblaste, capturada
por esa forma insólita de la pasión que es el miedo.

Mirabas las ramas torcerse bajo el peso invisible

del viento, la violencia del agua arrancando las hojas,
el jardín expuesto en su desnudez. Un paisaje
hecho para el sol no resiste la visita de la noche.
¿Cómo diferenciar desastre de belleza?
Si es tan similar la devastación que ambos dejan detrás,
el desconsuelo que provocan al irse, si alguna vez han estado
cerca nuestro.

Eras, en la oscuridad de la tormenta, como una exploradora

que ha extraviado la brújula y espera, en la completa
soledad, una señal de los astros, una complicidad azarosa
e improbable que la lleve de regreso a casa.
No es verdad que las exploradoras no temen
ni que la infancia transcurre en una larga y luminosa mañana.
El miedo otorga un nombre como una moneda falsa
para comprar un espacio en el mundo, en el lenguaje.
Una palabra sola y el territorio de pura luz queda vedado,
minada la gratuidad de la única alegría real,
que es la del cuerpo.
 
 

viernes, 9 de junio de 2023

TODO ES TEMOR.


-Tirso de Molina-
 
Todo es temor, amor, todo es recelos,
pues ¿cómo puede ser el amor gloria,
si está siempre luchando la memoria
con tantos sobresaltos y desvelos?
 
Estas penas del alma son sus cielos;
estas guerras y asaltos, su victoria,
y es bien todo este mal, cuando a su historia
no encuaderna capítulo de celos.
 
Amor, en popa voy con mi esperanza,
haciendo espejo tus azules mares;
no trueques en tormenta la bonanza.
 
No se me niegue puerto en que me ampares,
que si el que el alma ha deseado alcanza,
daré perpetuo asiento a tus altares.
 

sábado, 22 de abril de 2023

EN ALGÚN LUGAR HAY DOS PERSONAS.

 

En algún lugar hay dos personas
suspirando a la vez
sin buscarse,
temblando el mismo miedo
sin consolarse.
huyendo del mismo sentimiento
sin acercarse.

Hay cierta simetría en las despedidas
de quienes no se quieren marchar.
 

viernes, 14 de abril de 2023

ÚLTIMA LUNA.

 
 
Por qué esta sensación de ir a buscarte
hacia donde por mucho que vuele
no he de hallarte.
Qué terror sin tiempo ahora me impele
a por sobre tanto terror siempre evocarte.
No ha de encontrar sosiego nuestra pena
(que hallarlo sería comenzar otra condena)
y por lo mismo jamás cesaré de contemplarte.
Luna, una vez más aquí estoy detenido
en la encrucijada de múltiples espantos.
El pasado es todo lo perdido
y si del presente me levanto
es para ver que estoy herido
(y de muerte)
porque ya el futuro lo he vivido.
Ésa, indiscutiblemente, ésa es la suerte
que por venir del infierno arrostro.
Extraña amante,
sólo me queda contemplar tu rostro
(que es el mío)
porque tú y yo somos un río
que recorre un páramo incesante,
circular e infinito:
un solo grito.
 

viernes, 17 de febrero de 2023

TODO TU MIEDO.

 
-Carlos Zanón-
 
Mete todo tu miedo, todo,
absolutamente todo ese miedo
en una bolsa de plástico
y respira de él, de madrugada.
Ese miedo que te revienta el pecho, las arterias,
los dedos de la mano.
No voy a engañarte:
no conseguirás mucho
pero al amanecer,
si cierras rápido y bien la bolsa,
te darás cuenta mientras acaricias
el lomo del dragón frío
que no había tanto peligro
como miedo en tu corazón.
 

viernes, 13 de enero de 2023

APREHENSIONES.

 

Tengo miedo
algún día
de amanecer sin vos.
De abrir los ojos
a una madrugada húmeda y vacía.
Yo inventé la lluvia para los dos.
Si te pierdo
me quedaré sin agua
para siempre.

viernes, 11 de noviembre de 2022

LA DESPEDIDA.

 
 
Viento, llévate el miedo
De cada uno de sus cabellos
Tiempo, hazle cariño
A cada uno de sus recuerdos
 
Oh, amigo mío
Vuelve, pasa por casa
Te espero, te espero siempre
Hazte tormenta con todo arrasa
 
Aunque nunca te lo digo
Te he echado de menos
Y pongo al cielo de testigo
Aunque pierda lo que es mío
Pa' volver a saludarte
Hoy toca despedirnos
 
Una que otra lagrimita te regalo
Doy la vuelta y dejo que me tomes otra vez
Come, arrastra, rompe, arranca, muerde, oh
No puedo con toda tu piel
 
Aunque nunca te lo digo
Te he echado de menos
Y pongo al cielo de testigo
Aunque pierda lo que es mío
Pa' volver a saludarte
Hoy toca despedirnos
 
Aunque nunca te lo digo
Te he echado de menos
Y pongo al cielo, al cielo de testigo
Aunque pierda lo que es mío
Pa' volver a saludarte
Pa' volver a enamorarme
Hoy toca despedirnos
Hoy toca, hoy toca despedirnos
 

viernes, 24 de julio de 2020

EL ANTÍDOTO.


Aquella mañana a Manel le estaba costando trabajo despertar. Había dormido profundamente y, cuando subió la persiana, aún tenía los ojos pegados. Y así, pegado, pegado a la ventana fue como se quedó durante un buen rato, mirando lo que parecía una foto fija. El paisaje era el mismo de siempre, pero Manel estaba pasmado. Era como si la vida fuera una película y alguien le hubiera dado al pause.

 Ilustración Marina Guerrero Martínez.



— ¿Hoy es domingo? —preguntó Manel aún medio dormido.

—No, hoy es lunes —contestó su madre.

— ¿Cómo pueden haber desaparecido todas las personas y los coches? —se preguntaba

Manel, mientras continuaba mirando por la ventana al tiempo que buscaba posibles explicaciones.

Pensó que podrían haber llegado extraterrestres a la Tierra o que podía tratarse de una invasión zombi. Y al imaginárselo, un escalofrío recorrió su cuerpo. En ese preciso instante, un señor apareció caminando con las bolsas de la compra. Manel corrió hasta la cocina (que daba a otra calle) y vio pasar un coche y a una muchacha paseando un perro.

— ¡Mamá, mamá, hay gente! ¡Mira, hay gente! —gritó con alivio.

Su madre se rio.

—Claro, hijo, claro que hay gente —respondió con total normalidad.

Mientras desayunaban pusieron la tele.

—Otra vez hablando de la cuarentona esa en las noticias, ¡qué pesados! —dijo Manel.

—Cuarentona no, cuarentena. Es cuarentena. La cuarentona soy yo —bromeó su madre.

Después de desayunar, Manel cogió su mochila para ir al cole, pero cuando iba a salir su madre le pidió que se sentara un momento porque quería explicarle algo.



Ilustración Marina Guerrero Martínez.

—Manel, hoy no hay cole. Y mañana tampoco. En realidad, vamos a estar unos cuantos días sin cole y sin salir de casa.

Su madre le explicó que había una epidemia de un virus que estaba haciendo enfermar a mucha gente, y que no podían salir hasta que no se fuera ese virus. Para Manel aquello era parecido a estar en la cárcel, aunque al menos estaba con sus padres y, en casa, tenían de todo.

Los padres de Manel estaban muy asustados y ese miedo rápidamente se le contagió a él también. En las noticias todo el tiempo estaban hablando del dichoso virus, y la gente tampoco hablaba de otra cosa. Nadie se daba cuenta, pero cuando las personas veían la tele o llamaban por teléfono se propagaba un nuevo virus: el virus del miedo. El miedo se extendió rápidamente y paralizó el país. Mucha gente perdió su trabajo y algunos tuvieron dificultades para poder salir adelante. Era una situación difícil, porque el peligro del virus era real, pero el miedo también podía llegar a ser muy peligroso.

Pasaron unos meses y todo volvió a la normalidad. Los médicos habían advertido de que el virus estaba bajo control, pero que no se había eliminado por completo, lo que provocó que mucha gente continuara asustada.

El primer día de cole se respiraba en el ambiente una mezcla de alegría y extrañeza. Todo era como siempre pero, después de tanto tiempo encerrados, ir a la escuela era algo nuevo y emocionante. Ya en clase, la maestra dedicó un buen rato a hablar con sus alumnos sobre cómo se encontraban y cómo habían pasado el encierro. Los niños fueron contando, uno a uno, sus experiencias. Todos coincidían en que habían pasado miedo y que se había hecho duro estar tanto tiempo sin salir de casa. Y muchos aún tenían miedo de poder contagiarse. La única que no parecía tener interés en hablar era Sofía, que estaba dibujando mientras escuchaba a sus compañeros.

—Sofía —dijo la maestra—, ¿y tú tienes miedo?

—No —, respondió escuetamente.

— ¿Pero has pasado miedo estos días en casa?

—La verdad es que no. He estado muy a gusto estos días, aunque no he parado mucho por casa.

— ¿No has estado mucho en casa?

—No mucho, solo un poco entre viaje y viaje.

— ¡Pero si estaba prohibido salir de casa, e incluso había policía para hacer cumplir esa norma!

—Pues a mí no han podido encerrarme ni contagiarme el miedo.

La profesora y los compañeros la miraban atónitos.

— ¿Y nos puedes contar a dónde has ido? —preguntó la maestra.

— ¡Claro! —Exclamó Sofía—. Primero di la vuelta al mundo en algo menos de ochenta días, luego bajé hasta el centro de la Tierra, y desde ahí fui a la Luna. A la vuelta, aterricé en una isla misteriosa, desde donde tuve que hacer veinte mil leguas de viaje submarino para volver a casa.

— ¡Seño, está loca! —gritaron algunos compañeros mientras Sofía se reía.

— ¿De qué te ríes? —preguntó otro alumno.

—Será de saber que estoy loca —contestó mientras seguía riendo.

En ese momento la profesora empezó a reír también.



Ilustración Marina Guerrero Martínez.


—No está loca —dijo la maestra—. Lo que pasa es que ha descubierto el antídoto contra el miedo y el aburrimiento. Mañana seguiremos esta conversación cuando hayáis hecho los siguientes deberes en casa. Anotad: Investigar en internet quién fue Julio Verne, su vida y su obra. Y otra cosa antes de salir al recreo: ¿puedes enseñarnos lo que estás dibujando, Sofía?

—Sí, mirad, es un gato que no para de molestar a un elefante que está junto a un acantilado y, al final, por miedo a que le muerda o le arañe, el elefante acaba despeñándose por el acantilado.

Apenas había terminado de decir la última palabra cuando sonó el timbre del recreo, y Sofía salió corriendo hacia el patio mientras gritaba: “¡libre, libre, soy libre!”. Y Manel corrió tras ella, no sabemos si para jugar o para preguntarle por aquellos viajes tan increíble.
 
Ilustración Marina Guerrero Martínez.