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domingo, 16 de junio de 2024

EL ESPEJO.

 

¿Por qué persistes, incesante espejo?
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el menor movimiento de mi manos?
¿Por qué es la sombra el súbito reflejo?
Eres el otro yo de que habla el griego
y acechas desde siempre. En la tersura
del agua incierta o del cristal que dura
me buscas y es inútil estar ciego.
El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas
que somos y que abarcan nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
y luego a otro, a otro, a otro, a otro...
 

sábado, 29 de abril de 2023

EL ESPEJO ES UN MOMENTO.

Ilustración autor desconocido.
 
-Paul Éluard-
 
Disipa el día,
Muestra a los hombres las imágenes desligadas de la apariencia,
Quita a los hombres la posibilidad de distraerse,
Es duro como la piedra,
La piedra informe,
La piedra del movimiento y de la vista,
Y tiene tal resplandor que todas las armaduras y todas las máscaras
                quedan falseadas.
Lo que la mano ha tomado ni siquiera se digna tomar la forma
                de la mano,
Lo que ha sido comprendido ya no existe,
El pájaro se ha confundido con el viento,
El cielo con su verdad,
El hombre con su realidad.
 

sábado, 27 de noviembre de 2021

ANTE EL ESPEJO.

Ilustración autor desconocido.
 
 
Aquí,
una cabaña abandonada a la vida.
Unos caminantes reposan sus pasos.
Palabras lanzadas al viento.
Una que otra caricia.
Miradas reflejando
en el espejo de sus aguas
la inmensidad de la soledad humana.
 
Allí,
las montañas.
Bosques que navegan entre la niebla.
Todo respira, allí,
todo nos habla.
Y aun así,
en los ojos de quien mira
una profunda tristeza se anida.
 
Solo, ante el espejo,
el espejo se mira.
 

sábado, 6 de marzo de 2021

SE AHOGÓ MI RISA EN EL ESPEJO.

 
Se ahogó mi risa en el espejo.
 
Largo crujido siniestro lanzó a la noche el cristal de plata.
 
Una, dos... calló la hora, metal frío de planeta 
en la rigidez del páramo.
 
Epiléptica de calentura la luna se dio a los balcones.
 
Y el cadáver de mi risa es una esmeralda blanca 
que al deshacerse vuleve en la superficie
argollas y cruces.
 

domingo, 5 de abril de 2020

DESEMBASTO ELS ANYS.


Ilustración Paul Swan.
 

Desembasto els anys
que damunt del cos
s’han tornat cuirassa

Em miro al mirall
i no veig altra cosa
que aquesta pell

que se m’adhereix
com un guant destenyit
que he dut massa temps

Però em queden els ulls i sé
que dins d’aquest cos
encara m’hi corre ben roja la sang.

sábado, 9 de noviembre de 2019

EL ESPEJO DEL AGUA.



 

Mi espejo, corriente por las noches,
Se hace arroyo y se aleja de mi cuarto.

Mi espejo, más profundo que el orbe
Donde todos los cisnes se ahogaron.

Es un estanque verde en la muralla
Y en medio duerme tu desnudez anclada.

Sobre sus olas, bajo cielos sonámbulos,
Mis ensueños se alejan como barcos.

De pie en la popa siempre me veréis cantando.
Una rosa secreta se hincha en mi pecho
Y un ruiseñor ebrio aletea en mi dedo.

sábado, 9 de febrero de 2019

ESPEJO Y AGUA.








Tu alma en mí dejó su fría imagen,

sólo recuerdo de lo que vivías,

y si al espejo miro y me reflejo

allí encuentro tus ojos, tu silencio de cera

con un reposo de apagado aliento,

como si descendiendo arenas

o un tropel de recuerdos

sobre mi piel, con sosegado paso

hacia el cristal cayeran.

¿No caen hojas como frases muertas,

y mis ojos en ti no fueron rosas

ahogadas en tu aroma?



Si al agua miras, mira

mi corazón ornado de sepulcros

bajo las olas que lo mueven,

crecido entre las ruinas de tu nombre,

entre perderse en muerte o florecer

como una eterna espera o el lamento

de un Adán impasible que soñaba

contigo y tu mentido Paraíso.

Porque al mirarte contra el agua, miras

mi pensamiento en tu alma suspendido.

sábado, 2 de febrero de 2019

EL ESPEJO.



Me instalo frente a ti, miro tus ojos
y vigilo el espacio donde tu voz me busca.
Me estremece el dolor del encuentro imprevisto,
la sed con que te acercas al borde de mi sombra,
el hueco que descubres en la luz de mi espejo.
La soledad me arropa. Sólo en la noche existo.
Y nunca me detengo sobre el mismo minuto
en el que tú te apoyas para seguir llamándome.
Suéñame de otro modo. Sacude el saco triste
del idioma heredado. Cuéntale a las palabras
las historias oscuras que sólo tú conoces;
diles cómo te asusta mi presencia y mi odio,
cuánta muerte te cuesta acariciar mi huida.
A veces, en el centro mismo de tu pregunta,
me reconozco y corro hacia otra oscuridad:
es amargo encontrar al final de un abrazo
mi propio grito erguido y mi propio deseo.
Por eso me divido, me desdoblo y me hundo
en heridas distintas: me da miedo encontrarte.
Tu sonido es el mío. Tu tristeza, tus ropas
saben a mí, y me escuece el recuerdo adherido
al tiempo conciliado, al tiempo único
en que la conjunción habitó nuestras sangres.