...No
puedo llamarte querida ni estimada;
un
seco saludo, no te hará más Buena, ni más mala;
no
sé si naciste en conjunción con Marte y Plutón,
pero
con tu raro signo, corazón tan loco no tendrá perdón.
Naciste en una tormentosa noche de noviembre;
los
ojos bien abiertos, presintiendo ya, tristes otonos.
Vientos te trajeron las voces que siempre, sin
ningún pudor,
te
llamaron de lejos, y tú, respondiste ciega y sin temor;
Tus
rodillas
no se hicieron para doblegarse;
demasiado
fecundo tu vientre infeliz;
has
sido la muralla, el paso, el rio;
el
alarido; la noche y la cruz.
Te hago estas líneas, para que cuentes los días,
que
quedan de ti.
Estas tan solitaria y descarriada de ti
misma,
que
ninguna voz llegara para darte el Consuelo que has deseado.
Demasiado feroz; te has bañado en el mar de
tu propio llanto;
y quizá,
algún día ,
hasta
tu sangre te ahogara
para
dejarte sin besos.
Un saludo, desde tu sombra.
YO.
