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miércoles, 30 de agosto de 2017

PASEO MARÍTIMO.





 



Un mar está lejano,

acaricia arrecifes.

Pez o rojo coral

en luz clara reviven.



Doras con tu presencia

el tibio, el puro, el cálido

dulce y húmedo viento.

En tu cuerpo descanso.



Tus ojos son el mar,

el mar eres tú mismo

-bronce aún débil-, un cielo

pesa en tus hombros, vivo



cuerpo amado. La arena

-luz que se entrega a todos-

sobre las piedras blancas

reverbera sus oros.



La luna en su menguante

roja se nos ofrece

como fruta lejana

que estrellas paladeen.



Tú estás allí y el mar.

Yo aquí frente a la tierra

con su forma tangible

que nos separa espesa.



Nos desune, gravita

lo sólido. Interpone

su densidad, distancia.

Nos va borrando nombres.



Oh, dulce amor, recuerdo

para siempre. Qué limpios

los que el aire me trae,

memoria sin olvido.



Viento de aquella mar

salado en nuestra sangre,

déjame en el presente.

Calla el alma. No sabe.

viernes, 3 de octubre de 2014

AULLIDOS EN SEPTIEMBRE.



 

Ha cambiado la luz: esto es septiembre.

La fórmula del aire ha padecido
la imperceptible mutación fatal
que sólo se percibe en el espíritu;
esta milmillonésima unidad de nostalgia
que flota alrededor y que electriza
la túnica inconsútil de las tardes.

El peso de la luz ha transformado
la eterna proporción de nuevos óleos
que enturbian hacia el gris la transparencia;
los plomizos pigmentos que averiguo
en la balanza de la hipocondría,
y cuya nada impregna el horizonte.

Ya se ha desvanecido en el silencio
el rumor entusiasta de los veraneantes,
y las casas adquieren su pátina lunar,
su quietud de artilugio al que nadie da cuerda.

Las piscinas difunden con un escalofrío
el eco fantasmal de su música acuática.

Entonces aparecen errabundos
los perros que abandonan a su suerte.

Como cada septiembre, merodean
con aire de filósofos amargos,
y ladran mendicantes a una luna
que los contempla impávida en su cielo.

¿Y en qué roto verano sucedió mi extravío?
¿A quién se le ocurrió la idea de perderme?
¿Dónde estuvo la casa de mi sueño y mi dueño?

Septiembre se desploma
aullando en esta página.