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lunes, 15 de julio de 2024

LA HEREDERA DEL MAR. Juan Francisco Ferrándiz.

“La heredera del mar” la nueva novela del autor contestano que lo consagra como una voz a tener en cuenta en el mundo de la novela histórica.
 
SINOPSIS: UNA BARCELONA AZOTADA POR LA PESTE.
1348. La Corona de Aragón vive una de sus épocas más convulsas. Una enfermedad terrible y desconocida llega al puerto de Barcelona y comienza a propagarse por sus calles cuando Marina Montaner, descendiente de un largo linaje de mercaderes valencianos, desembarca en una Ciudad Condal sumida en el caos. Huyendo de los secuaces del rey Pedro IV el Ceremonioso, la joven es perseguida por una afrenta de la que ha sido injustamente acusada.
UNA MUJER DE MAR QUE HUYÓ DE MIL TIERRAS.
UN VIAJE DE LEYENDA A TRAVÉS DE UN MAR INDÓMITO.
Juan Francisco Ferrándiz, uno de los maestros de la novela histórica, nos traslada a un año clave de nuestro pasado en que la Guerra de la Unión, la primera revuelta de insubordinación a la Corona en España, coincidió con una terrible epidemia de peste que cambió el mundo. A lo largo de las páginas de esta obra trepidante seguiremos los pasos de Marina, una heroína inolvidable que surcará el Mediterráneo en busca de la forma de salvar a su familia.
HAY HISTORIAS CAPACES DE SALVARNOS DEL NAUFRAGIO.
 
Ha llegado al olimpo de la novela histórica. Y con cada novela que publica parece reafirmarlo.
En esta ocasión os sitúa en el año 1348, una de esas fechas que suenan por la llegada de la peste negra que se abre camino a través del Mediterráneo hasta las principales puertos de la Península Ibérica, tras haberse instalado en las provincias italianas arrasando Europa. Una circunstancia que estará en toda la obra, pero no como protagonista principal, sino más bien, como un hecho que marcará el escenario para que se den las funestas circunstancias que complican la vida a todos, pero más en concreto la vida de la familia protagonista de la obra, los Montaner. Una estirpe de mercaderes que han alcanzado consideración y posición dentro de la sociedad avalados por sus negocios. Arrastradas por un engaño de los unionistas hacia el rey y caídas en desgracia: Marina, Beatriu, Teresa y Romea, se enfrentan a un destino incierto donde sus vidas como damas respetadas quedará atrás.
Además, otro condicionante que genera el escenario de la obra será el movimiento que en Valencia se alza contra el rey Pedro IV, el ceremonioso. La conocida como Guerra de la Unión, grupo de algunos nobles y ciudadanos que se sentían agraviados por el monarca.
“La heredera del mar” una novela de ficción histórica trufada con dosis de aventuras y rencillas, con la que viajaréis hasta la edad media, más concretamente a mediados del S. XIV, un periodo en el que el autor se siente cómodo cómo lo ha demostrado en sus anteriores novelas.
Una novela que tiene un ámbito femenino muy importante, que os habla del valor de unas mujeres cuyo único pecado fue defender su dignidad en un mundo que las consideraba seres moralmente defectuosos… Seres sin alma.
El novelista, opta por un final sosegado, sutil, en consonancia con el mensaje, la victoria llega con ruido.
 
Transformador, transgresor con el género. Obsesivo en la búsqueda de historias originales, bien conocedor del género literario y de la materia prima de la que bebe, Juan Francisco Ferrándiz, absorbe los tópicos de la novela histórica clásica y los transgrede haciéndola dinámica.
Es imposible no rendirse frente a una escenografía sobre la que dispuso la acción humana de la familia Montaner entretejida con acontecimientos sociales y políticos cuyas costumbres le sirven para desplegar este marco idóneo con las proezas de Marina, el personaje principal.
La narración es un apasionante relato que no decae en ningún momento. La intriga se complementa por medio de venganzas, lo que os dejará suficientes giros argumentales que se generan a base de traiciones, conspiraciones, desengaños y ambiciones; ingredientes más que suficientes y entre los que tendréis que integrar un supuesto tesoro que boga a lo largo de la novela con ese contexto oscuro de la época de la peste.
Sin duda ha sido un arduo trabajo de documentación, os traslada hasta unas ciudades de contrastes donde conviven el esplendor cultural como comercial, y la riqueza con la miseria.
Os trasportará por Palermo, Valencia, Barcelona, Mallorca y el Mediterráneo, cuyos escenarios son reconstruidos por el escritor a la manera de un orfebre. Ese nivel de detalle y envoltura lo aporta en el ámbito marino, en que todo lo envuelve la navegación y el mundo de los barcos del S. XIV.
Con un pulso narrativo de prosa cuidada, sencilla y amena, a través de una trama bien engarzada, relata de una manera cronológicamente lineal, sin prisas sin pausa. Un constructor de universos y personajes.
El escritor contestano sabe narrar de sobra y hace sencillo lo que sin duda es complejo. Te saca de un sitio para meterte en otro sin que resulte forzado.
 
Siempre ha valorado a autores que escriben con voz femenina. En esta ocasión, Juan Francisco, pone voz a unos personajes femeninos de manera excepcional, sin quitarles merito a los masculinos.
No es una novela de argumento, que también está, es una novela de personajes.
Desde el inicio de la novela sorprende el ritmo de la misma así como el número de personajes que intervienen, todos ellos serán debidamente perfilados según vayan protagonizando diversas situaciones en un mundo que se desmorona.
Atraviesa, con su mirada personal y su experta sensibilidad, los nudos que unen de por vida a padres e hijos, a veces desde el afecto o desde el rechazo, o el cuestionamiento de las generaciones precedentes y la ingratitud, a veces desde el aprendizaje, el reconocimiento y la aceptación.
Ejerce como un estupendo retratista de personajes, no solo de aquellos que se erigen como supuestos protagonistas de la trama sino también de un buen número de secundarios. Y muchos de ellos son, sobre todo, enormes víctimas de la sociedad en la que vivieron.
Habrá mujeres en “La heredera del mar”, y serán ese tipo de mujeres que le gustan al autor mostraros en cada una de sus novelas, mujeres que es posible que no pasarán a la historia, así con mayúsculas, pero que él siempre rescata para convertirlas en personajes para nuestro tiempo. Cada uno de ellos se enfrenta a un destino incierto.
Todos los personajes, ya sean reales o ficticios, están bien desarrollados. Juan Francisco es hábil a la hora de unirlos. Cada uno de ellos le confiere esa alma a cada página de la novela.
 
Leer a Juan Francisco Ferrándiz es como emprender un viaje al pasado viviendo una aventura cubierta de bruma en la que la fragilidad de sus palabras se filtran en tus sentidos.

lunes, 14 de junio de 2021

EL JUICIO AGUA. Juan Francisco Ferrándiz

 "El juicio del agua” es la nueva novela de Juan Francisco Ferrándiz. Una historia de aventuras en el siglo XII que os hará viajar mucho.

 

SINOPSIS:
En una gélida mañana de 1170, un juicio cruel sella los destinos de dos familias enfrentadas por la avaricia y los usos feudales. Según marca la tradición, los primogénitos de las dos casas, de apenas meses de edad, deben ser sumergidos en agua helada. El que se hunda será el escogido de Dios, y eso dará la razón a su familia.
Tras el lastimoso evento, Blanca, la hija del noble Ramón de Corviu, resulta elegida, y Robert de Tramontana, el Condenado, tiene que ver durante años cómo los vencedores se apoderan de todas sus posesiones. Pero, en esos instantes en que ambos lucharon por sobrevivir, nació entre ellos una unión especial e inquebrantable. Y a la vez, en el alma del perdedor germinó el deseo de alcanzar un mundo más justo, alejado de las supersticiones.
Años después, el joven Robert abandona sus tierras para dedicarse al estudio de las leyes en Barcelona y en la lejana Bolonia, mientras combate contra el odio y las traiciones de sus enemigos. El hallazgo de un antiguo libro lo convierte en pionero de una gran renovación y no está solo en la lucha; en su corazón viaja siempre el recuerdo de Blanca, la joven con quien compartió el infame juicio del agua.
 

Magistral  novela  histórica  ambientada  en  la  Barcelona  del  S. XII  en  la  que  Juan  Francisco  Ferrándiz,  autor  de “La llama de la sabiduría” y “La tierra maldita” os  brinda acción, aventuras, traiciones, misterio y amor.

¿Una novela histórica cuyo eje sea el Derecho? Podría pensar cualquiera que el asunto puede salir mal, que puede causar rechazo o aburrimiento… Pero lo cierto es que el novelista ha logrado combinar ese elemento con la novela histórica más aventurera e intrigante para construir “El juicio del agua.” En realidad, ofrece en esta novela los inicios de la aplicación del ius comune a la hora de aplicar las leyes. El tema central de la historia gira en torno al enfrentamiento, en el año 1170, de dos familias que verán cómo los primogénitos de cada casa, con tan solo meses de edad, son sumergidos en agua helada y el que se hunda dará la razón a su familia. Cuando Robert de Tramontana y Blanca de Corviu son introducidos en una cisterna de agua helada, para que Dios demuestre quién tiene poder sobre quién, sólo tenían un año. Fueron sometidos a una ordalía que les causó daños irreparables y que les unirían en el tiempo. Estas consecuencias les acompañarán el resto de sus vidas.

La  nueva  novela  histórica  del  escritor  contestano, es un apasionante relato lleno de aventuras,  intrigas,  misterios  y  conspiraciones  sobre  el  resurgir  en  España  del  Derecho  romano  y  los  cambios  que  ello  supuso  para  la  sociedad  medieval,  entre  otros  el  impulso  de  la  economía  de  ciudades  portuarias  como  Barcelona,  donde  se  sitúa gran parte de la trama. La acción discurre a lo  largo  de  las  tres  últimas  décadas  del  siglo  XII,  en plena Edad Media, una de las épocas más oscuras de nuestro país, cuando aún imperaban las leyes feudales, donde los conceptos de equidad y justicia eran una quimera y para dirimir la inocencia o culpabilidad de alguien se recurría a sacrificios y ordalías o juicios divinos –vigentes hasta el fin  de  la  Edad  Media  y  la  restitución  del  Derecho  romano–,  que  siempre  favorecían  a  los  nobles  y  abandonan a su suerte a los más débiles y empobrecidos de la sociedad.

A  su  vez,  los  continuos  saltos  espaciales  impregnan  de  un  ritmo  frenético a la narración y os permitirán sumergiros en un fascinante recorrido geográfico, cuyos escenarios son reconstruidos al detalle –algo a lo que acostumbra Ferrándiz en todas sus novelas–, y en los que os encontraréis con una interesante radiografía de las clases sociales a través de sus marcadas diferencias. Estos elementos revelan el exhaustivo trabajo de investigación y rigor histórico que se esconde tras la escritura de este libro, a través de un minucioso trabajo de compilación de fuentes históricas.

En definitiva, “El juicio del agua” es una epopeya histórica  que  entrelaza  amor,  ambición,  secretos,  venganzas  y  traiciones  entre  personajes  variopintos, protagonistas todos ellos, históricos y ficticios, de  una  época  oscura  y  fascinante,  el  fin  del  siglo  XII.

 

En una novela histórica, la documentación es un aspecto imprescindible, así que me ha encantado ver lo bien documentada que está la historia y lo fácil que nos hace viajar a los años en los que acontece la novela, además de que introduce nociones de Derecho romano que son sencillas de entender por los lectores que no tenemos conocimiento de la materia.

Pero sí quiero destacar la labor del escritor para describir batallas y enfrentamientos, acercando la labor de los jueces a un mundo de injusticias, donde primaba más los lazos sanguíneos que la esencia o el valor de las persona. Escrito de una forma exquisita, aunque usando infinidad de latinismos Ferrándiz nos adentra en una novela llena de valentía, que nos hace comprender la labor de algunos hombres por defender el Derecho de una forma tan propicia.

La novela está trazada como una serie televisiva en el que el personaje va pasando por diferentes lugares y en cada lugar va viviendo aventuras distintas. También se podría señalar como “una novela viajera”. Se desarrolla en una época oscura, llena de supersticiones y miedo.

En  la  ficción, el novelista entremezcla elementos de la novela histórica, la épica de las grandes  aventuras, la crónica de viajes y la tensión y el suspense del thriller. Todo ello aderezado con algunas pinceladas de relato romántico que sirven para relajar el frenético ritmo de la acción y mostrar un universo, el femenino, que en esa época permanecía al  margen  del  devenir  de  la  sociedad y al  que el autor parece querer rendir un pequeño homenaje en la novela. Gracias a  esta  minuciosa  superposición  de  elementos  de  crónica  histórica  y  ficción  novelesca, “El juicio del agua” se convierte en un cuaderno de bitácora de una época agitada y deslumbrante de grandes cambios en la sociedad feudal.

“El juicio del agua” es una obra de orfebrería en la que cada pieza va encajando con la otra a medida  que  se  desarrolla  la  narración  hasta  llegar  a  su  clímax  final,  que  no  es  otro  que  evidenciar  el  papel de sus protagonistas en la recuperación del antiguo Derecho romano durante la Edad Media –inspirado en la equidad como fuente de justicia– como reconoce Juan Francisco en la nota que cierra la novela.

 

Los personajes son el alma de la narración, ellos condensan, en sus anhelos y circunstancias, una de las victorias más enormes e ignoradas de la humanidad, y sus efectos aún están presentes.

Lo más importante de la historia, es la evolución de sus personajes y esa atmósfera de la Barcelona del siglo XII, a la que se permitirá viajar, en la que seréis testigos del recorrido de un camino hacia una sociedad más justa. De esta forma, personajes ficticios se entremezclan con otros históricos que fueron muy relevantes en su tiempo.

Así, entre sus páginas conviven complejos personajes novelescos salidos de la pluma del escritor –que dan sentido a la trama y enriquecen la acción–, y muchas personalidades históricas, como el rey Alfonso IX de León último rey de León como reino independiente; el rey Alfonso II  de  Aragón  y  conde  de  Barcelona y su  esposa,  la  reina  Sancha  de  Castilla;  el  hijo de ambos, Pedro II de Aragón, bajo cuyo  mandato  fue  posible  el  movimiento  social  conocido  como  Paz  y  Tregua.

La  respuesta  de  la  Iglesia y de los campesinos a los abusos perpetrados por los nobles feudales; el cardenal Lotario de Segni, conocido después como el papa Inocencio  III;  Giovanni  Bassiano,  jurista  italiano  del  siglo  XII  perteneciente  a  la  primitiva  escuela  de glosadores de Bolonia y cuyas sentencias ejercieron gran influencia entre los juristas catalanes medievales; el senescal, mayordomo real, Guillem Ramón  de  Montcada;  el  arzobispo  de  Tarragona,  Berenguer de Vilademuls, firme defensor de la Paz y Tregua; Guillem de Montcada, nieto del mayordomo real; o Ramón de Caldes, jurista y decano de la catedral de Barcelona y artífice del Liber Feudorum Maior.

Rinde también homenaje a las mujeres, que son las que verdaderamente impulsan el libro.

En esta novela, como en todas las anteriores, presenta a personajes femeninos con una capacidad de sabiduría asombrosa. Una sabiduría que no se esconde en los libros de leyes que aparecen en la trama, sino en la fuerza interior de cada una. En su maestría de poder sacar adelante sus vidas, la de sus familias, superar adversidades y no dejarse amilanar por el hombre.

Porque  si  algo  tienen  en  común  las  valientes  mujeres  de  este  monumental relato: la noble Blanca de Corviu, como el gran amor  del  Condenado;  pero  también  la  juglaresa  Salomé;  la  hija  de  esparteros,  Guisla  de  Queralt;  la  italiana  Novella  Gozzadini  –personaje  inspirado  en  la  jurista  boloñesa  nacida  en  1209  Bettisia  Gozzadini,  de  quien  se  dice  que  fue  la  primera  profesora  universitaria  de  la  historia–;  o  Arabella,  la esposa del mayor falsificador de Bolonia, entre otras. Además de valor para embarcarse en peligrosas aventuras de la mano del protagonista, es su  capacidad  de  amar,  algo  que  el  autor  subraya  en escenas de una elocuencia demoledora.

 

En definitiva, una novela orientada para los amantes de la buena literatura, el Derecho y las novelas históricas rigurosas. Un libro con luces y sombras pero que nos hace descubrir unos de los períodos más gloriosos y combativos en la historia española.

 

lunes, 20 de mayo de 2019

LA TIERRA MALDITA. Juan Francisco Ferrándiz.


La primera novela que leí de Juan Francisco Ferrándiz, fue “La llama de la sabiduría”, de cuya lectura guardo un grato recuerdo. Por eso no dude en acercarme de nuevo a su narrativa al ver que publicaba una nueva novela histórica. “La tierra maldita” de la que comparto mis impresiones con quien visiten este blog.
Sin anestesia y sin despeinarme: posiblemente “La tierra maldita” sea la mejor novela histórica del año. No se me ha movido ni una pestaña, habrá algunas que estén a su altura, pero no creo que ninguna supere la novela de Ferrándiz.


SINOPSIS: En el siglo IX, Barcelona se encontraba en los confines más lejanos del Sacro Imperio. Gobernada por los francos desde la distancia, la ciudad, de apenas mil quinientas almas, se había convertido en una tierra abandonada, asolada por intentos de conquista de los sarracenos y las hordas salvajes, y sometida a la tiranía de unos nobles corruptos que explotaban a sus habitantes.
A esa tierra maldita llega el joven obispo Frodoí. Recién nombrado para el cargo por el rey franco, su destino se asemeja más a un castigo que a un honor, pero algo en su interior, la rebeldía y ambición que le son innatas, le lleva a aceptar el reto y viajar hasta allí acompañado por una comitiva de colonos, que anhelan una nueva oportunidad en la última frontera.
Su primera impresión no puede ser más desoladora, pero pronto caerá rendido a los encantos de una enigmática dama, la noble Goda, que ama la ciudad por encima de todo. Juntos iniciarán una lucha estoica por dotar de un linaje sucesorio propio a esa tierra dejada de la mano de Dios. Y también contarán con la ayuda del valiente Isembard de Tenes, de noble cuna; y de otras personas humildes como la ingeniosa Elisia, la tabernera, que intentarán sacar a Barcelona del foso de desesperanza que parece ser su único destino, aunque para ello necesiten emplear todas sus fuerzas, su inteligencia y su fe en un Dios que parece empeñado en darles la espalda.
Con la escrupulosidad y la imaginación de los grandes narradores, Juan Francisco Ferrándiz nos traslada a una época oscura, a una ciudad vencida que apenas conserva su dignidad y a la lucha de unos hombres y mujeres que se dejaron el alma por conseguir la libertad y la prosperidad de lo que entonces era, para todos, una tierra maldita.


La historia de Barcelona parece una apuesta segura para cualquier novelista histórico. Da igual cuánto se haya escrito ya sobre la ciudad condal, parece que los lectores siempre queremos más.
El autor, en esta ocasión, se centra en un periodo poco trillado: Siglo IX. Indiscutible parece que, esta tercera novela, lo va a consagrar como una voz a tener en cuenta en el panorama literario histórico.
Vuelve el escritor contestano con “La tierra maldita” una fascinante historia épica con aires míticos en la Barcelona medieval del S. IX. La historia de una ciudad sometida que anhelaba la libertad y del hombre que luchó por alcanzar ese ansiado milagro. Amor, ambición, secretos, linajes de familias, venganzas, traiciones, complots para el asesinato, se entremezclan sobre el fondo de una época oscura y convulsa pero fascinante.
Os meteréis en las páginas del libro y os involucraréis en una novela llena de aventuras.  Un narrador omnisciente os hará participes de todo lo que acontece en la historia a lo largo de veinte años que se os harán cortos porque el ritmo narrativo es simplemente embriagador. La trama recrea este periodo histórico poco conocido en un ambiente épico, con un trasfondo real que es la situación que vivía la Marca Hispánica de aislamiento total, al ser considerada, como una tierra peligrosa y despoblada.
La Marca Hispánica es la tierra maldita que servía de frontera entre el Emirato de Córdoba y el Imperio Carolingio, ambos en constante lucha por ampliar sus territorios. Hasta allí es llamado Frodoi, un joven sacerdote con intenciones de que sea obispo de Barcelona. Cuya misión es acabar de construir la catedral de dicha ciudad, lo que en un principio se lo toma como un castigo y un agravio, al final, con ayuda de más personajes como Isembrad se enfrascaran en una aventura para intentar salvar una ciudad que además de la desolación y los continuos ataques que sufre, está poblada de personajes fascinantes.
Construye un complejo mosaico con representación de los  tres estamentos sociales del medievo: la nobleza, el clero y el pueblo llano, quedando patente la desigualdad de privilegios en este sistema feudal que se desarrolla a lo largo de dos décadas cruciales.
Es una novela con crueles juegos de poder y codicia, en el despojos del Sacro Impero Romano, de unos reinos enfrentados por la fe y el ansia de expansión que revela la cotidianidad de una población tratando de sobrevivir a la miseria que se cierne sobre la villa de Barcelona. Una miseria palpable que casi se puede masticar.

Con la escrupulosidad y la imaginación de los grandes narradores, el autor contestano os traslada a una época oscura, a una ciudad vencida que apenas conserva su dignidad y a la lucha de unos hombres y mujeres que se dejaron el alma para conseguir la libertad y la prosperidad de lo que entonces era, para todos, una tierra maldita. Toda la trama se articula en la Edad Media.
La novela en su conjunto está contada por un narrador omnisciente que nos lleva de un lugar a otro, de un personaje a otro, con avances constantes tanto en la trama general de la novela como en las vicisitudes personales de los protagonistas.
Dicho lo anterior, prosa sencilla, exquisita y elocuente; un ritmo muy ágil que no da tregua al lector en ningún momento, no faltan los secretos que salpican la novela de un misterio que incita a leer sin descanso.
Me encontré con muchas escenas que atrajeron mi atención, redoblando en muchas de ellas mi curiosidad ante lo que pasaría en los siguientes capítulos ya que, tal y como se desarrolla algunos episodios, me daban a entender que me encontraría con algún giro que cambiaría el destino de alguno de los personajes con los que ya estaba familiarizando, llevándome incluso alguna desagradable sorpresa. Sin duda alguna, el escritor planificó la trama de tal forma que el ritmo tuviera una cadencia prácticamente constante, porque era consciente de que el lector tenía ante sí un gran volumen de páginas al que enfrentarse, con lo que ello significa, y para que no cayera en el tedio a la hora de conocer vicisitudes a las que se enfrentaban los personajes de esta novela.
Loable es la ardua labor de documentación, aspecto importante de la obra, llevada a cabo con acierto y que se materializa en la lograda ambientación, que recrea con todo lujo de detalles el contexto histórico, político y social del momento. Las minuciosas descripciones de los dispares escenarios contribuye a que el lector se traslade, sin esfuerzo alguno, a la fisonomía de una Barcelona del S. IX. Recrea el entorno con tal realismo que te parece estar paseando por las tortuosas, estrechas y decrépitas calles de una urbe rural sucia y deprimente, llena de contrastes y olores nauseabundos, o embriagándose con los intensos y tangibles aromas de un periodo tan poco novelado como la alta Edad Media.

Además del buen funcionamiento de la trama, en “La tierra maldita”, el lector se encuentra con un mosaico de personajes que conforman un elenco muy atractivo. Como es evidente también, la ciudad de Barcelona es una de las grandes protagonistas de la historia en todo momento. Conjuntamente con la presencia de personajes con capacidades místicas como: el bestiario, las dones d’aigua, las hechiceras o las alirunnias, van a estar presentes a lo largo de la trama. Estos personajes juntos a otros desconocidos para el lector intentarán que Barcelona se convierta en una urbe donde vivir es paz y en libertad. Seréis testigos de la vida en la villa,  de sus costumbres, de sus formas, la vida en la calle, en la taberna… Todos serán protagonistas de intrigas, pasiones, sucesos históricos reales, cultos religiosos o rituales ancestrales prohibidos, acción, amor y aventuras que conseguirán manteneros absortos en las páginas de esta novela de principio a fin.
Una novela coral en la que Juan Francisco Ferrándiz ha logrado fusionar, sin fisura alguna, personajes reales con otros de ficción. Todos ellos están perfectamente descritos y matizados, con sus luces, sombras y debilidades, algunos más intensos e impulsivos que otros, siendo inevitable que tengan más peso en la trama.
El autor los hace creíbles y cercanos de carne y hueso, haciéndolos madurar, por el que el lector puede llegar a enpatizar con algunos de ellos. Construye un complejo mosaico con representación de los tres estamentos sociales del medievo: la nobleza, el clero y el pueblo llano, quedando patente la desigualdad de privilegios en este sistema feudal.
Y para terminar, no puedo dejar de hablar de los personajes femeninos, mujeres notables e inteligentes, supervivientes capaces de forjar su propio destino y dispuestas a sacrificarlo todo para sacar adelante a los suyos. Destacan por su fortaleza, su valentía y su tesón. Son mujeres luchadoras que se sacrifican  en cuerpo y alma por conseguir sus sueños. Con unos arrestos para llegar a rebelarse hasta el punto de no estar sometidas bajo la autoridad de ningún hombre.
Hay malos y buenos, a unos los odiaremos y a otros los amaremos pero estos personajes van a permanecer en mi memoria y en la de cualquier lector muchísimo tiempo.

“La tierra maldita” del autor contestano es una novela histórica apasionante, con una trama llena de intrigas, pasiones y aventuras que atrapa de principio a fin y unos personajes excepcionales e inolvidables. Una lectura ágil y emocionante.
Una novela de miradas al pasado, lectura didáctica y entretenida; y que cuenta con una excelente ambientación y rigor histórico. Toda una aventura de supervivencia con reminiscencias de ciertas novelas como: “Los pilares de la tierra”, “Lacatedral de Mar”, “Los herederos dela tierra”.
Por cierto, esta novela es lectura obligada para todos aquellos que sean amantes de las novelas históricas. Porque para mí, Juan Francisco Ferrándiz, podría ser “el Ken Follett español”.