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jueves, 23 de abril de 2026

LECTOR

 
Ilustración autor desconocido.
 
 
En mi niñez leía casi todo
sin importarme nada
el autor, la tendencia ni el olvido
que entonces arreciaba.
 
Lectura, ensoñación, frente a la cual
el mundo se borraba:
lentas tardes de sol en la azotea;
horas de asueto, mágicas.
 
Descubrí con el tiempo lo que tiene
y no tiene de importancia,
ciertos libros impares que la crítica
con soltura baraja
 
donde leí la vida de repente
misteriosa, tan clara;
donde sigo leyendo la verdad
que buscan estas páginas.
 

martes, 23 de abril de 2024

LIBROS.



Ninguno de los libros de este mundo
te aportará felicidad,
pero secretamente te devuelven
a ti mismo.
 
Allí está todo lo que necesitas,
sol y luna y estrellas,
pues la luz que reclamas
habita en tu interior.
 
Ese saber que tú tanto buscaste
por bibliotecas, resplandece
desde todas las páginas,
puesto que es tuyo ahora.

miércoles, 15 de marzo de 2023

EL GATO QUE AMABA LOS LIBROS. Sosuke Natsukawa.

Me topé de pronto con este título que me lo recomendaron las auxiliares de la Biblioteca de Cocentaina, respiración contenida y los ojos abiertos como platos. ¿Libros + gato?, este me lo tengo que leer.
 
SINOPSIS:
La epopeya de Rintaro, el joven heredero de una entrañable librería de viejo, y de Tora, un sabio e ingenioso gato atigrado, se ha convertido en un fulgurante éxito internacional. Su emocionante misión consiste nada más y nada menos que en salvar los libros que están en peligro y extender así el amor por estos objetos, bellos e inigualable, que son parte imprescindible de nuestra vida.
Del siempre fascinante Japón nos llega esta hermosa historia, cargada de sabiduría, magia y pasión por la lectura, que ya ha conquistado a lectores de todo el mundo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Esta breve novela os trasporta al siempre fascinante Japón literario, esconde entre sus páginas un buen puñado de mensajes destinados a los lectores, que obliga a reflexionar sobre cómo consumimos literatura, si hemos olvidado el placer de disfrutar con calma de ella, la mercalización de los libros, el prestigio de los lectores medido en número de lecturas, y el negocio editorial que se adapta a la demanda, no siempre para bien, convirtiéndolos en objetos de consumo rápido.
“El gato que amaba los libros” es la historia de cómo un adolescente asocial toma las riendas de su vida, pero también de cómo ese niño que se convierte en adulto es consciente de que amar la literatura es un don que, junto a toneladas de sentido de humor, puede cambiar el mundo. Al igual que Alicia cae por la madriguera del conejo y pregunta al gato de Cheshire por dónde debe continuar su viaje, Rintaro sigue la guía de Tora, también un gato atigrado y parlante, para orientarle por varias pruebas laberínticas metafóricas.
En los laberintos que, tan solo con las armas de la dialéctica podrá superara, tendrá que servirse de las enseñanzas de su entrañable abuelo. Rintaro se enfrentará, no siempre solo, -a Tora y a él se unirá la alegre Sayo, una compañera del instituto-, a los peores vicios y consecuencias de las equivocadas visiones sobre los libros. En cada uno de los laberintos, os encontraréis con un personaje concreto y peculiar que “maltrata” de alguna forma los libros.
Sosuke alterna la narración de la realidad de la librería del viejo y la soledad de su protagonista con las reflexiones literarias que se plantean en los mundos fantásticos a los que lo arrastra el gato.
“El gato que amaba los libros” es un libro que recuerda a los cuentos, a esos que leíamos de pequeños y que te trasladaban a un mundo de fantasía e ilusión. Es un encantador cuento para adultos sobre el poder de la lectura. Una fábula que sirve de homenaje a las pequeñas librerías y sobre todo a la magia de leer de forma sosegada y pausada.
 
Con una prosa brillante, precisa, de frases breves y diálogos ágiles, Sosuke conecta tan bien con los lectores, porque cita por igual clásicos occidentales y orientales, consciente de que la universalidad de la literatura ha diluido cualquier frontera. Uno de los aspectos más interesantes de este breve libro es como el autor logro mezclar diferentes tipos de influencias para hacer un libro accesible, divertido e interesante que pueda gustar a un público diverso. Si bien estructura su historia según los cuatro laberintos metafóricos que platea el gato, el verdadero encanto de este libro recae en su elegante correspondencia entre fantasía y realidad, el mensaje de esperanza y optimismo que destilan todas sus páginas.
Una novela blanca, tierna, que envuelve al lector en un mundo de fábula para devolverlo a la realidad actual.
 
Los personajes que aparecen resultan interesantes y cada uno tiene sus particularidades algo que hace la lectura muy enriquecedora. Sin embargo, en mi modesta opinión, hay poca profundidad en cada uno, ya que, podrían haberse desarrollado dándoles más consistencia, determinación y naturalidad.
En cuanto a los personajes que acompañan al protagonista, son el gato Tora y la delegada de clase Sayo Yuzuki, que lo atenderán en su crecimiento personal, ayudándolo a abordar la pérdida, así como a superar todos aquellos obstáculos que le impiden tomar las riendas de su vida. En cuanto a Ryta Akiba, es un personaje fugaz que puede pasar desapercibido, aunque cumple con su misión, un chico popular y deportista que también ama los libros. Pero si hay uno que destaca es, sin duda, el abuelo, al que conoceréis gracias a los recuerdos de su nieto. Un anciano que, pese a ser parco en palabras y vivir sumergido en un océano de libros, fue un hombre extraordinario conocedor de donde reside el auténtico poder de los libros.
 
Se lee de un bocado y nos deja buen sabor de boca “El gato que amaba los libros” es una novela sobre libros, librerías y lectores que nos deja más de una enseñanza a la vez que nos narra una historia deliciosa.
 

miércoles, 8 de febrero de 2023

EL LIBRO NEGRO DE LAS HORAS. Eva García Sáenz de Urturi

 “El libro negro de las horas” es apasionante, trepidante y absorbente. Recupera a Unai Lopez de Ayala, alias Kraken, el protagonista de la Trilogía de la Ciudad Blanca de Eva García Sáenz de Urturi.
 
SINOPSIS: Alguien que lleva muerto cuarenta años no puede ser secuestrado y, desde luego, no puede sangrar.
Vitoria, 2022. El exinspector Unai López de Ayala —alias Kraken— recibe una llamada anónima que cambiará lo que cree saber de su pasado familiar: tiene una semana para encontrar el legendario Libro Negro de las Horas, una joya bibliográfica exclusiva, si no, su madre, quien descansa en el cementerio desde hace décadas, morirá.
¿Cómo es esto posible?
Una carrera contra reloj entre Vitoria y el Madrid de los bibliófilos para trazar el perfil criminal más importante de su vida, uno capaz de modificar el pasado, para siempre.
 
 
 
 
 
 
 
“El libro negro de las horas” de Sáenz de Urturi es una novela un poco diferente de la saga iniciada en novelas anteriores más personal e íntima. Llega para poner al descubierto los secretos jamás contados de la vida de Unai, os alejará del thriller de acción con el que se componen sus anteriores obras de la que es ahora su tetralogía.
El universo Kraken crece. Unai ya no es inspector de la ertzaina. Tras todo lo ocurrido en los libros anteriores, ha decidido dedicarse a la enseñanza, íntimamente relacionado con lo suyo: perfilador criminal.
Su excompañera Estíbaliz le pide ayuda pues en Vitoria se ha cometido el asesinato de un librero vinculado con otra muerte similar en la Barrio de las letras de Madrid y junto al cadáver ha aparecido sangre, al realizar la prueba de ADN, se descubre que la sangre pertenece a la madre de Unai.
Algo que es imposible pues su madre murió hace más de treinta años al dar a luz al hermano pequeño de Unai. A su vez, este ha recibido una misteriosa llamada que le indica que tienen secuestrada a su madre y que para poder reencontrarse con ella tiene que entregar “El libro negro de las horas” de Constanza de navarra. Esta llamada cambiará todo lo que Kraken cree de su pasado familiar. En esta búsqueda de sus verdaderos orígenes: “un doble reto, un triple enigma, demasiados interrogantes”.
La trama discurre en dos espacios temporales: en la trama del presente es el mismo Unai quien toma las riendas de la historia en el Madrid actual, mientras la trama del pasado es un narrador en tercera persona quien va contando la historia de Ítaca en la segunda mitad de los años setenta donde discurre su infancia y juventud en su Vitoria natal. Desde su abandono a las puertas de un colegio de monjas, pasando por una artística explotación infantil y una vida dura y difícil.
Con estas pautas, la novela os adentra en un mundo cerrado y oscuro del coleccionismo de libros antiguos: los fraudes, las falsificaciones, los robos y las bibliopatías. Pero también transmite el amor por los libros, por su contenido, por las letras, por las historias que cuenta y por lo que hace sentir a los lectores.
 
Con una excelente documentación, la autora vitoriana os sumerge en un mundo de falsificaciones y libros antiguos. Este libro no se puede comparar con la trilogía, ya que no es de esos thrillers trepidantes, tiene un desarrollo más pausado.
La trama avanza sin prisa, lejos de entorpecer el ritmo de la narración, cada trama enriquece a la otra, aportando un plus de acción e intriga, a pesar que inicialmente haya un contrarreloj para hacerla frenética.
En obras anteriores Sáenz de Urturi es conocida por su cuidado estilo, ágil ritmo para contar historias y capacidad para dotar de una trayectoria personal a sus protagonistas. En cada página todo lo que sucede se hace real a pesar de que pueda resultar casi inverosímil e impensable en la actualidad con tantos adelantos tecnológicos. En el devenir de la historia recorreréis no solo Vitoria sino también el centro de Madrid tras el libro perdido y una profunda documentación hace que conozcáis las diferentes técnicas de iluminación de libros a lo largo de la historia.
Además, si en otras ocasiones la autora habla de leyendas o historias de Vitoria o Álava, en esta ocasión, no es menos atractiva, pues la escritora con acierto os pincela el mundo de la bibliofilia.
Estáis así ante una novela negra muy metaliteraria, una mezcla que resulta sumamente atractiva, junto al hilo argumental típico de novela negra podréis disfrutar de la inmersión que la autora hace en determinados campos del arte y de la cultura. En este caso se trata de los entresijos de las joyas bibliográficas, en otros ahonda en los entresijos de la arqueología o en determinadas épocas históricas.
Si todo lo anterior se le añade un estilo ágil, un lenguaje directo tendréis una visión completa de la historia, porque intercala la línea del presente, narrado por Kraken, con la del pasado, que está narrada en segunda persona, que siempre es una apuesta arriesgada. El resultado es el buen hacer de esta novela.
Es extremadamente experta en manejar a voluntad los tiempos para teneros pegado al libro. Te lleva por donde quiere hasta llegar al final, un final que convence.
 
El Kraken ya no es tanto Kraken, ni él quiere serlo. En esta novela se va a desvelar muchas cosas del pasado de su familia y las vais a descubrir junto al propio interesado.
Con este aspecto interesante logrará meteros en la historia para haceros sentir un personaje más. Es indudable, lo que hace que la obra dé un pasito más y no se quede en más de lo mismo.
Algunos personajes de la trilogía de la Ciudad Blanca pasan a un segundo plano, se les extraña y conoceréis a otros nuevos que irrumpen con fuerza en este nuevo universo creado por Eva Sáenz de Urturi. Es el caso de Ítaca Expósito, madre de pasado oscuro que vive al filo de la legalidad; Goya, madrina de Unai y fiel guardiana de los secretos de Ítaca; y la inspectora Mencía Madariaga, de la brigada de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid y miembro del misterioso lobby de las Egerias, del que también forma parte Ítaca.
Aunque Vitoria sigue teniendo peso en la novela, esta ocasión cede protagonismo al barrio de las letras, en el corazón de Madrid donde los personajes recorren las callejuelas, allí se encontraran con la con la imprenta que salió el primer Quijote, hoy alberga la Sociedad Cervantina. Otros puntos de interés en el argumento, la Cuesta de Moyano, El Instituto Cervantes. Así como el edificio neoclásico de las cariátides, sede del Banco Español, en su carama acorazada alberga la Caja de las Letras.
En palabras propias de la autora vitoriana: “Cuando creo un personaje y le creo un mundo con sus reglas particulares pero coherentes, ese universo se queda dentro de mí para siempre, por eso nunca tengo la sensación de reencuentro con ellos si vuelvo a retomar personajes, para siempre están presentes.” La misma sensación vivirá el lector.
 
Una vez más, la novela cumple la función que se le requiere, con una tensión contenida, en el que quieres avanzar para dar con la resolución y descubrirlo todo.
 

sábado, 26 de noviembre de 2022

ESTE POEMA.

 
 
En este poema
no cabe una gota
pero entra el mar
con todas sus olas.
 
En este poema
no pasa una nube
pero el cielo entero
se apretuja y sube.
 
En este poema
no hay ni una
estrella
pero encontrarás
galaxias enteras.
 
En este poema
no hay árboles, no,
pero son inmensos
sus bosques en flor.
 
En este poema
no pasa un segundo
pero allí está todo
el tiempo del mundo.
 
En este poema
no cabe una letra
pero sí los libros
de la biblioteca.
 
¿Por qué este poema
se ve tan pequeño
si en verdad es grande
como son mis sueños?
 

lunes, 24 de octubre de 2022

POEMA DE LOS DONES. Día de las bibliotecas.

 
 
Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestría
De Dios, que con magnífica ironía
Me dio a la vez los libros y la noche.
 
De esta ciudad de libros hizo dueños
A unos ojos sin luz, que sólo pueden
Leer en las bibliotecas de los sueños
Los insensatos párrafos que ceden
 
Las albas a su afán. En vano el día
Les prodiga sus libros infinitos,
Arduos como los arduos manuscritos
Que perecieron en Alejandría.
 
De hambre y de sed (narra una historia griega)
Muere un rey entre fuentes y jardines;
Yo fatigo sin rumbo los confines
De esta alta y honda biblioteca ciega.
 
Enciclopedias, atlas, el Oriente
Y el Occidente, siglos, dinastías,
Símbolos, cosmos y cosmogonías
Brindan los muros, pero inútilmente.
 
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
Exploro con el báculo indeciso,
Yo, que me figuraba el Paraíso
Bajo la especie de una biblioteca.
 
Algo, que ciertamente no se nombra
Con la palabra azar, rige estas cosas;
Otro ya recibió en otras borrosas
Tardes los muchos libros y la sombra.
 
Al errar por las lentas galerías
Suelo sentir con vago horror sagrado
Que soy el otro, el muerto, que habrá dado
Los mismos pasos en los mismos días.
 
¿Cuál de los dos escribe este poema
De un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
Si es indiviso y uno el anatema?
 
Groussac o Borges, miro este querido
Mundo que se deforma y que se apaga
En una pálida ceniza vaga
Que se parece al sueño y al olvido.