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sábado, 12 de octubre de 2024

SONETO XXVII.


 
 Extenuado, hacia el lecho me apresuro
a calmar mis fatigas de viajero,
pero empieza en mi ánimo otro viaje
cuando acaban del cuerpo las faenas.

Porque mis pensamientos, alejándose
en tu busca, celosos peregrinos,
de mis párpados abren el agobio
a la tiniebla que los ciegos miran.

Sólo que mi visión imaginaria
trae tu sombra hasta mis ojos ciegos,
como un joyel que cuelga de la noche
y el rostro oscuro le rejuvenece.

Así, por ti y por mí, nunca reposan
de día el cuerpo y a la noche el alma.
 

viernes, 22 de marzo de 2024

SONETO 29.

 

Cuando he caído en desgracia a los ojos de la fortuna y de
los hombres
y a solas lamento mi condición de paria,
y molesto al sordo cielo con mis gritos inútiles,
y me contemplo y maldigo mi destino,
deseando ser alguien con mejores esperanzas,
atractivo como él y, como él, con abundantes amigos,
deseando las artes de este hombre y las cualidades de
este otro,
nada satisfecho con las cosas que poseo,
y casi despreciándome por estos pensamientos,
por azar pienso en ti y entonces me siento
como la alondra al amanecer
que se eleva desde la tierra plomiza para cantar himnos a
la puerta del cielo:
porque el recuerdo de tu dulce amor me trae tanta riqueza
que en ese momento desdeñaría cambiarme por un rey.
 

domingo, 27 de marzo de 2022

LA TEMPESTAD. Día internacional del teatro.

 

Nuestra fiesta ha terminado. Los actores,
como ya te dije, eran espíritus
y se han disueltos en aire, en aire leve,
y, cual la obra sin cimientos de esta fantasía,
las torres con sus nubes, los regios palacios,
los templos solemnes, el inmenso mundo
y cunatos lo hereden, todo se disipará
e, igual que se ha esfumado mi etérea función,
no quedará ni polvo. Somos de la misma
materia que los sueños, y nuestra breve vida
culmina en un dormir. Estoy turbado.
Disculpa mi flaqueza; mi mente está
agitada.
No te inquiete mi dolencia. Si gustas,
retírate a mi celda y reposa.
Pasaré un momento por calmar
mi ánimo excitado.
 

miércoles, 1 de noviembre de 2017

CANCIÓN DE LAS BRUJAS.



Ilustración Xavière Devos.
 
-William Shakespeare-

Esfuerzo doble, doble y problemas;
Fuego ardiente y caldero burbujeante.
Solomillo de serpiente de pantano,
En el caldero hervir y al horno;
Ojo de tritón y dedo de rana,
Lana de murciélago y lengua de perro,
Tenedor de Adder y aguijón de serpiente de cristal,
Pierna de lagarto y el ala de lechuza,
Para un encanto de problemas potentes,
Que hierva como el caldo del infierno y que burbujee.

Esfuerzo doble, doble y problemas;
Fuego ardiente y caldero burbujeante.
Enfríalo con sangre de babuino,
A continuación, el encanto es firme y bueno.

sábado, 5 de agosto de 2017

SONETO 116.



 

Permitid que no admita impedimento
ante el enlace de las almas fieles
no es amor el amor que cambia siempre por momentos
o que a distanciarse en la distancia tiende.

El amor es igual que un faro imperturbable,
que ve las tempestades y nunca se estremece.
Es la estrella que guía la nave a la deriva,
de un valor ignorado, aún sabiendo su altura.

No es juguete del Tiempo, aun si rosados labios
o mejillas alcanza, la guadaña implacable.
Ni se altera con horas o semanas fugaces,
si no que aguanta y dura hasta el último abismo.

Si es error lo que digo y en mí puede probarse,
decid, que nunca he escrito, ni amó jamás el hombre.

domingo, 14 de mayo de 2017

FRAGMENTO DE HAMLET. (Acto III, Escena I.)





 

Ser o no ser… He ahí el dilema.
¿Qué es mejor para el alma,
sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos,
o levantarse en armas contra el océano del mal,
y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir…
Nada más; y decir así que con un sueño
damos fin a las llagas del corazón
y a todos los males, herencia de la carne,
y decir: ven, consumación, yo te deseo. Morir, dormir,
dormir… ¡Soñar acaso! ¡Qué difícil! Pues en el sueño
de la muerte ¿qué sueños sobrevendrán
cuando despojados de ataduras mortales
encontremos la paz? He ahí la razón
por la que tan longeva llega a ser la desgracia.
¿Pues quién podrá soportar los azotes y las burlas [del mundo,
la injusticia del tirano, la afrenta del soberbio,
la angustia del amor despreciado, la espera del juicio,
la arrogancia del poderoso, y la humillación
que la virtud recibe de quien es indigno,
cuando uno mismo tiene a su alcance el descanso
en el filo desnudo del puñal? ¿Quién puede soportar
tanto? ¿Gemir tanto? ¿Llevar de la vida una carga
tan pesada? Nadie, si no fuera por ese algo tras la [muerte
—ese país por descubrir, de cuyos confines
ningún viajero retorna— que confunde la voluntad
haciéndonos pacientes ante el infortunio
antes que volar hacia un mal desconocido.
La conciencia, así, hace a todos cobardes
y, así, el natural color de la resolución
se desvanece en tenues sombras del pensamiento;
y así empresas de importancia, y de gran valía,
llegan a torcer su rumbo al considerarse
para nunca volver a merecer el nombre
de la acción. Pero, silencio… la hermosa Ofelia ¡Ninfa,
en tus plegarias, jamás olvides mis pecados!