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domingo, 16 de junio de 2024

EL ESPEJO.

 

¿Por qué persistes, incesante espejo?
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el menor movimiento de mi manos?
¿Por qué es la sombra el súbito reflejo?
Eres el otro yo de que habla el griego
y acechas desde siempre. En la tersura
del agua incierta o del cristal que dura
me buscas y es inútil estar ciego.
El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas
que somos y que abarcan nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
y luego a otro, a otro, a otro, a otro...
 

lunes, 24 de octubre de 2022

POEMA DE LOS DONES. Día de las bibliotecas.

 
 
Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestría
De Dios, que con magnífica ironía
Me dio a la vez los libros y la noche.
 
De esta ciudad de libros hizo dueños
A unos ojos sin luz, que sólo pueden
Leer en las bibliotecas de los sueños
Los insensatos párrafos que ceden
 
Las albas a su afán. En vano el día
Les prodiga sus libros infinitos,
Arduos como los arduos manuscritos
Que perecieron en Alejandría.
 
De hambre y de sed (narra una historia griega)
Muere un rey entre fuentes y jardines;
Yo fatigo sin rumbo los confines
De esta alta y honda biblioteca ciega.
 
Enciclopedias, atlas, el Oriente
Y el Occidente, siglos, dinastías,
Símbolos, cosmos y cosmogonías
Brindan los muros, pero inútilmente.
 
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
Exploro con el báculo indeciso,
Yo, que me figuraba el Paraíso
Bajo la especie de una biblioteca.
 
Algo, que ciertamente no se nombra
Con la palabra azar, rige estas cosas;
Otro ya recibió en otras borrosas
Tardes los muchos libros y la sombra.
 
Al errar por las lentas galerías
Suelo sentir con vago horror sagrado
Que soy el otro, el muerto, que habrá dado
Los mismos pasos en los mismos días.
 
¿Cuál de los dos escribe este poema
De un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
Si es indiviso y uno el anatema?
 
Groussac o Borges, miro este querido
Mundo que se deforma y que se apaga
En una pálida ceniza vaga
Que se parece al sueño y al olvido.
 
 

viernes, 6 de mayo de 2022

DE QUE NADA SE SABE.


 
La luna ignora que es tranquila y clara
y ni siquiera sabe que es la luna;
la arena, que es la arena. No habrá una
cosa que sepa que su forma es rara.
 
Las piezas de marfil son tan ajenas
al abstracto ajedrez como la mano
que las rige. Quizá el destino humano
de breves dichas y de largas penas
 
es instrumento de otro. Lo ignoramos;
darle nombre de Dios no nos ayuda.
Vanos son también el temor, la duda
 
y la trunca plegaria que iniciamos.
¿Qué arco habrá arrojado esta saeta
que soy? ¿Qué cumbre puede ser la meta?
 

viernes, 23 de agosto de 2019

EL ENAMORADO.


 

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.

domingo, 17 de junio de 2018

EL ORO DE LOS TIGRES.


 



Hasta la hora del ocaso amarillo

Cuántas veces habré mirado

Al poderoso tigre de Bengala

Ir y venir por el predestinado camino

Detrás de los barrotes de hierro,

Sin sospechar que eran su cárcel.

Después vendrían otros tigres,

El tigre de fuego de Blake;

Después vendrían otros oros,

El metal amoroso que era Zeus,

El anillo que cada nueve noches*

Engendra nueve anillos y estos, nueve,

Y no hay un fin.

Con los años fueron dejándome

Los otros hermosos colores

Y ahora sólo me quedan

La vaga luz, la inextricable sombra

Y el oro del principio.

Oh ponientes, oh tigres, oh fulgores

Del mito y de la épica,

Oh un oro más precioso, tu cabello

Que ansían estas manos.