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miércoles, 26 de diciembre de 2018

EN DÍAS DE CIELO GRIS. José Manuel Muñoz Serrano.


Algunos libros son entretenidos, algunos emocionantes y algunos, como este, se desliza bajo la piel y viaja por las venas. Es cuando la gente habla de libros que dejan huellas como “En días de cielo gris” de José Manuel Muñoz Serrano.
Llamarles relatos es, en este caso, un corsé estrecho. Uno tiene la impresión de asistir a fragmentos de novelas o mininovelas enteras. Este conjunto de relatos es una vuelta de tuerca a la reflexión masculina del feminismo.
 

SINOPSIS: En días de cielo gris recoge una intensa novela corta que da título a este volumen y una selección de trece deslumbrantes relatos.
Déjate envolver por un sorprendente universo sensorial, en el que se desnudan las aristas del corazón: una desaparición forzosa y otra voluntaria, anverso y reverso de una misma moneda; unos abuelos a los que se les deniega el acceso a sus nietos y la violencia machista a través de diversos prismas; carencias afectivas que van emergiendo a raíz de un incidente en apariencia trivial; el abrazo de la añoranza y la nostalgia; irreparables ausencias que se enredan en el alma; la sombra parpadeante de los prejuicios; amores imposibles y silenciados; los laberintos de la memoria y las antesalas del olvido; evocaciones de una época lejana…
Unas historias que acarician la fibra de los sentimientos, que se aferrarán a tus emociones y sentidos en días de cielo gris, en los que nos llueve por dentro, pero las nubes quedan afuera.






Decía Borges que: “cualquier instante puede ser el cráter del infierno. La malévolo, lo desconocido, lo indeseado, conviven con nosotros. Solo que no nos damos cuenta”.
Los relatos de José Manuel arrancan en ese nebuloso limbo que es lo extraordinario, lo poco común o fantasioso para finalizar apegado a las esencias más oscuras del ser humano.
A continuación, podría extenderme en el análisis de cada uno de los relatos, todos ellos brillantes, el entramado de textos ha recogido un mapa que dibuja el siglo XXI, desde sus aspectos más relevantes hasta las cotidianidades que determinan las vidas de las personas.
Relata una serie de historias individuales que tienen el común denominador de romper la línea divisoria que separa el bien del mal. En una época falta de valores y referentes éticos que permitan al individuo discernir entre lo honesto y lo infame. En realidad, el escritor traza un fresco de algunos de los males que azotan a nuestra sociedad y de las tensiones que siguen apoderándose de nuestros actos.
En la primera parte del libro, que podría decir que es otra novela, pasan muchas cosas. Una potentísima y cautivadora historia de amor que está repleta de secretos, pulsaciones, pérdida y aflicción, el drama del exilio, además de una carga emocional. Al mismo tiempo, el caos y el desmoronamiento de una nación que pasará de una democracia legislativa de Salvador Allende a un golpe de estado y una dictadura brutal de Adolfo Pinochet. Todo esto lo vivirán Humberto y Eliana, los dos protagonistas, de esta primera parte que serán víctimas de un modo u otro.
En la segunda parte, lanza continuamente, historias de rendiciones, supervivencias, derrotas, reinvenciones y cicatrices que delatan miserias, cobardías y rencores, se permite la audacia de lanzar, desde los escombros en los que se mueven los personajes, súbitos mensajes de honestidad, compresión, perdón y amor en distintas versiones.
En pocas palabras, sirve para emprender un viaje al fondo del alma humana, y en esa odisea sísmica en la que el odio, la violencia, el amor, la ternura, hallan varias vías de encuentro sobre todo en su emotivo y esclarecedor desenlace, el autor demuestra un talento inagotable para hacer de la intriga un bisturí narrativo con el que exponer cómo algunos seres inhumanos son capaces de golpear, vejar, torturar y matar hasta  convertir a personas inocentes en prisioneros del terror.
No son vidas remotas ni titilantes, sino existencias corrientes como la de cualquier lector.
Ese es el punto en que apela, nos apela, de forma directa.
¿Nunca habéis tenido la sensación de caminar a oscuras, de dar palos de cielo entre la niebla y de no ver el final de unos sentimientos aún no encontrados? Esta es la sensación que yo he tenido al leer este libro de relatos de José Manuel.
Un libro serio. Que atravesareis con un nudo en la garganta los miedos de cada uno de los personajes.

Así son las catorce historias que componen este libro, contadas de un modo sutil y rotundas, como cosidas a mano, con tramas diversas. Cada título es una propuesta, cada relato un hallazgo estético.
La originalidad de este libro no se encuentra sólo en el tratamiento argumental sino también en la propia estructura de la obra. Una interpretación de muchas historias. Unos nexos que unen estas historias dan la medida de que la realidad es un tapiz deshilachado y lleno de rotos.
Mientras tanto, relata la vida y sucesos, metamorfosea el pulso narrativo y nos damos cuenta de que nada es lo que parece y emociona profundamente descubrir, no sólo cómo las narraciones de “En días de cielo gris” se resuelven, sino como se conectan entre sí. De ahí que, ha escrito un examen audaz y elegante de la dinamita del amor y la perdida, la felicidad y el duelo, el arrepentimiento y la esperanza. Por consiguiente, la manera en que tratan de encontrar un lugar en el mundo, ya sea a los quince, a los veinticinco o a los setenta y cinco años.
Y todo con una prosa clara y certera, que nos lleva siempre de la mano, recobrando con  se estilo directo, descarnado e inmisericorde con el que desnuda el alma de cada uno de los personajes. Lleno de acierto, netamente literarios, de un autor que es poeta, novelista y creador de relatos. En estas narraciones, que son un viaje físico, no hay censura no comedimiento.
No es fácil encontrar a escritores tan maduros –a pesar de su juventud- que posean tal dominio del estilo y de las diferentes formas de creación.

Cada uno de los capítulos o historias de este libro tiene como protagonista a un individuo. De hecho, es muy probable que el lector vacile entre la atracción o el rechazo ante unas criaturas que son ejemplos de comportamiento comunes en nuestra sociedad.
Los personajes que regentas “En días de cielo gris” has estado sometidos al caprichoso albur.
En lo que toca a los protagonistas, están mutilados por los afectos, el escritor cordobés pone un ejemplo nítido de las quiebras internas de los personajes.
La maestría en la caracterización resulta sobradamente verosímil, iluminan este maremagum crepuscular que retrata a unos héroes anónimos que procuran sobrevivir.
Simultáneamente esbozados apenas en el arranque de cada relato, van adquiriendo peso y consistencia conforme se avanza en la lectura mostrándose más fuertes y valientes o más frágiles y delicados, pero todos y cada uno de ellos muy humanos.
Hasta el punto de que uno se da cuenta de la labor de orfebrería llevada a cabo por el autor, en este afán suyo por conseguir que los lectores no vayan más allá que sus propios personajes.
José Manuel consigue que sus protagonistas evolucionen tanto en su modo de pensar como en su modo de actuar a lo largo de las páginas y, con cada salto temporal, los enriquece y perfecciona, ofreciendo al término de la lectura del relato un perfecto retrato de quienes se han convertido ya, sin quererlo, en gente conocida. El autor, enarbola la existencia, la casualidad, sus propias decisiones o en el devenir de la vida consiguen hacerles llegar al final de cada relato de un modo distinto a como lo empezaron.
También aquí los personajes femeninos destacan sobre los demás y adquieren un relieve que los enaltece.

Estas historias te romperán el corazón y volverán a recomponértelo.
Es un libro excepcional, pues siempre es sorprendente leer algo bueno, pulido y completo en su conjunto, un libro que de manera increíble, parecer serlo todo a la vez: transgresor, íntimo, expresivo, sacado de los titulares del día a día y representativo del extraño momento en el que hoy vivimos.
Con lo cual, este libro es una delicia doble: por el texto mismo y por la persona que hay detrás. Descubra a José Manuel, si es que no lo ha descubierto ya, y disfruten.
Abra el libro y empiece por el principio. Un buena propuesta para regalar estos reyes.
 



martes, 31 de octubre de 2017

DE CICATRICES Y SILENCIOS. José Manuel Muñoz Serrano.



Hay libros que se escriben con ganas de éxito para ser leídos, entretener, emocionar o hacer disfrutar al lector. En cambio, hay novelas que se escriben para contar y se convierten en una experiencia para el lector. Precisamente esto ocurre con, “De cicatrices y silencios” de José Manuel Muñoz Serrano, su primera novela tras la publicación de su segundo libro de relatos y poemas: “Pieles en penumbra”.
Yo diría que el autor quiso escribir un libro de búsqueda del amor. De soledad. De pesadumbre constante. De inventar el amor. Pero no de amor.


SINOPSIS: Ambientada en varios escenarios: Bosnia, Rumania y la ciudad de Santander en la década de los 60. El autor destaca lo siguiente: “Las cicatrices provocadas por las violaciones masivas de mujeres musulmanas en la guerra de Bosnia y el avasallamiento del pueblo rumano en la revolución que derrocó al dictador Nicolae Ceausescu vertebran la novela. Unas cicatrices visibles, las de Zana y Vasile, que tratan de ocultar con la vestimenta de los silencios. A medida que se vaya acercando el desenlace, esos silencios se irán desentrañando... El nexo de unión entre ambos será el español Javier que, a pesar de su vida acomodada como empresario de éxito, guarda igual que ellos un inconfesable secreto”.










Curiosa coincidencia, en las últimas semanas he leído dos novelas cuyo argumento gira en torno a fugitivos de una guerra y los graves trastornos que padecen en el lugar donde se refugian. En cuanto a “De cicatrices y silencios” un libro que se enmarca detrás del asedio de la guerra de Bosnia.
Una historia que enamora, con vidas paralelas que caminan afanosamente, con el único objetivo de conocer toda la verdad por dolorosa que ésta pueda resultar. Y que poco a poco, esta irá saliendo a la luz trayendo consigo una serie de biografías cruzadas. A través de, unos protagonistas, cuyos secretos inconfesables y sorprendentes arrastraran a unos y a otros a un torbellino vivencial y emocional que cambiarán sus vidas de manera radical.
Así el escritor, con maestría, construye una narración sobre el sentido de la culpa, la tentación de la venganza y la imposibilidad del olvido, la dimensión de las presencias y las ausencias, los miedos que suscita el peligroso ejercicio de interrogar el ayer, la dificultad de hacer borrón y cuenta nueva o empezar desde cero una nueva vida.
A su vez, según vas leyendo la historia, es fácil comprobar la riqueza expresiva de lo que nos comenta cada testimonio y cada párrafo es un arranque de sinceridad que nos lleva al límite, pero que tiene una indudable utilidad, ya que podemos percibir lo que cada personaje vivió. Indignación, rabia o el resentimiento de dolor de la población civil.
La guerra tiene sus colores, sus olores, su iluminación, su espacio. Tiene sus propias palabras. En esta guerra dejada atrás, no hay héroes, ni hazañas increíbles; tan solo hay seres humanos involucrados en una tarea inhumana: sobrevivir.
Modelando a su antojo las existencias del rumano Vasile y la bosnia Zana. El nexo de unión entre ambos, donde confluirán las tramas y subtramas de esta espléndida novela, será el español Javier que, al igual que ellos, ocultará con la visibilidad de sus cicatrices los silencios de unos inconfesables secretos. Como telón de fondo, las consecuencias de las violaciones masivas en la guerra de Bosnia, la cruenta revolución rumana.
No obstante, entre sus páginas, tiene dilemas morales y éticos, habla de los deseos humanos y de la voluntad de cambiar todo eso para el propio beneficio de cada uno de los personajes. Superación, olvido… para la condición humana.

Todas las vivencias contadas desde la memoria de lo más íntimo de sus protagonistas, conforman una obra coral cuyo resultado es una única historia: lo que significó y las consecuencias de la guerra.
Cada uno de los cuatro protagonistas creados por el escritor cordobés son héroes, valientes, intrépidos, audaces, pero también lo contrario, sufrirán el miedo, el temor a perder la vida. Puesto que dentro de ese sentimiento hay espacio para la solidaridad, el compañerismo, la compasión, la ternura. Pero sobre todo el silencio, porque al terminar la guerra, ellos tuvieron que callar sus miserias vividas.
Con todo lo dicho, José Manuel Muñoz Serrano, se ha empeñado en subrayar que “De Cicatrices y silencios” no es una novela histórica, sino una novela protagonizada por personajes que fueron claves en un episodio histórico concreto.
Unos personajes muy bien dibujados, muy humanos, llenos de sentimientos, como no podía ser de otra forma. Unos sentimientos que los llevan a grandes pasiones, pasiones de todo tipo: de amor, de odio, de poder, de venganza, de resentimiento, de envidia. Unos personajes, todos ellos principales, todos ellos gozan de importancia, que vamos a querer u odiar dependiendo de las decisiones que tomen para reconstruir su vida; pero que en ningún caso nos van a dejar indiferentes.
Amalgaman una comedia humana en la que nada falta. Es el milagro de la literatura: sumergidas en vidas normales, en personajes que muy fácilmente podríamos identificar en nuestra cotidianidad, alumbran todo tipo de impresiones: las pasiones, los odios, los miedos, la soledad… Cuatro emociones, arquetipo de lo humano, delatores de esas manchas negras que les oscurece el alma como que iluminan virtudes de las que no somos muy conscientes.
Un envite y un desenlace que deja a los personajes, luminosos y con ecos cinematográficos.

Los grandes méritos de esta obra literaria se insertan en la narrativa. En cambio, está escrita desde la cornisa donde observan el mundo los desesperados.
Una novela, pues, construida sobre dudas, incertidumbres pero también el esfuerzo de olvidar y volver a vivir para inundar las calles por las que discurre la acción. Preguntas difíciles de contestar y rastros que tal vez sea mejor no seguir. Porque, como indica una cita de Juan Goytisolo: “Solo conduce a las huellas de nuestros propios pies”.
La prosa de José Manuel –bendecido desde siempre con el don de la musicalidad- se anda en esa extraña región que hay entre la ternura y la dureza, entre lo bruto y lo dulce, entre lo salvaje y lo domestico. Su estilo, estimulante, sagaz, me recuerda a las telas tornasoladas, porque parece siempre a punto de ser otra cosa, de mutar, de convertirse en algo móvil.
La trama de la obra, al verse ligada con la vida real tiene muchos visos de verosimilitud y está muy bien desarrollada. El autor ha sabido mantener la tensión de la historia de una manera muy inteligente para así no perder el interés en la lectura. Con agrado logra que cada palabra sea creíble y articula una trama absorbente: tira del hilo del desvelamiento hacia el pasado y hacia el futuro, dentro de la circularidad de una historia que empieza y acaba.
La obra se lee con gusto, con mucho gusto, parece corta si solo te fijas en el número de páginas. Engaña. Engañan los personajes y engaña la novela. La prosa o la poesía, a veces, cuesta decidir cuál es el territorio donde nos encontramos.
Una lectura en la que de un modo natural nuestra respiración se acompasa a la del lenguaje.

Esta novela me ha atrapado. Dejadme que os anime a leerla. Preparaos para introduciros en la parte más oscura de la psique humana y disponeos a disfrutar de una novela que os dejará un pozo de reflexión.
Un premio al lector, la exhibición de la fecundidad de un escritor en plena madurez creativa y estilística. Palabras mayores.
Seguiremos muy de cerca la carrera literaria de José Manuel. Como leí -no sé dónde- “uno de esos escasísimos escritores que no necesitan escribir largo para decir mucho.