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lunes, 9 de enero de 2023

DOS AMIGOS. Iván Turguénev.

Dentro del océano inacabable de la literatura rusa del siglo XIX, hay especies desconocidas, al menos para mí, y que de tanto en tanto llenan y descubro en las redes sociales.
 
SINOPSIS: Viazovnín, un hombre de mundo al que la fortuna dejó de sonreír hace tiempo, decide volver a la finca familiar, donde entabla amistad con su vecino Krupitsin. A pesar de que tienen poco en común: uno es culto y elegante, rubio y alto, y el otro es descuidado y poco leído, moreno y regordete. Los dos amigos dejan pasar los días tranquilamente, hasta que Krupitsin aconseja a Viazovnín que se case y que ponga orden en su vida, y se ofrece para presentarle unas cuantas mujeres que bien podrían merecer su consideración. Pero ¿cómo elegir la más conveniente? Y sobre todo, ¿qué supondrá la entrada de un elemento femenino en su amistad, hasta entonces inquebrantable?
 
 
 
 
 
 
 
Una pequeña joya de uno de los grandes autores de la literatura rusa. Con un argumento aparentemente sencillo. Es un buen ejemplo de sus historias ambientadas en la campiña rusa. En ellas los conflictos sociales y morales estarán siempre presentes, dejando constancia de la decadente forma de vivir eslava en comparación con el liberalismo occidental. En ellas se respira además una intensa atmósfera melancólica.
Un encuentro circunstancial en el campo por razones de gestión patrimonial entre dos terratenientes se convierte en una relación de amistad: “Dos amigos”.
Nada más llegar de la ciudad, Boris Viazovnín hace algunos cambios en su propiedad rural para reducir los gastos y a partir de ahí se dedica a llevar una vida cómoda y tranquila. Por casualidad, entra en contacto con uno de sus vecinos, Piotr Krupitsin, con el que hace una íntima amistad, a pesar de las diferencias entre ellos. Dos culturas, dos mundos que se encuentran en el mundo rural. La vida de Boris trascurre entre lecturas y tertulias con el amigo Piotr hasta que éste le propone que se case, y se compromete a buscarle la mujer adecuada.
En la zona rural en la que se encuentran no hay muchas candidatas, pero en la tercera casa que visitan Boris conoce a Vérotxka, una chica guapa y trabajadora, pero sin mucha cultura. Boris se enamora y le pide matrimonio, en contra de la opinión de su amigo, que considera que no tienen nada en común.
A partir de ahí la historia entra en otro capítulo, ya que a pesar del enamoramiento inicial, el esposo se aburre y decide subsanar el error de su matrimonio improvisando un viaje. Bien es cierto, que el desenlace no es inesperado del todo, pero cierra la historia de forma magistral.
Se centra en esta obra en la descripción de unos sentimientos que a veces consideramos indescriptibles. ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Es sin duda una pregunta de difícil respuesta, pero el autor la sortea con gran efectividad gracias a su capacidad innata para analizar a las personas.
Pero, como no podía ser menos, además de la vertiente humana, Turguénev hace una crítica mordaz contra la decrépita atmósfera imperante entre la clase privilegiada y las arcaicas costumbres de la tradición rusa. Una historia que pretende moralizar contra el tedio cultural y político que imperaba en la Rusia de mediados del S. XIX. A pesar de las pocas páginas con que cuenta la novela, el reproche prevalece y es manifiesto.
 
No es una novela de acción, es una novela de costumbres, de profundos y certeros retratos psicológicos en la configuración de los personajes. Tanto en la vida en el campo como la vida en la ciudad rezuma un realismo que no impide que toda la obra esté salpicada de certeras descripciones.
Porque Turguénev prima la vida sobre la trama y es ahí donde radica su brillantez en la naturalidad de la historia, en las ausencias de artificios.
El estilo de este autor no solo es elegante, preciso y sutilmente bucólico y pulido, sino que además le imprimía una fluidez y un dinamismo que hace de su lectura una experiencia confortable y muy entretenida.
Turguénev es pródigo en la descripción de los sentimientos de sus personajes. Pinceladas cortas pero contundentes, evocaciones brillantes del paisaje, meditaciones lúcidas sobre el crecimiento interior del protagonista. Una narración vivaz, intensa.
A pesar de ser un clásico, existen temas universales como la amistad, el matrimonio, la cultura, el trabajo, el esfuerzo, que forman parte de la estructura del ser humano.
El escritor ruso construye una historia apasionante envuelta en un huracán romántico de pasiones, plantea el amor como sacrificio, más que como conquista de la felicidad, un texto rico y jugoso en detalles y matices, con una textura emocional muy trabajada, un elenco de personajes inolvidables y la apariencia de una tragedia clásica.
 
Mediante un sencillo argumento el autor os trasporta a la época que se narra y a dos amigos muy diferentes entre sí tanto en edad, condición social, pero que encuentran, el uno en el otro, la amistad y es a través de esa amistad, la que se convierte en la protagonista de la historia. Hace un recorrido por una disparidad de personajes muy bien conseguidos y pese a lo corto del relato, todos ellos están pulcramente definidos y como arquetipos de la literatura eslava.
Ambos comparten el destino de caballero andante para la dama protagonista de la historia; y ambos representan el espíritu del amor, ese amor que traspasa las fronteras de lo romántico, para alcanzar mundos más eternos y verdaderos.
En esta novela corta encontraréis además, como es habitual en la producción de Ivan Turguénev, los arquetipos que distinguen por antonomasia su obra: el joven de clase alta  ocioso y despreocupado; el alma campechana y humilde del hombre de la tierra que representa la esencia del alma rusa noble aunque simple y rancia; la mujer rica y prepotente, dotada de cultura con dosis de arrogancia y vanidad; la joven de un estamento social más bajo, provinciana, sin cultura, con sumisión dotada para el servilismo y resignación cuya máxima aspiración es contraer matrimonio para poder ascender en la escala social.
Es imposible no dejarse llevar por sus protagonistas que son el centro de todas las pulsiones. Dejando de lado el anticuado ritual del cortejo descubriréis en el texto una modernidad asombrosa. Los sentimientos humanos apenas cambian con el paso de los siglos: el amor, los celos, la tradición… Todos ellos nutren la historia.
 
En “Dos amigos” la intensidad lírica, y dramática se funden en unos personajes, que demuestran que el tiempo pasa, pero los temas siguen presentándose; la historia se repite, pero cabe la posibilidad que no siempre sea mejor.

sábado, 30 de abril de 2022

LETANÍA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE.

 
 
Rey de los hidalgos, señor de los tristes,
que de fuerza alientas y de ensueños vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión;
que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre, toda corazón.
 
Noble peregrino de los peregrinos,
que santificaste todos los caminos
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias
y contra las leyes y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad...
 
¡Caballero errante de los caballeros,
varón de varones, príncipe de fieros,
par entre los pares, maestro, salud!
¡Salud, porque juzgo que hoy muy poca tienes,
entre los aplausos o entre los desdenes,
y entre las coronas y los parabienes
y las tonterías de la multitud!
 
¡Tú, para quien pocas fueron las victorias
antiguas y para quien clásicas glorias
serían apenas de ley y razón,
soportas elogios, memorias, discursos,
resistes certámenes, tarjetas, concursos,
y, teniendo a Orfeo, tienes a orfeón!
 
Escucha, divino Rolando del sueño,
a un enamorado de tu Clavileño,
y cuyo Pegaso relincha hacia ti;
escucha los versos de estas letanías,
hechas con las cosas de todos los días
y con otras que en lo misterioso vi.
 
¡Ruega por nosotros, hambrientos de vida,
con el alma a tientas, con la fe perdida,
llenos de congojas y faltos de sol,
por advenedizas almas de manga ancha,
que ridiculizan el ser de la Mancha,
el ser generoso y el ser español!
 
¡Ruega por nosotros, que necesitamos
las mágicas rosas, los sublimes ramos
de laurel Pro nobis ora, gran señor.
¡Tiembla la floresta de laurel del mundo,
y antes que tu hermano vago, Segismundo,
el pálido Hamlet te ofrece una flor!
 
Ruega generoso, piadoso, orgulloso;
ruega casto, puro, celeste, animoso;
por nos intercede, suplica por nos,
pues casi ya estamos sin savia, sin brote,
sin alma, sin vida, sin luz, sin Quijote,
sin piel y sin alas, sin Sancho y sin Dios.
 
De tantas tristezas, de dolores tantos
de los superhombres de Nietzsche, de cantos
áfonos, recetas que firma un doctor,
de las epidemias, de horribles blasfemias
de las Academias,
¡líbranos, Señor!
 
De rudos malsines,
falsos paladines,
y espíritus finos y blandos y ruines,
del hampa que sacia
su canallocracia
con burlar la gloria, la vida, el honor,
del puñal con gracia,
¡líbranos, Señor!
 
Noble peregrino de los peregrinos,
que santificaste todos los caminos,
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias
y contra las leyes y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad...
 
¡Ora por nosotros, señor de los tristes
que de fuerza alientas y de ensueños vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión!
¡que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre, toda corazón!
 

martes, 21 de diciembre de 2021

Y ENTONCES SUCEDIO ALGO MARAVILLOSO. Sonia Laredo.

Sonia Laredo es el pseudónimo tras el que se oculta la escritora que prefiere mantenerse en el anonimato. Solo ha trascendido que es una mujer relacionada con el mundo literario. En su primera novela “Y entonces sucedió algo maravilloso” ha querido plasmar su pasión por los libros y mostrar las enseñanzas de la vida que todos podemos aprender a través de la lectura.
 
SINOPSIS:
Brianda Gonzaga, una editora de éxito que ronda los cuarenta, rompe de manera forzosa con su realidad cuando la despiden sin demasiadas contemplaciones. Sumida en una espiral de desasosiego, busca consuelo en quienes nunca le han fallado, los libros, y siguiendo una suerte de pálpito, se embarca en un viaje que la llevará a un lugar perdido entre las montañas que la cambiará para siempre: el Concejo de Nuba.
Y entonces sucedió algo maravilloso. El anuncio de una vieja librería en traspaso en la que buscar un tesoro, una tormenta, los brazos de un enigmático amante y el fantasma de un niño desaparecido en el pueblo unos años atrás arrastrarán a Brianda a una historia apasionante en la que empezar a ser la protagonista de su propia vida, sin renunciar a nada de lo que es importante: la amistad, el amor, la alegría el conocimiento y sí…, también un poco de sexo.
 
 
 
El primer párrafo del libro ya es significativo puesto que anticipa que encontraremos a lo largo de las páginas: “Aún recuerdo el día en que, siendo una niña, aprendí a leer. Fue un acontecimiento mágico. Todavía puedo revivir la emoción temblorosa que experimenté cuando las letras empezaron a cobrar significado delante de mis ojos. Un instante antes, tan sólo parecían animalillos que se ocultaban bajo tierra y que nadie puede ver, y al siguiente están vivas y eran capaces de darles sentido al mundo, ordenarlo”.
A partir de ello, la autora, construye una novela que está llena de literatura, pero también de “metaliteratura”. Casi en cada página encontraréis alusiones, fragmentos, citas, anécdotas de otros libros, otros autores, otros personajes u otras historias. De ahí que, en cada capítulo, los libros den lecciones sobre honestidad, conocimiento, alegría, amistad, amor, paciencia, sexo…
“Y sucedió algo maravilloso” se convierte en una novela impregnada de magia, de paisajes de ensueño, de emoción a raudales. Por lo visto, la pretensión de Sonia Laredo con este libro parece ser doble. Por un lado, quiere crear un cuento de hadas a la antigua usanza con damiselas en apuros, bosques misteriosos, extraños encuentros bajo terribles tormentas, casas encantadas, madrastras malvadas, lobos con piel de cordero y hasta un tesoro oculto. Y por otro lado, aprovecha para hacer un homenaje a la literatura con multitud de referencias literarias puestas en boca de la protagonista acompañada de sus reflexiones.
Con todo lo anterior, quiero decir, que el argumento de esta novela es la historia de alguien que encuentra una segunda oportunidad cuando lo creía todo perdido, una novela que irradia enseñanza y optimismo, que señala lo realmente importante en la vida, y la fuerza que da enfrentarse a los temores, porque ese es el primer paso hacia la victoria.
 
Para narrarnos la historia, la autora, utiliza un estilo cuidado, armonioso y elegante. Consecuencia de ello ofrece una prosa cercana, confortable y estimulante que invita a una lectura sosegada e impregnada de un carácter intimista y reflexivo en la mayor parte del texto. Un buen equilibrio entre narración, dialogo y descripciones precisas.
De esta manera, al mismo tiempo que vamos siguiendo el curso de la historia, asistimos a las interesantes reflexiones de Brianda –la protagonista- sobre múltiples aspectos relacionados con: amor, trabajo, miedos, complejos, amistad.
No obstante también hay una parte de misterio en la trama que hace que el interés y la emoción se mantengan constantes, y no será hasta el final cuando la autora descubra los secretos y tesoros que esconden los habitantes de tan pintoresco pueblo. Y por todo esto, es un libro que va de menos a más a medida que la historia se va desarrollando.
Lo comentaba al principio, que la literatura tiene un gran componente en la historia. En ese aspecto, el libro es una delicia para todos los que amamos las letras; ya que está repleto de pasajes y de momentos en los que la lectura es el hilo conductor. Voltaire, Esopo, Quevedo, Shakespeare, Kafka, Cervantes, Jane Austen, entre otros muchos. De todos ellos es capaz de extraer valiosas lecciones o consejos para aplicar a la vida de la protagonista.
Sencillamente, un libro dentro de ciento o mejor dicho de miles de libros contados a pedacitos y encajados dentro de una lectura con tino donde cada libro y cada frase de la historia se narra de una manera sublime.
 
A partir de la mitad de la novela, la autora, va desenmascarando a cada uno de los personajes; lo que dará lugar a diferentes situaciones que parecen desbordarse. Como resultado son historias de vidas nuevas, de encuentros inocentes que se van convirtiendo en verdadera amistad, de amores, de misterios y sobre todo que siempre hay esperanza porque el mundo confabula para dar soluciones a cada uno de los personajes de la novela.
Unos personajes que poco a poco iréis conociendo y os sorprenderán con las vidas que hay detrás de cada uno de ellos. Cada uno de los protagonistas está bien definido y da la sensación de que la autora ha querido resaltar sus identidades individuales, como les influye la literatura en su modo de vida.
Entre los personajes: Brianda, Lorenzo, Tomás, Romilda, Lope, creo que es todo un acierto el hecho que la autora los presente e ir conociéndolos a través de la percepción de Brianda. Una serie de personajes que visitan la librería entre los cuales compartiréis pensamientos, sentimientos y emociones. Sin embargo, los personajes secundarios se han quedado algo cortos y me parecen excesivamente fabulados y muy de cuento infantil.
Todos ellos encuadrados en el paisaje encantador del pueblo de Nuba, que tiene tanta importancia como sus habitantes.
 
Innegablemente, es una novela para saborear en estas tardes navideñas. Un libro aconsejable no sólo para los amantes de la literatura por la multitud de referencias a títulos y autores, sino también a cualquiera que quiera pasar un buen rato con una entretenida historia. Donde habla de optimismo y de segundas oportunidades. Centra la trama alrededor de la magia y las vivencias que los libros aportan a las personas que se sumergen entre sus letras.
Porque una cosa está clara, “Y entonces sucedió algo maravilloso” a los que nos gusta perdernos en las librerías horas y horas nos ha ganado el corazón.
 

viernes, 17 de julio de 2020

135 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE ROSALÍA DE CASTRO.

Rosalía de Castro fue una de las principales figuras de la literatura gallega y española del siglo XIX, y una defensora temprana de los derechos de las mujeres. Fue una feminista en la sombra, y en la actualidad, la sorprendería ver que hoy las mujeres son capaces de escribir, de tomar sus decisiones y de luchar por sus principios.


 Nació el 24 de febrero de 1837 en Santiago de Compostela y murió el 15 de julio de 1885 en Padrón. Es considerada como un ente indispensable en el panorama literario del siglo XIX, y representa una de las grandes figuras emblemáticas del resurgimiento gallego. Nació en una época en la que en España no estaba bien visto que las mujeres destacaran por sus dotes intelectuales. Parece que España olvidaba las palabras de Feijoo en las que hacía referencia a la inteligencia femenina.
Rosalía de Castro es el símbolo más representativo del pueblo gallego, puesto que en un momento en el que la literatura y la cultura gallega habían quedado olvidadas, ella luchó para que su pueblo recobrara la voz. En un momento había quedado reducida a un mero dialecto, despreciado y desprestigiado por la ideología centralista estatal, quiso defenderla y redescubrir su cultura, exaltarla.

Cuando Rosalía de Castro empezó a componer sus poemas, el movimiento romántico había perdido importancia y empezaba a extenderse el Realismo, por ello, con sus poesías el romanticismo volvió a cobrar relevancia entre los intelectuales de la época, sobre todo por el punto de vista que en él Rosalía ofrecía.

La palabra y la idea... Hay un abismo
entre ambas cosas, orador sublime.
Si es que supiste amar, di: cuando amaste,
¿no es verdad, no es verdad que enmudeciste?
Cuando has aborrecido, ¿no has guardado
silencioso la hiel de tus rencores
en lo más hondo y escondido y negro
que hallar puede en sí un hombre?

Un beso, una mirada,
suavísimo lenguaje de los cielos;
un puñal afilado, un golpe aleve,
expresivo lenguaje del infierno.
Mas la palabra en vano
cuando el odio o el amor llenan la vida,
al convulsivo labio balbuciente
se agolpa y precipita.
¡Qué ha de decir! Desventurada y muda,
de tan hondos, tan íntimos secretos,
la lengua humana, torpe, no traduce
el velado misterio.
Palpita el corazón enfermo y triste,
languidece el espíritu, he aquí todo;
después se rompe el frágil
vaso, y la esencia elévase a lo ignoto.

Alterna la prosa con el verso, hay dos temas dominantes, que en el fondo vienen a complementarse: el tema del amor desgraciado, surgido por la particular situación de su madre, y el tema de la denuncia social, donde muestra su solidaridad con la desgracia de los hombres del campo, con la pobreza de su pueblo y con su propia tristeza.
Con ella la tradición y la cultura popular volvieron a resurgir. Su poesía se caracteriza por su intimismo, por su pesimismo y a la vez, por su defensa de lo popular, de la cultura y la lengua gallega. Rosalía se sentía muy identificada con su tierra y por eso escribía sobre la pobreza gallega, y la penuria que suponía la emigración de los gallegos.

Este vaise y aquél vaise,
e todos,todos se van;
Galicia,sin homes quedas
que te poidan traballar.
Tés,en cambio,orfos e orfas
e campos de soledad,
e nais que non teñen fillos
e fillos que non ten pais.
E tés corazóns que sufren
longas ausencias mortás,
viudas de vivos e mortos
que ninguén consolará.


Su último libro de poemas escrito íntegramente en lengua castellana. Éste último se caracteriza por la notable intención social que se manifiesta en la denuncia que la autora hace de la marginación del sexo femenino, de los niños huérfanos. Sus últimos libros son de un evidente tono religioso.
Sus obras siempre tienen un punto reivindicativo donde predominan el costumbrismo, el amor, el intimismo y el patriotismo. Rosalía inunda de denuncia social toda su obra y enfoca el feminismo dentro de esa denuncia. Habla de educación y de vida intelectual igualitaria, defiende los derechos de la mujer y del pobre.

LOS ROBLES  (Fragmento)

 I

Allá en tiempos que fueron, y el alma
han llenado de santos recuerdos,
de mi tierra en los campos hermosos,
la riqueza del pobre era el fuego,
que al brillar de la choza en el fondo,
calentaba los rígidos miembros
por el frío y el hambre ateridos
del niño y del viejo.

De la hoguera sentados en torno,
en sus brazos la madre arrullaba
al infante robusto;
daba vuelta, afanosa la anciana
en sus dedos nudosos, al huso,
y al alegre fulgor de la llama,
ya la joven la harina cernía,
o ya desgranaba
con su mano callosa y pequeña,
del maíz las mazorcas doradas.

Y al amor del hogar calentándose
en invierno, la pobre familia
campesina, olvidaba la dura
condición de su suerte enemiga;
y el anciano y el niño, contentos
en su lecho de paja dormían,
como duerme el polluelo en su nido
cuando el ala materna le abriga.


Rosalía de Castro fue censurada, insultada y atacada por considerar que sus obras contenían fines ideológicos, y aún en la actualidad siguen existiendo colectivos que mantienen la misma opinión.