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domingo, 3 de mayo de 2026

LE REGALO A MI MAMÁ. Feliz día de la madre.

  
 
Le regalo a mi mamá
una sonrisa de plata
que es la que alumbra mi cara
cuando me tapa.
 
Le regalo a mi mamá
una caperuza roja
por contarme tantas veces
el cuento que se me antoja.
 
Le regalo a mi mamá
una colonia fresquita
por no soltarme de la mano
cuando me duele la tripa.
 
Le regalo a mi mamá
una armadura amarilla
que le proteja del monstruo 
que espanta mis pesadillas.
 
Le regalo a mamá
el lenguaje de los duendes
por entender lo que digo
cuando nadie me entiende.
 
Le regalo a mi mamá
una chistera de mago
en la que quepan mis besos
envueltos para regalo.
 

domingo, 4 de mayo de 2025

MADRE.


 
Desde que el alba quiso ser alba, toda eres
madre. Quiso la luna profundamente llena.
En tu dolor lunar he visto dos mujeres,
y un removido abismo bajo una luz serena.
 
¡Qué olor a madreselva desgarrada y hendida!
¡Qué exaltación de labios y honduras generosas!
Bajo las huecas ropas aleteó la vida,
y se sintieron vivas bruscamente las cosas.
 
Eres más clara. Eres más tierna. Eres más suave.
Ardes y te consumes con más recogimiento.
El nuevo amor te inspira la levedad del ave
y ocupa los caminos pausados de tu aliento.
 
Ríe, porque eres madre con luna. Así lo expresa
tu palidez rendida de recorrer lo rojo;
y ese cerezo exhausto que en tu corazón pesa,
y el ascua repentina que te agiganta el ojo.
 
Ríe, que todo ríe: que todo es madre leve.
Profundidad del mundo sobre el que te has quedado
sumiéndote y ahondándote mientras la luna mueve,
igual que tú, su hermosa cabeza hacia otro lado.
 
Nunca tan parecida tu frente al primer cielo.
Todo lo abres, todo lo alegras, madre, aurora.
Vienen rodando el hijo y el sol. Arcos de anhelo
te impulsan. Eres madre. Sonríe. Ríe. Llora.
 

domingo, 3 de noviembre de 2024

Y ESCRIBIR TU SILENCIO SOBRE EL AGUA.


 
No sé si es sombra en el cristal, si es solo
calor que empaña un brillo; nadie sabe
si es de vuelo este pájaro o de llanto;
nadie le oprime con su mano, nunca
le he sentido latir, y está cayendo
como sombra de lluvia, dentro y dulce,
del bosque de la sangre, hasta dejarla
casi acuñada y vegetal, tranquila.
No sé, siempre es así, tu voz me llega
como el aire de Marzo en un espejo,
como el paso que mueve una cortina
detrás de la mirada; ya me siento
oscuro y casi andado; no sé cómo
voy a llegar, buscándote, hasta el centro
de nuestro corazón, y allí decirte,
madre, que yo he de hacer en tanto viva,
que no te quedes huérfana de hijo,
que no te quedes sola allá en tu cielo,
que no te falte yo como me faltas.

viernes, 6 de octubre de 2023

LA CUNA.

 

La madre es arcilla que
recorre todos los moldes
del hijo.
La madre vuelve al hueco de la
cuna y cabe.
La madre hace una
amapola del tamaño de
la mano.
Crece.
La madre lo sostiene
cuarenta y tres años
después es el rito de
quererse.
Capaz de expandir espacios
cambiantes recoge de nuevo la
horma
de un hijo que va y viene.
La madre en el
miedo, en el amor,
en la prisa.
Sus brazos de arcilla
ensanchan el hueco de la
cuna.
Ella abre las
medidas. Ella cabe
en los dolores. El hijo
no tiene un tiempo
pero regresa al lugar.
 

sábado, 15 de octubre de 2022

A Alia.

 
 
Algún día, criatura encantadora,
para ti seré sólo un recuerdo,
 
perdido allá, en tus ojos azules,
en la lejanía de tu memoria.
 
Olvidarás mi perfil aguileño,
y mi frente entre nubes de humo,
 
y mi eterna risa que a todos engaña,
y una centena de anillos de plata
 
en mi mano; el altillo-camarote,
mis papeles en divino desorden,
 
Por la desgracia alzados, en el año terrible;
tú eras pequeña y yo era joven.
 

domingo, 1 de mayo de 2022

ESCRIBIRÉ QUINIENTAS VECES EL NOMBRE DE MI MADRE.

 

Escribiré quinientas veces el nombre de mi madre.
Con un vestido blanco trazaré cada una de sus letras por las
          paredes de mi dormitorio, por el suelo del patio del
          colegio, por el pasillo de la casa más antigua. Para
          recordar mi origen cada vez que yo viva.
En todos los lugares podré besar sus mejillas limpias de
          cristal, aunque ella duerma lejos:
sus mejillas cercanas que me dolerán allá donde acaricie
          su nombre escrito.               
Tantos días, tantas noches habrá de alimentarme
          amorosamente con su parábola descalza;
vendrá mi madre a arroparme, mujer de humo, con los ojos
          tiritando de suerte,
y en cada sueño mis apellidos dolerán como un cartel de
          bienvenida a un hogar diferente.
Sobre mi cabello, rubio como el de mi madre, la corona que
          me ciño como hija primogénita de Dinamarca.
Me llamaré Vacía, en honor a mis muertos; miraré cómo
          retozan de acrílico las palmas de mis manos, sangrará
          mi lengua a disposici6n de mis muertos.
Gritaré quinientas veces el nombre de mi madre para quien
          quiera escucharlo, y escribiré que bendigo este medio
          corazón en huelga mío, pues no olvido:
nací para llorar la muerte de otros.
 

domingo, 18 de julio de 2021

PARA NADA MÁS.


 



Para verte soplar un diente de león.

Para plantar una semilla contigo. Para regarla.

Para verla romper la tierra y asomarse.

Para verla crecer. Para verte crecer.

Para que seas un árbol.

Para estar abajo cuando lo trepes.

Para ver sus frutos.

Para que tú los comas y te manches y te alimentes y sonrías desde sus ramas.

Para mecerte y abrazarte. Besarte y sonreírte. Para cantarte.

Para darte palabras y que nombres el mundo.

Para limpiarte las heridas: las del alma, las del cuerpo.

Para ser la memoria de los que ya no están.

Para encontrar el camino contigo.

Para no dejarte caer. Para que confíes. Para que mires al cielo.

Para ser de leche. Y de pan. Y de nana.

Para ser el carcaj que te proteja, siempre. Y el arco que te impulse.

Para mirarte. Para escucharte desde dentro.

Para dejarte hablar y hablarte mirándote a los ojos.

Para tender un puente. Para mostrarte la barca.

Para ser el puente y la barca.

Para cuidar tu fiebre. Para arroparte.

Para tejer con sus manos una red, un abrigo, una constelación de alegría.

Para permanecer.

Para cuidar tu voz. Para que nadie te calle.

Para acompañarte. Para dejarte avanzar.

Para luchar a tu lado.

Para crecer contigo. Sólo para eso, y para nada más, sirve una madre.