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domingo, 20 de octubre de 2024

CITA EN EL VIENTO.

 
Ilustración autor desconocido.

 
Vas con la brisa de la tarde
hacia lo incierto,
desde la orilla sosegada
hasta los límites del tiempo.
Vas hacia el mar.
Vas como ciego,
el corazón mojado,
nuevo.
La ropa azul no pesa, vuela.
Vas a tu cita con el viento,
húmedo de salitre,
tierno,
los cabellos al aire
sobre los hombros. Dentro
el corazón al pairo,
quieto,
esperando, tendido.
 
¡Barlovento...!
 

viernes, 10 de noviembre de 2023

CUANDO SEA MI VIDA.

 
-Antonio Machado-
 
Cuando sea mi vida,
toda clara y ligera
como un buen río
que corre alegremente
a la mar,
a la mar ignota
que espera
llena de sol y de canción.
Y cuando brote en mi
corazón la primavera
serás tú, vida mía,
la inspiración
de mi nuevo poema.
Una canción de paz y amor
al ritmo de la sangre
que corre por las venas.
Una canción de amor y paz.
Tan solo de dulces cosas y palabras.
Mientras,
mientras, guarda la llave de oro
de mis versos
entre tus joyas.
Guárdala y espera.
 

domingo, 17 de septiembre de 2023

EL MAR NO PUEDE MORIR.


El mar no puede morir.
Se quedará navegando
aunque no haya nadie aquí.

Que no, que el mar no se muere,
que no se puede morir.
Seguirá que va y que viene,
yendo y volviendo a venir
cualquiera sabe hasta cuándo.
Hasta que encuentre por fin
la playa que está buscando.
 
Él no se puede morir.
Se quedará navegando
cuando no haya nadie aquí.
 

sábado, 25 de febrero de 2023

AL LECTOR.


-Denise Levertov-
 
Mientras leés, un oso polar plácidamente
orina y tiñe
la nieve de azafrán;
 
mientras leés, algunos dioses
se acuestan entre hiedras: sus ojos de obsidiana
están mirando las generaciones de hojas;
 
mientras leés, el mar
está pasando sus páginas oscuras,
pasando
sus páginas oscuras.
 

sábado, 26 de noviembre de 2022

ESTE POEMA.

 
 
En este poema
no cabe una gota
pero entra el mar
con todas sus olas.
 
En este poema
no pasa una nube
pero el cielo entero
se apretuja y sube.
 
En este poema
no hay ni una
estrella
pero encontrarás
galaxias enteras.
 
En este poema
no hay árboles, no,
pero son inmensos
sus bosques en flor.
 
En este poema
no pasa un segundo
pero allí está todo
el tiempo del mundo.
 
En este poema
no cabe una letra
pero sí los libros
de la biblioteca.
 
¿Por qué este poema
se ve tan pequeño
si en verdad es grande
como son mis sueños?
 

sábado, 5 de noviembre de 2022

NUBES.

 
 
Yo
pastor de bulevares
 
desataba los bancos
y sentado en la orilla corriente del paseo
dejaba divagar mis corderos escolares
 
Todo había cesado
Mi cuademo
única fronda del invierno
y el quiosco bien anclado entre la espuma
 
Yo pensaba en los lechos sin rumbo siempre frescos
para fumar mis versos y contar las estrellas
 
Yo pensaba en mis nubes
olas tibias del cielo
que buscan domicilio sin abatir el vuelo
 
Yo pensaba en los pliegues de las mañanas bellas
planchadas al revés que mi pañuelo
 
Pero para volar
es menester que el sol pendule
y que gire en la mano nuestra esfera armilar
 
Todo es distinto ya
 
Mi corazón bailando equivoca a la estrella
y es tal la fiebre y la electricidad
que alumbra incandescente la botella
 
Ni la torre silvestre
distribuye los vientos girando lentamente
ni mis manos ordeñan las horas recipientes
 
Hay que esperar el desfile
de las borrascas y las profecías
Hay que esperar que nazca de la luna
el pájaro mesías
 
Todo tiene que llegar
 
El oleaje del cine es igual que el del mar
Los días lejanos cruzan por la pantalla
Banderas nunca vistas perfuman el espacio
y el teléfono trae ecos de batalla
 
Las olas dan la vuelta al mundo
Ya no hay exploradores del polo y del estrecho
y de una enfermedad desconocida
se mueren los turistas
la guía sobre el pecho
 
Las olas dan la vuelta al mundo
 
Yo me iría con ellas
 
Ellas todo lo han visto
No retornan jamás ni vuelven la cabeza
almohadas desahuciadas y sandalias de Cristo
 
Dejadme recostado eternamente
 
Yo fumaré mis versos y llevaré mis nubes
por todos los caminos de la tierra y del cielo
Y cuando vuelva el sol en su caballo blanco
mi lecho equilibrado alzaré al cielo.
 

domingo, 11 de septiembre de 2022

DICEN LOS MARINEROS.

Ilustración autor desconocido.
 
Dicen los marineros, los ya viejos
lobos de mar que en los umbrales fuman
pipas puertorriqueñas, que entre todos
los recuerdos tremendos de los tifones
y el aullido de muerte de los naufragios,
nada aterra más que aquella calma
que durante horas se crea en el centro mismo
del aquelarre: el ojo de la tormenta.
El mar es un aceite, brillan siniestras
luces que parecen de bonanza, y el atún
tranquilo aflora para respirar. Sin embargo
aquella es una jaula, es una trampa,
allí la muerte está al acecho: porque más lejos,
a cien metros o quizá menos, arrecia
el huracán más negro. Así nos pasa,
¿verdad? a todos muy a menudo,
arañas entre los grumetes de las ruedas. Y le pasó
también a Fabricio cuando conversando
con la graciosa vivandera, supo
‒más tarde, y con qué trágica humillación‒
que Waterloo, la más grande aventura,
se había desarrollado en los alrededores.