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domingo, 10 de marzo de 2024

LA CIUDAD QUE PERDIÓ LA RISA.

 

Hubo una ciudad
que perdió la risa,
todas la buscaban
deprisa, deprisa,
entre los cacharros,
sobre una cornisa,
entre las macetas,
donde la artemisa,
en la torre grande,
por la calle lisa.

¡Qué salga, que salga!
que vuelva la risa,
que llene los parques,
que vuelva la brisa,
que vuelve las rosas
y la hierbaluisa,
que vuelvan los peces,
las tardes sin prisa,
las niñas, los niños,
la bella sonrisa...

La risa volvió
partida de risa.
¡Estaba escondida
con la pitonisa!
 

viernes, 13 de mayo de 2022

ALGUNA VEZ LA ENCUENTRO POR EL MUNDO.

Ilustración Sara pequeño.
 
 
Alguna vez la encuentro por el mundo
y pasa junto a mí;
y pasa sonriéndose, y yo digo:
¿Cómo puede reír?
 
Luego asoma a mi labio otra sonrisa
máscara del dolor,
y entonces pienso: - ¡Acaso ella se ríe
como me río yo!

sábado, 11 de diciembre de 2021

SONRÍE.

Ilustración autor desconocido.
 
 
Hay risas contagiosas y risas forzadas,
ruidosas, irónicas y prolongadas,
falsas, estrepitosas y solapadas.
 
Uno puede
morirse de la risa,
estar tentado de la risa,
reventar de la risa,
desternillarse de la risa
y aguantarse la risa.
 
Hay risas y risotadas,
también puede ser solo una sonrisa.
Ser risueño es muy bueno,
pero lo mejor es
reírse a carcajadas.
 
¿Sabes? No importa tanto
cómo, sino por qué;
lo bueno es reírse por algo
que te haga de verdad reír.
 
 

sábado, 13 de marzo de 2021

QUISIARA TENER VARIAS SONRISAS.


Quisiera tener varias sonrisas de recambio
y un vasto repertorio de modos de expresarme.
O bien con la palabra, o bien con la manera,
buscar el hábil gesto que pudiera escudarme...

Y al igual que en el gesto buscar en la mentira
diferentes disfraces, bien vestir el engaño;
y poder, sin conciencia, ir haciendo a las gentes,
con sutil maniobra, la caricia del daño.

Yo quieirea ¡y no puedo! ser como son los otros,
los que pueblan el mundo y se llaman humanos:
siempre el beso en el labio, ocultando los hechos
y al fianl... el lavarse tan tranquilos las manos.
 

sábado, 6 de marzo de 2021

SE AHOGÓ MI RISA EN EL ESPEJO.

 
Se ahogó mi risa en el espejo.
 
Largo crujido siniestro lanzó a la noche el cristal de plata.
 
Una, dos... calló la hora, metal frío de planeta 
en la rigidez del páramo.
 
Epiléptica de calentura la luna se dio a los balcones.
 
Y el cadáver de mi risa es una esmeralda blanca 
que al deshacerse vuleve en la superficie
argollas y cruces.
 

sábado, 21 de abril de 2018

EL PAYASO RISITAS.






Había una vez un payaso que no sabía reír y, además, cuando salía en el  circo tampoco hacía gracia a los niñ@s que iban a verlo.

       El payaso estaba muy triste (poner cara de triste, apretando los labios suavemente y entornando los ojos). Pero, un día, cuando el payaso estaba medio dormido y a la vez pensando qué hacer para no estar triste y hacer reír a los demás, apareció una hermosa hada madrina y le preguntó:



         - ¿Qué te pasa?



          El payaso con lágrimas en los ojos contestó:



         - Pues que cuando salgo al circo  y hago la función, nadie se ríe. Vamos, no me río ni yo mismo. ¡Mira! No se mueve ninguna parte de mi cara. No puedo levantar los brazos, ni los pies, de lo triste que estoy.

         - Bueno, esto se va a solucionar muy pronto.



         Entonces sacó su varita mágica y dijo unas palabras:



         - ¡Patataaaaaaá! ¡Patatiiiiiií! Todo el mundo a reír (repetir una vez).

         - ¿Ya está? - Preguntó el payaso.

         - Ya está - Contestó el hada - En la próxima función lo veremos. Pero antes tengo   que comprobar si tienes preparada la cara y todo el cuerpo para hacer reír a la gente. Tienes que moverlo todo y entonces seguro que harás reír a tod@s y tú también te reirás y estarás alegre. Yo te acompañaré.



        Y así lo hizo. Comenzó a mover los ojos, los dos a la vez, alternándolos... luego los labios moviéndolos de diferentes formas (pedorretas...).

       El payaso se iba poniendo cada vez más contento porque cada vez movía mejor las partes de la cara y siguió con la lengua moviéndola de un lado a otro, arriba y abajo, dentro y fuera e intentando tocarse la nariz, pasándola por los dientes...

     Todo iba saliendo muy bien y seguía más animado. Luego, comenzó a repetir palabras con palmadas: pa-lo, pa-ta-ta; so-pa, mo-no, ca-fé, si-lla, ven-ta-na, ni-ño, po-zo, de-do... y siguió diciendo expresiones, inventándose diferentes ritmos: oooeee, hooolaaa, hola holaaa, aii, aiiiii, aiii, eoo, eoo, eoooo...

       Después hizo como si fuese a inflar un globo. Tomaba aire por la nariz y soplaba suave por la boca. Después más fuerte para inflarlo mejor, incluso soplaba tres veces seguidas.

     Cuando el payaso vio que todo le había salido estupendamente sonrió y le dio las gracias a su hada madrina y se despidió de ella.



        - ¡Adiós, adiós, muchas gracias!   

 

       Entonces el payaso actuó al día siguiente y muchos más y todos reían con las cosas que hacía (ja, je, ji, jo, ju).
    Nunca más estuvo triste y siempre estaba alegre y riendo. Desde entonces lo llamaban el payaso risitas.

 

sábado, 11 de marzo de 2017

QUISIERA OÍR LA SONORA CAMPANADA DE MI SONRISA.



 

Quisiera oír la sonora campanada de mi sonrisa
no tal como se la ve en un espejo.
No tal como se refleja en el lago de Narciso, la radio,
una foto en el diario, la televisión.
Sino la íntima y solitaria sonrisa de satisfacción,
del acto que completa un deseo sin palabras.
Nunca estuve en Grecia, en Irlanda, en Islandia, en Portugal;
y cada lugar completaría con sus imágenes
lo que de mí no tiene forma, ni nombre ni sonido.
Algún rincón, algo me haría sentir que regreso
no sé si una puerta o una calle, una cara
una canción, o una plaza;
pero, al conocerlas, sentiría: ¡He aquí este lugar!
¡Esta mano!
¡Qué alivio! ¡Por fin regreso!
Quisiera oír
la sonora campanada de campos y colinas,
mi sonrisa.