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domingo, 4 de febrero de 2024

1 DE NOVIEMBRE.


 
CADA verso que escribo
abre y cierra una puerta.
 
Cada soplo que pasa
arrastrando las hojas
caídas del otoño
va borrando mi nombre.
 
Cada tarde que llega
traspasa las imágenes
de otros días sonoros,
 
que no sé si viví.
 
Cada nueva mañana
predice una derrota

si anuncia una esperanza.

sábado, 22 de octubre de 2016

SÓLO MIRO EL CIELO.





 



Sólo miro el cielo cuando fumo

y suelto el humo hacia arriba

y descubro el cielo donde siempre,

sobre mi cabeza

jugando con la perspectiva del olvido.



Mi conciencia es ese humo,

una soga o una escala

hacia las alturas que no miro.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

DÍA DEL ALZHÉIMER.






Lola a veces deja de saber que es Lola. Su nombre. Por eso, quizá, le gusten tanto los globos. Llenos de aire revoloteando desordenado y sin cronología en su memoria, como en la suya los recuer­dos. A la deriva hasta que alguien los res­cate y sostenga y devuelva a cierta realidad. Los ve como ella, tan perdidos. Frágiles.



Lola a veces deja de saber que es Lola. Su nom­bre, su edad. Ese olvido. Lenta pérdida, lento despedirse, lento desaparecer. No poder mirar hacia atrás y temer mirar hacia adelante. ¿Y justo enfrente, justo ahora? ¿Justo cuando se deshace el hilo que la ata a la razón? ¿Justo cuando el vacío…? Un refugio. Su abuelo, y los globos. “Me gusta sentir la piel de mi abuelo y la mía cuando se juntan. Sobre todo desde que las palabras juegan al escondite conmigo”. Lola, anciana-niña.

Fragmentos del libro: "ME GUSTAN LOS GLOBOS."

domingo, 14 de agosto de 2016

EL SÉPTIMO SELLO.





 
— ¿Quién eres tú?

—La Muerte.

— ¿Es que vienes por mí?

— Hace ya tiempo que camino a tu lado.

— Ya lo sé.

— ¿Estás preparado?

—El espíritu está pronto, pero la carne es débil. Espera un momento.

—Es lo que todos decís, pero yo no concedo prorrogas.

—Tú juegas al ajedrez, ¿verdad?

— ¿Cómo lo sabes?

— Lo he visto en pinturas y lo he oído en canciones.

— Pues sí, realmente soy un excelente jugador de ajedrez.

— No creo que seas tan bueno como yo.

— ¿Para qué quieres jugar conmigo?

— Es cuenta mía.

— Por supuesto.

— Juguemos con una condición, si me ganas me llevarás contigo, si pierdes la partida me dejarás vivir.

— Las negras para ti.

— Era lo lógico, ¿no te parece?