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viernes, 18 de junio de 2021

CERCA DEL SUELO, HERMOSA MARIPOSA.

 

Cerca del suelo, hermosa mariposa,
a la naturaleza sabia y atenta
las bellas imágenes eseñando
de su bitácora, libro de vuelo.

Otra se acerca despreocupada
al borde de la flor que respiramos:
este no es el momento de leer.
Y otras tantas... que pronto han de llegar.

Se desparraman menudas azules
leves, flotantes, revoloteantes,
como briznas aéreas azures
de una carta de amor lanza al viento.
 
Una carta en pedazos desgarrada,
que se estaba escribiendo enamorada
mientras que triste la destinataria
solitaria en la entrada vacilaba.
 

sábado, 31 de agosto de 2019

LLAMA.




Como en la mano, blanca, una cerilla,
antes de dar la llama, a todas partes
extiende lenguas bruscas; así empieza
en el corro cercano, clara, cálida y rápida,
a abrirse, convulsiva, en redondo su danza.
Y de repente es llama, enteramente.
Ella inflama su pelo a una mirada,
y de pronto, con arte osado, gira
todo su traje en ese celo ardiente
del que , como serpientes que dan terror, los brazos
desnudos se levantan, en vela y chasqueantes.
Luego, como si el fuego se le volviera escaso,
lo reúne y lo arroja todo entero
espléndida, con un gesto orgulloso,
y lo mira: rabioso yace en tierra,
y aún sigue llameando y no se entrega.
Pero triunfal, segura y con sonrisa
suave de saludo, alza la cara,
y lo apaga, pisándolo con pequeños pies firmes.

viernes, 10 de febrero de 2017

NO ESTOY SOLO.



 

No estoy solo jamás.
Muchos de los que vivieron antes que yo
y de mí huyeron
construyeron,
construyeron lo que soy.
Y si me siento a tu lado
y suavemente te digo: sufro
¿me oyes?
Quién sabe quién
lo murmurará conmigo.

domingo, 13 de julio de 2014

UN DÍA TOMÉ ENTRE MIS MANOS...



 



Un día tomé entre mis manos

 tu rostro. Sobre él caía la luna.

 El más increíble de los objetos

 sumergido bajo el llanto.

 Como algo solícito, que existe en silencio,

 tenía que durar casi como una cosa

 y con todo nada había en la fría noche

 que más infinitamente se me escapara.

 Oh, porque desembocamos en estos lugares,

 se apresuran hacia la pequeña superficie

 todas las ondas de nuestro corazón,

 voluptuosidad y desfallecimiento,

 y al fin, ¿a quién ofrecemos todo esto?

 Ay, al extraño, que nos ha malentendido,

 ay, a aquel otro, que nunca hemos encontrado,

 a aquellos siervos, que nos han maniatado,

 a los vientos de primavera, que se han desvanecido,

 ya la quietud, la perdedora.


lunes, 21 de abril de 2014

DE UN ABRIL.



 
Otra vez huele el bosque,

 se ciernen las alondras, elevándose

 con el cielo, que estaba pesado en nuestros hombros;

 cierto es que se veía por las ramas el día

 qué vacío que estaba;

 pero tras de lluviosas tardes largos

 vienen las horas nuevas,

 soleadas de oro,

 huyendo de las cuales, en fachadas lejanas,

 todas las desgarradas

 ventanas temerosas agitan sus batientes.

 Luego se hace la calma. Hasta la lluvia

 cae más queda en el brillo de la piedra, que en paz

 se ensombrece. Los ruidos enteros se agazapan
 en los fúlgidos brotes de las yemas.