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lunes, 21 de marzo de 2022

RESIDUA.

 

Corta la vida o larga, todo
lo que vivimos se reduce
a un gris residuo en la 
memoria.

De los antiguos viajes
quedan
las enigmáticas monedas
que pretenden valores
falsos

De la memoria sólo sube
un vago polvo y un 
perfume.
¿Acaso sea la POESÍA?
 

sábado, 1 de agosto de 2020

FORTUNA.


 



Por años, disfrutar del error

y de su enmienda,

haber podido hablar, caminar libre,

no existir mutilada,

no entrar o sí en iglesias,

leer, oír la música querida,

ser en la noche un ser como en el día.

No ser casada en un negocio,

medida en cabras,

sufrir gobierno de parientes

o legal lapidación.

No desfilar ya nunca

y no admitir palabras

que pongan en la sangre

limaduras de hierro.

Descubrir por ti misma

otro ser no previsto

en el puente de la mirada.

Ser humano y mujer, ni más ni menos.

jueves, 21 de diciembre de 2017

CIRUGÍA DE INVIERNO.



 
-Ida Vitale-



Lo dicho queda, cala,

corroe la leve pulpa que otro construye a solas,

como en la fronda que el otoño ataca.



Porque el otoño seca las hojas

de manera bellísima:

deja en el aire las puras nervaduras,

ésas casi invisibles

en las que reparábamos apenas

y evapora esa verde sustancia que era,

para nosotros, hoja.



Así de pronto terminan los verdores.

Hay que arrastrar cadáveres amados

y consentir el lujo

de la infinita dilación indecisa

y el filo que mutila la voz, la tolerancia.

sábado, 7 de octubre de 2017

INVERNADERO.





La primera emoción
fue el olor de la tierra
mojada, oscura y fría
en un mundo vidriado.
En sus tiestos, las plantas
desconocidas, nuevas,
me miraron de pronto
como seres benignos
que pedían respeto
dándome su cariño.

Voy por un nuevo reino
donde un zarcillo avanza
y se prende en mi mano,
y todo es muy distinto
y es fragante el helecho.

Pero es hosco este abuelo.

sábado, 26 de agosto de 2017

DEMASIADO TARDE.



 
-Ida Vitale-          

Lo que el verano nos quita, el lugar que el verano nos deja, el don del estornino, su ir y venir ansioso entre su sala de pastos, ¿su selva?, su desaparecer —¿hacia dónde?— con su verdoso salpicado de oro, si el viento de pronto se levanta, si aquella nube, para nada esperada, gotea.