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domingo, 10 de noviembre de 2024

LOS PAREDONES DE PRIMAVERA.


 
No enseñaré a mi hijo a trabajar la tierra
Ni a oler la espiga
Ni a cantar himnos.
Sabrá que no hay aromas cristalinos
 
Ni a oler la espiga
Ni a cantar himnos.
Sabrá que no hay aromas cristalinos
 
Ni agua clara que beber.
Su mundo será de aguaceros infernales
Y planicies oscuras.
 
De gritos y gemidos.
De sequedad en los ojos y la garganta.
De martirizados cuerpos que ya no podrán verlo ni oírlo.
Sabrá que no es bueno oír las voces de quienes exaltan el color del cielo
 
Lo llevaré a Hiroshima. A Seveso. A Dachau.
Su piel caerá pedazo a pedazo frente al horror
Y escuchará con pena el pájaro que canta.
 
La risa de los soldados
Los escuadrones de la muerte
Los paredones en primavera.
 
Tendrá la memoria que no tuvimos
Y creerá en la violencia
De los que no creen en nada.

viernes, 16 de agosto de 2024

DE LA VIOLENCIA.

 

mi madre me destapa los huecos de la violencia
(vituperable       cierto)
la escasez de amor
la genealogía del odio
en las casas fascistas
que se derrumban sobre sí mismas
            los vientres que se repliegan
            odiándose sabiéndose odiados

en una erupción            madre
quiero conocer la historia
quiero entender
sin censura
qué pasó
aunque nos duela

jueves, 25 de julio de 2024

LE REGRASO DEL SOLDADO. Rebecca West.

No había leído nada de la autora. El caso es que cuando me tropecé con el libro en la biblioteca me sentí atraído. Un relato, sobre el amor romántico, los roles de género y el trauma de hombres y mujeres durante la Primera Guerra Mundial.
 
SINOPSIS: Una desgarradora historia sobre las consecuencias de la guerra, el amor y sus sacrificios.Jenny ha anhelado largo tiempo el regreso de su primo, Chris Baldry, desde las trincheras de la Primera Guerra Mundial. El que retorna es, sin embargo, un hombre sometido a una transformación total: tiene amnesia, no recuerda los últimos quince años y está obsesivamente enamorado de una mujer que no es su esposa Kitty, a la que ni siquiera reconoce. Sus intentos por dar sentido a la vida que tenía antes tendrán consecuencias imprevisibles para aquellas que lo aman.
 
 
 
 
 
 
 
 
Un clásico británico del S. XX. Rebecca West supo contar como pocos las grietas que se abren silenciosas y lentas en los paraísos emocionales, familiares y colectivos. La pérdida que lo ensombrece todo para iluminar la verdadera naturaleza de las personas que se quedan.
En las primeras páginas de la novela ya se hace hincapié en la realidad social a la que se enfrentaron las mujeres de la época.
Ambientada y escrita alrededor de la Primera Guerra Mundial, la novela no solo pone frente al espejo el drama de los combatientes de la cruel guerra, sino que aprovecha la trama para ejemplificar, por primera vez, en la época los dramáticos efectos psicológicos de un conflicto tanto en los soldados como en sus familiares, mientras traza un tenso y apasionante retrato sobre el sacrificio, el arrepentimiento y la brutalidad de la guerra, capaz de alterar irremediablemente nuestra compresión y nuestra barbarie.
Entre los temas que denuncia “El regreso del soldado”, de 1918 destaca el interés por una enfermedad que, aunque hoy nos resulte incuestionable, se rechazó durante casi un siglo.
West escribe una novela incómoda que sorprende por el momento en que fue concebida ya que trata muchos temas que son comunes en nuestra sociedad actual. West no tiene problema en marcar el clasismo, en señalar la infelicidad conyugal, el adulterio o insinuar las relaciones homosexuales. Y tampoco lo tiene en tratar la amnesia y la neurosis como solución a los problemas de aquella la sociedad.
La novela se puede clasificar de sensibilidad y hondura a flor de piel atemperada por la racionalidad de una mujer que dio muestras de conocer la naturaleza humana desde muy joven y saber recorrer sus laberintos emocionales.
 
Rebecca West bucea en las emociones y los fantasmas de nuestro interior con la delicadeza de una bailarina y la valentía de un acróbata. La historia aparece así ante nuestros ojos como una pieza de danza o una acrobacia que emociona a quien lo ve.
En el contexto de la literatura de la Gran Guerra, la novela de West, se puede leer como una alienación de testigos ya que el trauma se convierte en evidencia con la ayuda de un testigo, un interlocutor y un narrador. Repleta de matices y realidades de una época histórica convulsa.
Con un hermoso y delicado lenguaje “El regreso del soldado” supone una mirada lúcida sobre un acontecimiento histórico, la Primera Guerra Mundial, y retrata con agudeza la sociedad convencional de la época. De este modo, la novela, funciona como una narración envolvente en la que se produce una progresiva recuperación del pasado a través de un constante vaivén temporal.
Una lectura fulgurante, con trasfondo espiritual, la narración lenta y reflexiva conduce a la más cruda realidad, con la intención de poner en evidencia el juego y el contraste entre pasado y presente.
Se trata de una obra literaria con mucho potencial, que se presta a muchas lecturas y desde muy diversos ámbitos. Como una autentica obra de arte, evoca y cuestiona, y es fuente inagotable de significados.
 
La compleja relación del alma humana con sus propias contradicciones y deseos en un mundo donde la traición también se erige en protagonista y su ambigüedad y complicidad obligan a una ineludible reflexión moral.
Es dura e implacable y torna implacable al lector que no puede enjuiciar a cada uno de los personajes, tanto en sus actos como en sus palabras, dejando flotar en el aire un dilema de la duda sobre la amnesia del protagonista.
Ante todo, es un relato preciso y lúdico de la psicología femenina, dentro del triángulo, hay tres protagonistas femeninos. La esposa de Kitty, es una mujer joven preciosa, con un carácter egoísta y frívolo. Ha vivido la muerte de su único hijo y de repente tiene que hacerse a la idea que su marido Chris, recién llegado del frente, no guarda ninguna memoria de ella.
En cambio, Jenny, la prima, se muestra más comprensiva, apreciándose en ella un amor sincero hacia su primo. La otra figura femenina de este curioso triangulo es Magaret, muestra es su piel y en su cuerpo los estragos de una vida dura, procede de una clase social inferior. Chris fue su amor de juventud y ambos retoman un idilio que se vio interrumpido por los celos y la mala suerte.
Chris, el personaje sobre el que gira la novela, es un hombre que no entiende qué le pasa porque cree que no le pasa nada, solo cuando se mira al espejo es consciente que su cerebro está 15 años atrás pero su cuerpo no.
Una cosa a destacar de las dos figuras femeninas más cercanas a Chris, su esposa y su prima, es la frivolidad, el materialismo y la arrogancia clasista. Estos rasgos se ponen de manifiesto a lo largo de toda la novela y adopta expresiones y matices muy variados.
 
Es un texto exquisito y conciliador, que no sólo denota la grandeza literaria de su creadora, con gallardía y elegancia, sin dejar que las oscuras experiencias de la memoria empañen el disfrute del mañana. 

domingo, 5 de mayo de 2024

DOBLE PREGUNTA.



He visto una hilera de esclavos en la avenida central,
otra de harapientos en el puerto.

He visto gente tiritando de frío;
otra que apunta con sus risas a sus cráneos.

Preguntemos al tiempo qué vergüenza es esa
para que desaparezcan de las ciudades.

He visto a las niñas durmiendo bajo el puente,
perros flacos, matorrales y raíces secas
que se marchitan en el fuego.

He visto a los jóvenes saltar las vallas
y su correr ante los gases que les lanzaban para que parasen.

He visto cuerpos desnudos con ojos apagados
en una enorme montaña de teléfonos móviles
con una antena en lo alto.

Preguntémonos si esa cruz que no emite ni recibe
señales es la que sustituye a esa otra bandera
que se pone en la cumbre.
 

viernes, 15 de marzo de 2024

EL PRÍNCIPE GARCINIÑO.

 

Ilustración Gina Pfleegor.

-Beatriz Giménez de Ory-

Al príncipe Garciniño
lo llaman para la guerra.
-Mira, madre, yo prefiero
trillar el trigo en las eras.
-Garciniño, te reclaman
los tambores y trompetas.
-Padre, déjame quedarme
tejiendo en telar de seda.
-Garciniño, el enemigo
con las ballestas te espera.
Ya cabalga Garciniño
sobre su yegüita negra.
El príncipe va llorando
lágrimas de blanca pena.
Han pasado veinte años
y regresa de la guerra.
Salen a buscarle al puente
el rey y también la reina.
Garciniño les saluda
desde su yegüita vieja.
 
-¿Qué nos traes, hijo cumplido?
¿Cautivos con sus cadenas?
¿Recias espadas de plata?
¿Brazaletes y pulseras?
¿Una alfombra voladora
de la princesa de Persia?
 
-No traigo esas cosas, no,
que nunca estuve en la guerra,
sino sembrando en los campos
y tejiendo hilos de seda,
y cantando por las plazas
con tambores y trompetas.
Lo que traigo en las albardas
son camisas holandesas,
panes que quitan el hambre,
risas y canciones nuevas.
 

viernes, 8 de diciembre de 2023

CARTA DESDE EL ZOCO DE LOS CESANTES.

 

Ilustración autor desconocido.

-Samih Al-Qassem-

 
Tal vez pierda, como pretendes, mi sustento.
Tal vez haya de poner a la venta mis ropas y mis muebles.
Tal vez tenga que trabajar como cantero,
como mozo de cuerda
o barrendero.
Tal vez sirva en los vertederos de las fábricas.
Tal vez por los corrales busque granos.
Tal vez vaya apagándome, famélico y desnudo.
¡Enemigo del sol!
Mas no transigiré.
Resistiré
hasta el último pulso de mis venas.
 
Tal vez me puedas arrancar hasta el último palmo de mis
tierras.
Tal vez mi mocedad alimente la cárcel.
Tal vez robes la herencia de mi abuelo: los muebles,
las vajillas,
y los cántaros.
Tal vez quemes mis versos y mis labios.
Tal vez mi carne arrojes a los perros.
Tal vez en nuestra aldea permanezcas
como una espantosa pesadilla.
¡Enemigo del sol!
Mas no transigiré.
Resistiré
hasta el último pulso de mis venas.
 
Tal vez apagues la antorcha de mi noche.
Tal vez me falte el beso de mi madre.
Tal vez insulte un niño, y una niña,
a mi pueblo y mi padre.
Tal vez mi historia la falsee un cobarde,
y transforma en arañas mis corderos.
Tal vez dejes privados a mis hijos de su traje y fiesta.
Tal vez a mis amigos les engañes con una rostro prestado.
Tal vez alces, rodeándome
muros, muros, y muros.
Y tal vez contra viles visiones crucifiques mis días.
 
¡Enemigo del sol!
Mas no transigiré.
Resistiré
hasta el último pulso de mis venas.
 
¡Enemigo del sol!
Los puertos se engalanan, y hay presagios de albricias,
albórbolas y fiestas,
clamores y bullicio,
heroicos himnos brillas en las gargantas.
Y allá, en el horizonte,
desafía una vela al viento y el oleaje,
atraviesa los riesgos.
Es la vuelta de Ulises
desde el Mar tenebroso.
Es la vuelta del sol, de mi hombre emigrado.
Y juro por los ojos de los dos
que no transigiré.
Que hasta el último pulso de mis venas,
resistiré.
¡Enemigo del sol!
¡Resistiré!