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sábado, 17 de agosto de 2024

¿QUÉ VALE UNA MUJER?

 
 
¿Qué vale una mujer? ¿Para qué sirve
una mujer viviendo en puro grito?
¿Qué puede una mujer en la riada
donde naufragan tantos superhombres
y van desmoronándose las frentes
alzadas como diques orgullosos
cuando las aguas discurrían lentas?
 
¿Qué puedo yo con estos pies de arcilla
rodando las provincias del pecado,
trepando por las dunas, resbalándome
por todos los problemas sin remedio?
 
¿Qué puedo yo, menesterosa, incrédula,
con solo esta canción, esta porfía
limando y escociéndome la boca?
 
¿Qué puedo yo perdida en el silencio
de Dios, desconectada de los hombres,
preñada ya tan solo de mi muerte,
en una espera lánguida y difícil,
edificando, terca, mis poemas
con argamasa de salitre y llanto?
 
Volvedme a aquel descuido, a aquel sosiego
en que era dable andar por los caminos
pastoreando ensueños como ovejas.
Volvedme al ruiseñor de aquel boscaje,
al vuelo de aquel cisne por el lago
bajo la planta azul de aquella luna.
 
Volvedme a la andadura mesurada
al trópico dulcísimo y sedante
de un verso con timón y cortesía
donde cantar cómo los bucles de oro
son cómplices del pájaro y la rosa,
porque eso, al fin, a nada compromete
y siempre suena bien y hace bonito.
 
Pero es vano, amigos, nos cortaron
la retirada hacia seguras bases.
Están rotos los puentes,
los caminos confusos,
los túneles cegados. No sabemos
de cierto si avanzamos o si huimos
dejando por detrás tierra quemada.
 
Y yo pregunto, vadeando a solas
un río de aguas turbias y crueles,
¿qué puede una mujer, para qué sirve
una mujer gritando entre los muertos?
 

viernes, 8 de marzo de 2024

MUJER DE BARRO.

 
-Ángela Figuera Aymerich-
 
Mujer de barro soy, mujer de barro:
pero el amor me floreció el regazo.
 
Mujer
¡Cuán vanamente, cuán ligeramente
me llamaron poetas, flor; perfume!
 
Flor; no: florezco. Exhalo sin mudarme.
Me entregan la simiente: doy el fruto.
El agua corre en mí: no soy el agua.
Árboles de la orilla, dulcemente
los acojo y reflejo: no soy árbol.
Ave que vuela, no: seguro nido.
 
Cauce propicio, cálido camino
para el fluir eterno de la especie.
 

domingo, 31 de diciembre de 2023

NO QUIERO. Feliz Noche Vieja.

 
 
No quiero
que los besos se paguen
ni la sangre se venda
ni se compre la brisa
ni se alquile el aliento.
No quiero
que el trigo se queme y el pan se escatime.
 
No quiero
que haya frío en las casas,
que haya miedo en las calles,
que haya rabia en los ojos.
 
No quiero
que en los labios se encierren mentiras,
que en las arcas se encierren millones,
que en la cárcel se encierre a los buenos.
 
No quiero
que el labriego trabaje sin agua
que el marino navegue sin brújula,
que en la fábrica no haya azucenas,
que en la mina no vean la aurora,
que en la escuela no ría el maestro.
 
No quiero
que las madres no tengan perfumes,
que las mozas no tengan amores,
que los padres no tengan tabaco,
que a los niños les pongan los Reyes
camisetas de punto y cuadernos.
 
No quiero
que la tierra se parta en porciones,
que en el mar se establezcan dominios,
que en el aire se agiten banderas
que en los trajes se pongan señales.
 
No quiero
que mi hijo desfile,
que los hijos de madre desfilen
con fusil y con muerte en el hombro;
que jamás se disparen fusiles
que jamás se fabriquen fusiles.
 
No quiero
que me manden Fulano y Mengano,
que me fisgue el vecino de enfrente,
que me pongan carteles y sellos
que decreten lo que es poesía.
 
No quiero amar en secreto,
llorar en secreto
cantar en secreto.
 
No quiero
que me tapen la boca
cuando digo NO QUIERO…

domingo, 2 de julio de 2023

SIN LLAVE.


-Ángela Figuera Aymerich-
 
Me tienes y soy tuya. Tan cerca uno del otro
como la carne de los huesos.
Tan cerca uno del otro
y, a menudo, ¡tan lejos!...
 
Tú me dices a veces que me encuentras cerrada,
como de piedra dura, como envuelta en secretos,
impasible, remota... Y tú quisieras tuya
la llave del misterio...
 
Si no la tiene nadie... No hay llave. Ni yo misma,
¡ni yo misma la tengo!
 

sábado, 16 de diciembre de 2017

CAÑAVERAL.



 

Entre las cañas tendida;
sola y perdida en las cañas.

¿Quién me cerraba los ojos,
que, solos, se me cerraban?

¿Quién me sorbía en los labios
zumo de miel sin palabras?

¿Quién me derribó y me tuvo
sola y perdida en las cañas?

¿Quién me apuñaló con besos
el ave de la garganta?

¿Quién me estremeció los senos
con tacto de tierra y ascua?

¿Qué toro embistió en el ruedo
de mi cintura cerrada?

¿Quién me esponjó las caderas
con levadura de ansias?

¿Qué piedra de eternidad
me hincaron en las entrañas?

¿Quién me desató la sangre
que así se me derramaba?

...Aquella tarde de Julio,
sola y perdida en las cañas.

jueves, 2 de noviembre de 2017

LA BRUJITA QUE NO PUEDO SACAR EL CARNET.






Era una brujita tan boba, tan boba, que no conseguía manejar la escoba. Todos le decían: -Tienes que aprender o no podrás nunca sacar el carnet.

Ahora, bien lo sabes, ya no hay quien circule, por tierra o por aire, sin un requisito tan indispensable.

Si tú no lo tienes, no podrás volar! pues ¡menudas multas ibas a pagar! ¡Ea! no es difícil. Todo es practicar:

- Bueno... dijo ella con resignación. Agarró la escoba se salió al balcón, miró a todos lados y arrancó el motor...

Pero era tan boba, que, sin ton ni son, de puro asustada, dio un acelerón y salió lanzada contra un paredón. Como no quería darse un coscorrón, frenó de repente... y cayó en picado dentro de una fuente: se dio un remojón, se hirió una rodilla, sus largas narices se hicieron papilla y, como la escoba salió hecha puré, pues, la pobrecilla, además de chata se quedó de a pie.

Ya no intentó nunca sacar el carnet. Se quitó de bruja y se puso a hacer labores de aguja.