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sábado, 11 de junio de 2022

AQUÍ DONDE NAUFRAGUÉ EN SAL.

 
 
Aquí
donde naufragué en sal,
aquí en el mar
con sus azules niños de pecho,
que se nutren
posesos de luna
en el ama del alma—
aquí en la arena,
que danzaba en el zodiaco,
aquí yace lo cifrado con lo no nacido
 
apareces
hacia atrás
en el vacío oscureciente,
que en torno a ti espera,
una cesta para ser llenada
 
con frutas
que van por metálicas vías astrales
o
son expedidas
 
mi aliento te tiendo
y caigo
para habitar nuevamente en un cardo
que nunca será flor
 

sábado, 25 de julio de 2020

LUCERO VESPERTINO.






Ocurrió una medianoche
a mediados de verano;
lucían pálidas estrellas
tras el potente halo
de una luna clara y fría
que iluminaba las olas
rodeada de planetas,
esclavos de su señora.
Detuve mi mirada
en su sonrisa helada
-demasiado helada para mí-;
una nube le puso un velo
de lanudo terciopelo
y entonces me fijé en ti.
Lucero orgulloso,
remoto, glorioso,
yo siempre tu brillo preferí;
pues mi alma jalea
la orgullosa tarea
que cumples de la noche a la mañana,
y admiro más, desde luego,
tu lejanísimo fuego
que esa otra luz, más fría, más cercana.

viernes, 28 de junio de 2019

EN DESESPERACIÓN.


 Ilustración Aykut Aydoğdu.
 
-Constantino Cavafis-

Lo perdió del todo. Y ahora busca ya
en los labios de cada nuevo amante
los labios de él; en la unión con cada
nuevo amante busca engañarse
que es el mismo joven, que se entrega a aquél.
Lo perdió del todo, como si ni siquiera nunca existido.
Porque quería -dijo él- quería liberarse
del placer morboso, estigmatizado.
Era tiempo todavía -según dijo- de salvarse.
Lo perdió del todo, como si nunca siquiera hubiera existido.
A través de la imaginación, a través de las falsas sensaciones
en los labios de otros jóvenes busca los labios de él;
buscar sentir de nuevo su amor.

viernes, 28 de septiembre de 2018

POEMA DE AMOR PORQUE NO SÉ ESCRIBIRTE OTRA COSA.






Te escribo este poema (que es de amor)

porque llevo unas horas tanteando

otros temas (cuestiones sin remedio):

la belleza perdida;

la infancia descuajada;

la tristeza sin nombre ni motivo.



Pero estas cosas hoy no me interesan.

Hoy sólo sé escribirte este poema.



Porque hoy te eché de menos y tú estabas

en París o en Orlando o en una calle

paralela a la mía eso no importa.

El caso es que no estabas cuando dije

‘Todo admite cien mil puntos de vista

-¿comprendes? No es posible estar seguro-

pero si tú estuvieras frente a mí,

ahora,

si estuvieras,

sería más sencillo terminar

de una vez (como fuera) este poema'.



Sería más hermoso no escribir.