jueves, 8 de octubre de 2026

MIREIA. Purificació Mascarell.

Mireia, de Purificació Mascarell, es una novela de corte gótico que también narra la historia desconocida del científico valenciano Luis Simarro Lacabra.
 

 
La primera novela de la escritora setabense es un híbrido de géneros literarios: misterio, atracción, gótico, fascinación por el arte y la literatura, dominación y liberación de la mujer, psiquiatría experimental en el hospital de la Salpêtrière de París, la Xàtiva actual, la figura del desconocido doctor Luis Simarro… Todo ello y más tiene cabida en la breve novela.
La obra se sitúa entre el reportaje y la ficción, estableciendo un continuo diálogo entre la realidad histórica e intriga novelesca. La Xàtiva actual se sumerge en una atmósfera neogótica que sirve de inspiración a su protagonista, Neus, una joven pintora que narra, en primera persona, su embeleso por su amiga, Mireia, que prepara su tesis sobre el pionero en la psicología experimental Luis Simarro.
En su indagación, descubrirá la conexión del cientifico con el hospital de la Salpêtrière y los brutales tratamientos para curar la histeria femenina a finales del siglo XIX. A su vez, Neus descubrirá por boca de su amiga la relación que mantiene con su profesor quien le dirige la tesis, la cual va más allá del aspecto académico. Es ahí donde surgen las dos líneas que se van entrecruzando a lo largo de la trama: la ficción inventada, fabulada y creada en torno a Mireia junto a Neus, y todo lo que ocurre en esa Xàtiva contemporánea.
Leemos sobre una época que, como la actual, coincidía con un avance social en la conciencia de género. En esta obra, Mascarell se adentra en los claroscuros de la historia de la ciencia psiquiátrica y reflexiona sobre el trasfondo de los éxitos académicos.
 
Tiene el don de la palabra y el don del relato. Suena tópico, pero cuando se da, hay que reconocerlo.
Mireia tiene una doble línea argumental: una real y otra de ficción. Y lejos de caminar en paralelo, crean vínculos y convergen sin alterar el ritmo trepidante y adictivo que ambas generan.
Un relato trepidante, lleno de ingenio, ironía, humor, magia y ternura, que se bebe de un trago porque necesitas llegar hasta el final. Asimismo, el diálogo entre pasado y presente es uno de los rasgos de esta novela multiforme: una destilación de literatura caracterizada por su atmósfera gótica y su mirada contemporánea.
Escrita con ritmo adictivo y precisión de orfebre, esta historia sobre los engaños de las apariencias y la dominación es un vertiginoso descenso a los abismos del poder y a la cara oculta del alma humana.
Sensualidad y misterio dotan de varios matices a una escritura tan directa como insinuante, emocionante y reflexiva.
Un collage de pinturas, intertextualidad y documentos enlazados por una sucesión de eventos que rozan la locura.
 
Los personajes de la novela no se pueden entender de forma aislada. La fuerza de la novela radica en la tensión y el contraste entre ellos, los cuales sirven para mostrar los temas centrales del libro.
El personaje principal es Neus, una joven pintora de Xàtiva, que desarrolla su arte pintando lápidas en el cementerio local. Vive bajo la fascinación emocional de su amiga, de la cual está enamorada. Representa el papel de la vulnerabilidad y es el receptáculo de lo sobrenatural y lo perturbador.
El segundo personaje de la novela y amiga de Neus es Mireia, una estudiante de psicología que prepara su tesis. Con un carácter magnético, inteligente y con una personalidad arrolladora y fría y de mente calculadora, orquesta junto al tercer personaje, Llorenç, una perturbadora farsa mental que hace difuminar los límites de la realidad y la crueldad, hacia donde se verá arrastrada su amiga.
Llorenç es un hombre misterioso, que irrumpe en la vida de las dos amigas. Completa el destructivo triángulo amoroso y de poder del argumento. Funciona como catalizador del conflicto, actuando en complicidad con Mireia para someter a Neus a un juego perverso de sumisión, celos y control psicológico.
Hay que resaltar que cada uno de los personajes está bien retratado en lo psicológico, construyéndose a través de los pormenores de su personalidad. Cada uno de ellos se define por sus acciones externas y, a medida que avanza la novela, la identidad de los protagonistas evoluciona hacia la desintegración.
 
Quizá lo mejor que puede decirse de esta novela es que, una vez la has terminado, te sientes más inteligente y mejor persona. Y eso es impagable.