Mireia,
de Purificació Mascarell, es una novela de corte gótico que también narra la
historia desconocida del científico valenciano Luis Simarro Lacabra.
La
primera novela de la escritora setabense es un híbrido de géneros literarios: misterio,
atracción, gótico, fascinación por el arte y la literatura, dominación y
liberación de la mujer, psiquiatría experimental en el hospital de la
Salpêtrière de París, la Xàtiva actual, la figura del desconocido doctor Luis
Simarro… Todo ello y más tiene cabida en la breve novela.
La
obra se sitúa entre el reportaje y la ficción, estableciendo un continuo diálogo
entre la realidad histórica e intriga novelesca. La Xàtiva actual se sumerge en
una atmósfera neogótica que sirve de inspiración a su protagonista, Neus, una
joven pintora que narra, en primera persona, su embeleso por su amiga, Mireia,
que prepara su tesis sobre el pionero en la psicología experimental Luis
Simarro.
En
su indagación, descubrirá la conexión del cientifico con el hospital de la
Salpêtrière y los brutales tratamientos para curar la histeria femenina a
finales del siglo XIX. A su vez, Neus descubrirá por boca de su amiga la
relación que mantiene con su profesor quien le dirige la tesis, la cual va más allá
del aspecto académico. Es ahí donde surgen las dos líneas que se van
entrecruzando a lo largo de la trama: la ficción inventada, fabulada y creada
en torno a Mireia junto a Neus, y todo lo que ocurre en esa Xàtiva
contemporánea.
Leemos
sobre una época que, como la actual, coincidía con un avance social en la
conciencia de género. En esta obra, Mascarell se adentra en los claroscuros de
la historia de la ciencia psiquiátrica y reflexiona sobre el trasfondo de los
éxitos académicos.
Tiene
el don de la palabra y el don del relato. Suena tópico, pero cuando se da, hay
que reconocerlo.
Mireia tiene una doble
línea argumental: una real y otra de ficción. Y lejos de caminar en paralelo,
crean vínculos y convergen sin alterar el ritmo trepidante y adictivo que ambas
generan.
Un
relato trepidante, lleno de ingenio, ironía, humor, magia y ternura, que se
bebe de un trago porque necesitas llegar hasta el final. Asimismo, el diálogo
entre pasado y presente es uno de los rasgos de esta novela multiforme: una
destilación de literatura caracterizada por su atmósfera gótica y su mirada
contemporánea.
Escrita
con ritmo adictivo y precisión de orfebre, esta historia sobre los engaños de
las apariencias y la dominación es un vertiginoso descenso a los abismos del
poder y a la cara oculta del alma humana.
Sensualidad
y misterio dotan de varios matices a una escritura tan directa como insinuante,
emocionante y reflexiva.
Un
collage de pinturas, intertextualidad y documentos enlazados por una sucesión
de eventos que rozan la locura.
Los
personajes de la novela no se pueden entender de forma aislada. La fuerza de la
novela radica en la tensión y el contraste entre ellos, los cuales sirven para
mostrar los temas centrales del libro.
El
personaje principal es Neus, una joven pintora de Xàtiva, que desarrolla su
arte pintando lápidas en el cementerio local. Vive bajo la fascinación
emocional de su amiga, de la cual está enamorada. Representa el papel de la
vulnerabilidad y es el receptáculo de lo sobrenatural y lo perturbador.
El
segundo personaje de la novela y amiga de Neus es Mireia, una estudiante de
psicología que prepara su tesis. Con un carácter magnético, inteligente y con
una personalidad arrolladora y fría y de mente calculadora, orquesta junto al
tercer personaje, Llorenç, una perturbadora farsa mental que hace difuminar los
límites de la realidad y la crueldad, hacia donde se verá arrastrada su amiga.
Llorenç
es un hombre misterioso, que irrumpe en la vida de las dos amigas. Completa el
destructivo triángulo amoroso y de poder del argumento. Funciona como
catalizador del conflicto, actuando en complicidad con Mireia para someter a Neus
a un juego perverso de sumisión, celos y control psicológico.
Hay
que resaltar que cada uno de los personajes está bien retratado en lo psicológico,
construyéndose a través de los pormenores de su personalidad. Cada uno de ellos
se define por sus acciones externas y, a medida que avanza la novela, la
identidad de los protagonistas evoluciona hacia la desintegración.
