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sábado, 12 de octubre de 2024

SONETO XXVII.


 
 Extenuado, hacia el lecho me apresuro
a calmar mis fatigas de viajero,
pero empieza en mi ánimo otro viaje
cuando acaban del cuerpo las faenas.

Porque mis pensamientos, alejándose
en tu busca, celosos peregrinos,
de mis párpados abren el agobio
a la tiniebla que los ciegos miran.

Sólo que mi visión imaginaria
trae tu sombra hasta mis ojos ciegos,
como un joyel que cuelga de la noche
y el rostro oscuro le rejuvenece.

Así, por ti y por mí, nunca reposan
de día el cuerpo y a la noche el alma.
 

domingo, 9 de junio de 2024

AGUA.

  
Ilustración autor desconocido.


Si me invitaran
a crear una religión
haría uso del agua.

Ir a la iglesia
implicaría cruzar un vado
hasta unas ropas secas, distintas;

mi liturgia utilizaría
imágenes de inmersión
un furioso y devoto empapamiento,

y yo levantaría hacia el este
un vaso de agua
donde la luz en cualquier ángulo
se congregaría hasta el infinito.
 

sábado, 8 de junio de 2024

LA DISYUNTIVA.


 
El intelecto humano está en la disyuntiva:
o la vida perfecta, o la perfecta obra.
Si elige la segunda a rehusar se obliga
una mansión divina mientras rabia en la sombra.
 
¿Y qué sucede cuando ese cuento termina?
Se tenga suerte o no, deja huella el afán:
vieja perplejidad, la cartera vacía,
o vanidad del día, el nocturno pesar.
 

viernes, 22 de marzo de 2024

SONETO 29.

 

Cuando he caído en desgracia a los ojos de la fortuna y de
los hombres
y a solas lamento mi condición de paria,
y molesto al sordo cielo con mis gritos inútiles,
y me contemplo y maldigo mi destino,
deseando ser alguien con mejores esperanzas,
atractivo como él y, como él, con abundantes amigos,
deseando las artes de este hombre y las cualidades de
este otro,
nada satisfecho con las cosas que poseo,
y casi despreciándome por estos pensamientos,
por azar pienso en ti y entonces me siento
como la alondra al amanecer
que se eleva desde la tierra plomiza para cantar himnos a
la puerta del cielo:
porque el recuerdo de tu dulce amor me trae tanta riqueza
que en ese momento desdeñaría cambiarme por un rey.
 

viernes, 4 de agosto de 2023

HIERBA.

 
 
Las flores de su pelo
húmedas de madrugada
secas para las diez
 
ceñido el delantal
piedras como puños
le pesan en los bolsillos
 
mañana
jadearán las guadañas
al caer sus ropas
 
yacerá sobre esta ladera
las manos apuntando a las crestas
y los pies en la carretera
 
sus gavillas se acurrucarán
en fila
como las parejas a la luz de la luna
 
al día siguiente
andará al sol cabeza abajo
para secarse como el fuego
 

viernes, 14 de julio de 2023

INTIMACIÓN.

 
 
Esta luz, estas ramas, me impacientan.
Por más azul que esté, el cielo se entromete.
Porque empiezo a notar
que hay algo más que debo hacer,
y no logro encontrar el ritmo de los días
al que en otros inviernos podía moverme bien.
Cortaron aquel árbol alto,
el que el amanecer doraba –ese fervor
de pájaros y querubines
callados. La sequía
había apagado el verde
en muchas de sus hojas.
                          Porque sé
que una necesidad nueva ha empezado
a echar sus redes desde mí hacia
un lugar desconocido. Busco
un silencio que está casi presente,
huidizo en los latidos de mi corazón.
 

sábado, 25 de marzo de 2023

PRIMAVERA.

 
 
Fuime cierta vez entre callejuelas, sobre el afilado
declive de los pequeños puentes, pasada la herrería
y oí el estruendo del yunque y el hierro,
y vi las chispas emanando en la crepuscular fragua,
y fuera hombres a caballo, murmurando.
Así me introduje a través de Inglaterra en abril, húmeda
y verde con sus exuberantes extensiones entre los sauces,
borboteando cerezas en los bosques, y pálida
con nubes de prendas femeninas por los setos,
hasta que llegué a una salida y abandoné el camino
pues los amables campos me tentaban junto a las granjas,
vagando por los campos bordador, cada uno
tan semejante a su prójimo, yendo a través de los claros,
pasando el manso ganado hasta las rodillas inmerso en el arroyo.
Y vagué somnolienta mientras los prados se adormecían
bajo el pálido y ancho cielo y las lentas nubes.
Y entonces alcancé un campo donde el primaveral césped,
era apagado por las copas colgantes de Blas azafranadas,
hinchadas y de apariencia lejana, flores de serpiente
con bufandas y un monótono púrpura, como muchachas egipcias,
acampando entre los tojos, manchando la basura
con colores peregrinos, malhumoradas, oscuras y exóticas,
peligrosas también, como cuando una chica furtiva se aproxima,
una muchacha egipcia, con antiguo y embriagador hechizo,
lanzando una red, suave alrededor de los miembros y el corazón,
captividad tersa y aborrecible, una red de malla pequeña,
—mira la cuadriculada red sobre la morada piel de la flor—
atrapando a su presa con sus morenos brazos desnudos.
Cerca de sus diminutos pechos bajo la seda,
una Judith gitana, bruja de una tienda raída,
y me alejé de los campos ingleses de lilas azafranadas
antes de que fuese demasiado tarde, antes de que olvidase
las cerezas blancas en el bosque, y las cuajadas nubes
y las avefrías gritando libres sobre el arado.
 

sábado, 25 de febrero de 2023

AL LECTOR.


-Denise Levertov-
 
Mientras leés, un oso polar plácidamente
orina y tiñe
la nieve de azafrán;
 
mientras leés, algunos dioses
se acuestan entre hiedras: sus ojos de obsidiana
están mirando las generaciones de hojas;
 
mientras leés, el mar
está pasando sus páginas oscuras,
pasando
sus páginas oscuras.
 

sábado, 22 de octubre de 2022

¡VIVE!

 
 
Ya perdoné errores casi imperdonables.
 
Trate de sustituir personas insustituibles,
 
de olvidar personas inolvidables.
 
Ya hice cosas por impulso.
 
Ya me decepcioné con algunas personas,
 
mas también yo decepcioné a alguien.
 
Ya abracé para proteger.
 
Ya me  reí cuando no podía.
 
Ya hice amigos eternos.
 
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
 
Ya fui amado y no supe amar.
 
Ya grité y salté de felicidad.
 
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
 
pero también los he roto y muchos.
 
Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
 
Ya llamé sólo para escuchar una voz.
 
Ya me enamoré por una sonrisa.
 
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y…
 
Tuve miedo de perder a alguien especial
 
y terminé perdiéndolo
 
¡pero sobreviví!
 
¡y todavía vivo!
 
No paso por la vida
 
y tú tampoco deberías sólo pasar… ¡Vive!
 
Bueno es ir a la lucha con determinación
 
abrazar la vida y vivir con pasión.
 
Perder con clase y vencer con osadía,
 
porque el mundo pertenece a quien se atreve
 
y la vida es mucho más para ser insignificante.