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viernes, 20 de septiembre de 2019

COMER UN POEMA O ESCRIBIR UN PLATO.




 

Tú pretendes que el mar quepa en una cuchara;
yo que dentro de un verso se cocine el idioma.

Tú consigues que existan viajes para el olfato,
música en el sabor,
bandejas como islas donde rompen las olas;
yo imagino un manjar para el oído,
en que cada palabra saboree sus letras
y siga con los ojos a aquellos que la miran,
igual que los retratos de un museo.

La tinta hace invisible al calamar
y visible el poema;
pero los dos cuentan la misma historia,
y los libros cerrados
y los platos vacíos
y la gente que brinda
son su final feliz.

Abres una cerveza
y encuentras dos mensajes:
vivir calma la sed
y nadie está tan cerca como aquellos que escriben
sus nombres en la espuma.

sábado, 13 de octubre de 2018

TÚ YA ME ENTIENDES.


 

Las veces que no quiero formar parte de mí.
Las veces en que todo lo que piensas te engaña.
Las veces que te das por desaparecida.
Las veces que sería cualquiera menos yo.

Las veces en que muerdo la mano que me cura.
Las veces que seguirte es andar sobre el hielo.
Las veces que tu nombre da vueltas en mi anillo
como un tigre enjaulado.

Las veces que no somos quienes tú y yo creemos.
Las veces que el orgullo nos tiende una emboscada.
Las veces que brindamos para romper las copas.
Las veces en que acaba el cuento y gana el lobo.

Las veces en que hay sombras que te hablan al oído.
Las veces en que somos dos francotiradores.
Las veces que el dolor es lo que dijo Shakespeare:
la piedra en que se afila la venganza.

Las veces que preguntas de qué lado se esconde
lo que te hizo construir el muro.

Las veces en que olvido que tú serías única
si no fuera porque lo somos todos.

Tú ya me entiendes: sabes que esta guerra es mentira,
que no habrá derrotados,
que nadie va a caer:
sólo quiero vencerte
y después compartir mi victoria contigo.

domingo, 5 de octubre de 2014

EL VIAJERO





Te acompañaban siempre los violines.
Tus poemas estaban en ti como los peces
en el fondo de un río.
Eso es lo que vi en ti:
peces en el desierto,
música amenazada.
Te vi hacer bosques y subir montañas,
te vi cavar abismos con tus manos.
No supe dónde ibas.
Te vi buscar la sombra entre la luz,
te vi buscar la muerte entre la vida,
y no pude entenderte.
Yo no sé qué has ganado, pero sé qué has perdido:
tu música,
tus peces,
tus montañas azules.
No puede ser feliz quien entierra un tesoro.
No puede ser feliz
quien envenena el agua de su vida.

Poema del libro: "Un caso sencillo."