Una tarde con lluvia no puede ser un
día más,
es un gesto, un suspiro, recuerdos.
ruinas del pasado olvidadas por la historia.
Es un amor de aquellos, como moja la lluvia,
cuando es nueva y va de pasada: bravos chorros
primero, después fluctuantes lamentos.
La lluvia no es sólo agua; es gris, es ese
olor que despide la sierra, la tierra húmeda.
Es paz que delira; patíbulo de la alegría.
Y si hay un silbido de por medio,
en una lluvia de otoño, para qué más pedir,
basta sufrir y sonreír a la emboscada.
Por lo menos, mis lluvias son así.
Mis lluvias de estas tardes que no olvido.
¡Mis lluvias!, mi alegría gris.
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domingo, 23 de enero de 2022
UNA TARDE CON LLUVIA.
domingo, 28 de noviembre de 2021
ARENGA DE LAS MANOS.
Estas manos vencidas, humilladas
por el impúdico jornal del llanto;
inevitables manos enredadas
en la madeja gris del desencanto;
truncas, inermes manos desasidas,
reñidas, arrastradas por el suelo;
manos a ciegas, por doquier tendidas
a qué improbables dádivas del cielo;
estas manos, proclamo, un día habrán
de retoñar bajo la lluvia airada
como un brote pugnaz de oscuras rosas
para quitar la vida o dar el pan,
para afilar el cálamo o la espada.
¡Prontas, valientes manos prodigiosas!
viernes, 24 de mayo de 2019
LA NOCHE MÁS OSCURA.
La
noche más oscura.
Y
en sus ojos, la vida
como
una brizna pura
de
luz recién parida.
El
camino más largo.
Y
en tus labios rendidos,
el
sedimento amargo
de
mil besos perdidos.
Y
la rabia que quema.
En
tu llanto, la sombra
de
ese ronco poema
que
me duele y me nombra.
Y
la pena que mata.
En
tu vientre agostado,
como
un puñal de plata
mi
temblor enterrado.
viernes, 15 de marzo de 2019
UN DESTINO CONDUJO DIESTRAMENTE.
Ilustración Shahinyan Gagik Sha-Ga.
-Juan
Álvarez-
Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía
y
fue la tarde llena
de
abrazos y de gente
al
conjuro fugaz de la poesía.
Vale,
amigos, la pena
este
comercio burdo y anticuado
de
palabras sin dueño;
valen
la soledad, el tiempo hurtado
a
la salud y el sueño,
y
las dudas y el miedo y el dolor,
siquiera
por sentir vuestro calor
sobre
mi vieja piel estremecida…
Vale
la pena, sí, vale una vida.
domingo, 11 de noviembre de 2018
MALA HIERBA.
Tiene
el mirar arisco y sin color;
como
la cara, el corazón de palo,
sucios
los pensamientos y el amor,
gruesa
la parla, el vino pronto y malo.
Viene
de vuelta de cualquier lugar,
siempre
camino de ninguna parte,
rumiando
por lo bajo algún cantar
en
rimas tartamudas y sin arte.
Y
en tanto que la rabia aún le alcanza
para
otro día desvivido al raso,
planea
oscuramente su fracaso
como
una rara suerte de venganza;
con
más ganas de bronca que esperanza,
y
la navaja a mano, por si acaso.
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