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domingo, 23 de enero de 2022

UNA TARDE CON LLUVIA.

 

-Juan Álvarez

Una tarde con lluvia no puede ser un día más,
es un gesto, un suspiro, recuerdos.
ruinas del pasado olvidadas por la historia.

Es un amor de aquellos, como moja la lluvia,
cuando es nueva y va de pasada: bravos chorros
primero, después fluctuantes lamentos.

La lluvia no es sólo agua; es gris, es ese
olor que despide la sierra, la tierra húmeda.
Es paz que delira; patíbulo de la alegría.

Y si hay un silbido de por medio,
en una lluvia de otoño, para qué más pedir,
basta sufrir y sonreír a la emboscada.

Por lo menos, mis lluvias son así.
Mis lluvias de estas tardes que no olvido.
¡Mis lluvias!, mi alegría gris.



 

domingo, 28 de noviembre de 2021

ARENGA DE LAS MANOS.

 
 
Estas  manos vencidas, humilladas
por el impúdico jornal del llanto;
inevitables manos enredadas
en la madeja gris del desencanto;

truncas, inermes manos desasidas,
reñidas, arrastradas por el suelo;
manos a ciegas, por doquier tendidas
a qué improbables dádivas del cielo;

estas manos, proclamo, un día habrán
de retoñar bajo la lluvia airada
como un brote pugnaz de oscuras rosas

para quitar la vida o dar el pan,
para afilar el cálamo o la espada.
¡Prontas, valientes manos prodigiosas!
 

viernes, 24 de mayo de 2019

LA NOCHE MÁS OSCURA.


 

La noche más oscura.

Y en sus ojos, la vida
como una brizna pura
de luz recién parida.

El camino más largo.

Y en tus labios rendidos,
el sedimento amargo
de mil besos perdidos.

Y la rabia que quema.

En tu llanto, la sombra
de ese ronco poema
que me duele y me nombra.

Y la pena que mata.

En tu vientre agostado,
como un puñal de plata
mi temblor enterrado.

viernes, 15 de marzo de 2019

UN DESTINO CONDUJO DIESTRAMENTE.




 Ilustración Shahinyan Gagik Sha-Ga.

-Juan Álvarez-

Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía
y fue la tarde llena
de abrazos y de gente
al conjuro fugaz de la poesía.

Vale, amigos, la pena
este comercio burdo y anticuado
de palabras sin dueño;
valen la soledad, el tiempo hurtado
a la salud y el sueño,
y las dudas y el miedo y el dolor,
siquiera por sentir vuestro calor
sobre mi vieja piel estremecida…

Vale la pena, sí, vale una vida.

domingo, 11 de noviembre de 2018

MALA HIERBA.




 

Tiene el mirar arisco y sin color;
como la cara, el corazón de palo,
sucios los pensamientos y el amor,
gruesa la parla, el vino pronto y malo.

Viene de vuelta de cualquier lugar,
siempre camino de ninguna parte,
rumiando por lo bajo algún cantar
en rimas tartamudas y sin arte.

Y en tanto que la rabia aún le alcanza
para otro día desvivido al raso,
planea oscuramente su fracaso

como una rara suerte de venganza;
con más ganas de bronca que esperanza,
y la navaja a mano, por si acaso.