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sábado, 10 de junio de 2023

SIN EMBARGO.


 
Te deseo a alguien
que no te diga lo guapa que eres
sino que te lo enseñe,
para que te lo aprendas
sin necesidad de repetírtelo.
 
Te deseo un poema sin adorno,
frases ridículas,
palabras llanas y simples,
para que entiendas que en el amor
poesía es lo que sale de su boca
y no lo que lees en los libros.
 
Te deseo un amante con el corazón roto
para que sepa entenderte
y para que respete tu tristeza
cuando haya humedades,
pero sobre todo
para que proteja los destrozos del tuyo
con el suyo
y cuando tiemblen
tener un sustento.
 
Te deseo un admirador del nudismo
para que vivas lo que es una mirada desmaquillada,
para que coloques los espejos al otro lado,
para que te lleve con los ojos
a amar tu cuerpo sobre todas las cosas,
para que respete tu belleza
y haga de tu silueta el mapa de su tesoro.
 
Te deseo a un fiel del mar
para que jamás detone las olas de tus lagrimales,
para que acepte que un día serás calma
y otro tempestad
y aun así decida volver a ti cada día,
para que no evite que te derrames,
para que lleve tu sabor en la piel
y mire dentro de ti aunque escueza.
 
Te deseo a un poeta
con toda mi pena
para que te condene en su egoísmo
a la eterna salvación,
para que te haga inmortal
cuando tengas ganas de morir,
para que la única bala que te dispare
cuando le abandones
—porque tú eres un pájaro atrapado en la nieve,
recuérdalo, amor mío—
sea la que detona una palabra,
para que cuando te sientas nadie
recuerdes que eres el olvido de alguien.
 
Te deseo a tantas personas
como amor quiero hacerte.
 
Yo, sin embargo,
solo te deseo a ti.
 

viernes, 10 de enero de 2020

DOS TRISTES IDIOTAS.




Mis ojos
viven despegados de todo mi cuerpo,
habitan en otro lugar que ya no existe,
se alimentan de bucles de recuerdos
que se asemejan a los rizos de tu pelo
y adivinan el pasado.

Puedes ver en ellos
dos décadas de otoños calientes.
Puedes tocarlos
y congelarte las espinas.
Puedes escucharlos
y leer un siglo de tristezas absurdas.
Puedes olerlos
y viajar en el tiempo.

Ahora están en pause:
desde que te ven olvidarme
hablan en un idioma extinto,
lloran sal
como si hubieran fracasado al traerte a mis orillas,
caminan heridos
como un animal golpeado y abandonado
en una estación de paso
sin coordenadas,
giran y giran y giran
por si en una de esas vueltas
te pierden de vista.

Mis párpados están más abiertos que nunca
y mis pupilas son dos puntos finales:
el que quisiste poner el primer día
y el que pusiste el último.

Pero mis ojos
son también dos tristes idiotas.
No se dan cuenta
de que no eres tú la que tienes que marcharte
para que ellos te dejen de ver.
Son ellos
los que tienen que dejar de mirarte
para conseguir no verte más.

Pero los cabrones cada día
de lluvia
me dicen lo mismo:
cualquier tiempo pasado fue mejor.

Y se vuelven a ir
a ese lugar
que ya no existe.

domingo, 12 de agosto de 2018

SIEMPRE QUE DORMÍAMOS ERA INVIERNO.






Siempre que dormíamos era invierno,



y en el frío me enseñabas a volar



y yo te echaba de menos.



Entonces despertaba.



Y te echaba



de menos.



La primavera no quiere



que los amores de invierno terminen,



pero el verano ha llegado



y ha arrasado con todo.



Ahora tú solo sabes hablar del sol,



te haces un moño despeinado mientras bostezas,



te pintas las uñas de los pies,



te ríes mucho más que antes,



y, mientras,



me dejas de querer.



Ahora yo me vuelvo a refugiar en los poemas



y escribo sobre febrero,



echo de menos la lluvia



y el sabor de tu jersey,



y, mientras,



te quiero más que ayer.