Mostrando entradas con la etiqueta Poesía griega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía griega. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de agosto de 2023

UNA CANCIÓN LEJANA.

 
-Napoleón Lapathiotis-
 
Apenas se abrían los pétalos del alba,
una canción lejana, al fondo de la calle,
pasó lenta, como si no tocara la tierra,
a través de mi ventana.
 
Y apenas desperté de mi profundo sueño,
como encantado volví mi cabeza a los sonidos
y creí que era la voz de un niño perdido
que se acordaba otra vez de mí…
 
La oí apasionada caminar en la calle,
y cuando se perdió a lo lejos, mis párpados se cerraron
y mis ojos se llenaron de lágrimas
-acaso de alegría…
 

sábado, 23 de enero de 2021

EL TAPIZ DE PENÉLOPE.

Ilustración autor desconocido.
 

Esta vez
no voy a esperarte
como entonces.
No voy a tejer
ni a destejer
el asombro posible
de encontrarte.

Mi vocación de Penéope
se agotó
en tus silencios.

Ni ovejas quedan
para cardar los hilos
que tejan
tu reiterado miedo
de volver a casa.

Nadie se ha preguntado
cuál era el dibujo
que trenzaba
Penélope
en su tela.

¿Tal vez el rostro
de otro hombre,
diferente a Ulises?
 

viernes, 30 de octubre de 2020

LA TUMBA.




Durante el viaje al que te lleva
el negro caballero,
cuídate de no coger nada
que provenga de su mano.

Y si tienes sed
en el mundo subterráneo
no bebas del agua de la negación,
pobre hierbabuena cortada.

No la bebas, o nos olvidarás
por siempre, por toda la eternidad;
esparce señales
para no perder el camino,

y cómo eres pequeño
y liviano como un golondrina,
y no resuenan armas
en tu cinturón de bizarro,

mira y búrlate
del sultán de la noche,
huye lenta, furtivamente
y regresa aquí arriba,

y en tu hogar abandonado,
a tu regreso, querido nuestro,
¡hazte soplo de aire
y bésanos con dulzura!

viernes, 31 de julio de 2020

HIMNO A AFRODITA.






-Safo-



Inmortal Afrodita de polícromo trono,

hija de Zeus que enredas con astucias, te imploro,

no domines con penas y torturas,

soberana, mi pecho;



mas ven aquí, si es que otras veces antes,

cuando llegó a tu oído mi voz desde lo lejos,

te pusiste a escuchar y, dejando la casa

de tu padre, viniste,



uncido el carro de oro. Veloces te traían

los hermosos gorriones hacia la tierra oscura

con un fuerte batir de alas desde el cielo

atravesando el éter.



De inmediato llegaron. Tú, feliz,

con la sonrisa abierta en tu rostro inmortal,

preguntabas qué sufro nuevamente y por qué

nuevamente te invoco



y qué anhelo ante todo alcanzar en mi pecho

enloquecido: ¿A quién seduzco ahora

y llevo a tu pasión? ¿Quién es, oh, Safo,

la que te perjudica?



Porque si hoy te rehúye, pronto habrá de buscar;

si regalos no acepta, a cambio habrá de darlos,

y si no siente amor, pronto tendrá que amar

aunque no quiera ella.



Ven a mí también hoy, líbrame de desvelos

rigurosos, y todo cuanto anhela

mi corazón cumplir, cúmplelo y sé tú misma

mi aliada en esta lucha.

viernes, 20 de marzo de 2020

PRIMAVERA.




Así veo yo los jardines.

En el jardín esta noche me habla una nueva melancolía.
Sumerge un almendro su florida sonrisa
en las turbias aguas del fangal. Y el recuerdo de la juventud
sacude con gran tristeza la enferma acacia…

Despertó un frío soplo dentro del derruido invernadero,
donde las rosas son cadáveres y cada tiesto un ataúd.
El ciprés, interminable como un tormento, hacia los astros
levanta su negrura, sediento de aire.

Y se marchan, en cortejo fúnebre dirías, los pimientos
de la arboleda arrastrando sus verdes cabellos.
Las dos palmeras levantaron en su desesperanza
las manos. Y es nuestro jardín, jardín de melancolía.