domingo, 24 de septiembre de 2017

LOS TITIRITEROS.





 

Los titiriteros
han llegado
al pueblo...

Polvo del camino
los rostros morenos...

Un oso, una cabra
y un perro...

La polca del hambre
toca una trompeta
de metal muy viejo.

sábado, 23 de septiembre de 2017

AL FILO DE LAS NOCHES.



Ilustración autor desconocido.
 



Un cuerpo que se entrega no es difícil hallarlo.

Eso eras tú, un hermoso cuerpo divino y vivo.

Una breve cintura, un racimo dorado

en tus ojos brillando entre los ríos de Agosto.



Pero es fácil que un cuerpo fulja como una gema

si como amor se mira, con verdadero amor.

Amor y no esa débil pasión que muere a un tiempo

con el último goce de los cuerpos vencidos.



Para mí la palabra, para ti la caricia;

para mí la sonrisa y el arco de tus cejas,

para mí el fruncimiento de tu labio rosado,

superior, tibio, altivo, carnal, condescendiente.



Pero el amor no muere porque nunca ha nacido

en ti, que languideces al tocar de los dedos.

Tú buscas el secreto, la dulzura, el peligro

del momento robado al filo de las noches.



La amistad para ti, o el amor, eran sólo

nombres a que invocar en las horas perdidas.

viernes, 22 de septiembre de 2017

OTOÑO.





 

Cuando llega el otoño
Las pestañas se caen

Por eso barren las calles
Para recogerlas y dejarlas limpias

Vacían el rumor de los días
Ordenan los recuerdos

Como si la vida pudiera
Quedarse quieta

AH, QUE TÚ ESCAPES.



 

Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no querías creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.
Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.