domingo, 5 de marzo de 2017

EL SILENCIO DEL TIEMPO.





Silencio, susurro parado y quieto
que recorre suave tu cuerpo
y deja al aire sin alma, Dios
de lejos, una luna y un reflejo.

El color se pierde a lo lejos,
en el horizonte perdido y viejo,
donde el sol ya no mira,
ni lanza suspiros al viento,
donde el sol ya no duda,
tan sólo llora con el recuerdo.

Se marchitó triste tu belleza,
en las ramas de mi tormento,
se fue, ausente y traicionera,
la ilusión que tenía dentro.

Y al irse el tren, las lágrimas
mojaron mi último aliento,
dejé la corriente partir sola,
y el río me devolvió lamentos.

Todo pasa, despacio se va,
adiós de un amor y el intento
de volver a lo pasado, a soñar
que desandamos aquel trecho.

Y el tiempo es soberano,
todo lo roza con su mano,
lo bello lo marchita,
y lo marchito lo resucita.

Siempre estamos jugando a ser
dueños del destino, poderosos,
y el tiempo, nos pone sin saber,
en el lugar más doloroso;
porque la partida que ganada
creemos, se vuelve al momento,
perdición de la vida dada,
añoranza por lo que hicimos,
llanto por lo que deseamos
y al final, no vimos cumplido.

sábado, 4 de marzo de 2017

AMOR EN LA ESCUELA.



 

En mi escuela hay una niña
que siempre me hace reír,
por eso me gusta tanto
parece siempre feliz

Lo paso muy bien con ella,
su risa es muy contagiosa,
es alegre y divertida,
simpática y cariñosa.

Tiene los ojos azules,
es pelirroja y pecosa,
suele llevar dos coletas,
con grandes lazos en rosa

A cantar todos en corro
en el recreo jugamos,
siempre nos ponemos juntos
para agarrarnos la mano.

Como si nadie nos viera
a los ojos nos miramos,
decimos que somos novios,
y nunca nos enfadamos.

Dice mi mejor amigo
que me estoy enamorando,
que me ve muy distraído

y siempre estoy suspirando.

viernes, 3 de marzo de 2017

EL CAMINO DE LA NOSTALGIA.



 

La nostalgia se prende
una y otra vez en mi alma
cuando tu caminar se aleja
poco a poco de mi lado,
y recuerdo, desfallecido y tumbado
es la desolada cama,
mis años de juventud
y aquel agónico y duro pasado.

Una carcomida maleta
de cartón piedra con remaches,
y el futuro incierto en el corazón
de un gélido país lejano:
otra tierra, nueva lengua,
con brumosas y frías noches
de pesadumbres que no te abandonan,
siempre al acecho

El tren que avanza por su vía
en extenuante lentitud,
ve dejando atrás el paisaje,
que se torna añorado.
Anida la tristeza en lo más
hondo del ser, con la inquietud
de abandonar lo que
tanto y tanto se ha amado.

Y ahora, que soy abuelo y te marchas,
querido nieto,
sin la liviana carga de una maleta
de cartón piedra,
pues esta sociedad avanza sin tregua
con el paso del tiempo,
siento que la impotencia
trepa en mí, como en el mundo la hiedra.

La historia se repite en su continuo
y errabundo ciclo,
puesto que te marchas muy lejos,
a otro lugar, al extranjero,
con la ilusión encerrada
en portar tu sabiduría y un título,
el buen hacer, esa la valía
que aquí nadie te reconoció primero.

Poesía libro: "Pieles en penumbra".