jueves, 15 de septiembre de 2016

LA SONATA DEL SILENCIO. Paloma Sánchez-Garnica.



Es la primera novela que leo de la autora, y ya les puedo asegurar, que no será la última.
Además, ha pasado a formar parte de la lista de mis autoras favoritas y recomendables.
Con “La sonata del silencio” Paloma Sánchez-Garnica de nuevo consigue interesar, entretener y conmover al lector. Una novela narrada con pulso firme y construido con acierto, que nos lleva a uno de los periodos más complejos de la historia española, donde un puñado de personajes intenta sobrevivir a sus propias desgracias.
Consecuencia de ello, esta novela no se lee, se siente.





SINOPSIS: Marta Ribas tenía un futuro prometedor cuando conoció a Antonio, pero una lealtad mal entendida trastocará sus vidas. Cuando Antonio cae enfermo, Marta se ve obligada a ponerse a trabajar, exponiéndose a las murmuraciones del vecindario y a la indignación del esposo, humillado en su hombría. Pero a Marta se le presenta una inesperada oportunidad que le permitirá salvar su propia supervivencia y la de su hija, y encontrar, por fin, su lugar en el mundo.
La sonata del silencio es una novela de pasión, celos y sueños anhelados. Es la historia de una España de posguerra, de castañeras y carboneros, de cócteles en Chicote y de medias de nailon de estraperlo. Es un edificio cualquiera donde la riqueza y la pobreza, el triunfo y el fracaso solo están separados por un tabique.






La novela se sitúa en los primeros años de la postguerra. En el Madrid 1946. ¿Otra novela más sobre la guerra civil? Ni muchos menos. Porque el conflicto queda directamente en un segundo plano. No es una novela de vencedores y vencidos, o por lo menos no lo es en el sentido que puede esperarse en este tipo de novelas. En particular, sí que nos habla de personajes vencidos o derrotados. Pero no lo son por su pertenencia a uno u otro bando, sino porque la vida tiene esos extraños caprichos que hacen que algunas personas o familias parezcan el blanco de todas las desdichas.
“La sonata del silencio” se va desarrollando de forma paralela en el tiempo, como la vida, pues eso es lo que Paloma Sánchez-Garnica nos cuenta en su novela, la existencia de personas normales que sobreviven en circunstancias excepcionales. De manera que, la autora ha sabido encajarlas todas a la perfección, sin forzar nada, pero también sin andarse por las ramas ni con falsos romanticismos.
De ahí que, lo que parece una historia de lealtad y amistad es en cambio una madeja de secretos, mentiras y traiciones que viene desde muy atrás llevada hasta extremos insospechados y que hace sufrir al lector página a página. Porque no sólo he disfrutado de su lectura, sino que la he sufrido. He sufrido con el destino cruel, la desdicha, la hipocresía, la falsa caridad y las oscuras intenciones; pero también, con la compasión y la benevolencia.
En este contexto, ante tanta mezquindad, es también una novela de amor. O quizás sería mejor decir de amores, pues son historias de amor que hilvanan la trama de esta novela.
Indiscutiblemente maravillosa me ha parecido la recreación de la época que realiza la autora, tanto en su realismo, como en el detalle de crear esa atmósfera que nos encontramos en plena dictadura franquista, con una dura restricción de los derechos y libertades de la mayor parte de los ciudadanos. Pero si alguien salió perdiendo en todos los ámbitos fue la mujer, sometida bajo la figura masculina.
Un magnifico retrato de la vida de una España rancia y de doble moral, donde las beatas hipócritas y mojigatas se pasaban el día confesándose –a saber de qué- siguiendo las directrices de una iglesia que tenía un enorme poder sobre la vida de los ciudadanos; buscando “el pecado” de los demás, sin ser capaces de ver los propios.
Deseo subrayar, con gran acierto de la escritora, la fidelidad con la que refleja el alma carcomida de una España rancia en la que las leyes de hombres y para los hombres, los dimes y diretes, las apariencias y las vidas programadas ahogan la existencia de aquellos y sobre todos de aquellas, que aspiraban a decidir sobre su propia vida.
Amor, intrigas familiares, secretos, mafia, mentiras y música componen una novela sólida, redonda que consagra a su autora como una de mis favoritas.

La maravillosa prosa de Paloma Sánchez-Garnica nos traslada a una época y una sociedad que aunque nos parezca muy lejana, por los hechos que aparecen en sus páginas, no lo son tanto. Han pasado alrededor de 70 años desde que transcurre la acción aunque nos puede parecer mucho más.
Por una parte, está escrita con un estilo directo y fluido, la autora, utiliza en “La sonata del silencio” una prosa sencilla a la par que cuidada. Por otra parte, con una documentación exhaustiva que ha sabido dosificar y plasmar de forma amena, sin que el interés del lector decaiga en ningún momento. Podemos decir que es una historia de amor, celos, traiciones e infidelidades.
El argumento de la historia tiene multitud de capas y matices sobre las que va desarrollando la principal complementada además, con numerosas subtramas que enriquecen e interesan al lector. Así mismo, no es del todo lineal porque la autora con gran maestría recurre al pasado como una forma de explicar la situación que se vive en ese momento.
Es necesario recalcar que la escritora no se ha detenido en describir los escenarios en los que transcurre a novela y esto me ha sorprendido. Ya que, por un lado, estos escenarios son muy escasos y, por el otro, se trata de lugares realmente emblemáticos y turísticos de Madrid.
Paloma Sánchez-Garnica nos pinta con maestría una historia ambiciosa, amplia, compleja, un puzle con muchas piezas, un collage que nos muestra el Madrid del franquismo.
Narrada con una madurez que se hace palpable en el léxico cuidado y muy evocador.
Conviene destacar un aspecto importante dentro de la novela, es el papel que juega la música; no sólo por el título si no por las piezas musicales que desfilan entre sus páginas.

El alma de esta novela son sus personajes, también construidos, tan imprevisibles que se diría que son autónomos, que sienten y respiran; y sobre todo, nunca van a actuar como el lector espera. Es decir, los personajes que conforman “La sonata del silencio” están cargados de matices, llenos de humanidad con multitud de defectos y virtudes que eso conlleva. Son personajes de carne y hueso. Que se salen del papel.
Unos personajes muy bien dibujados que no nos dejarán indiferente, con sus secretos, sus conflictos, su amor, su oído, sus pasiones, sus envidias y el deseo de venganza. Unos personajes que nos harán sentir, revelarnos, enfadarnos y, en algunos casos, hasta llegaremos a entenderlos aunque no estemos de acuerdos con ellos.
En el caso de la novela gira principalmente alrededor de las dos familias: los Figueroa –Rafael y Virtudes-  y los Montejano –Antonio y Marta-. El resto de los personajes configuran un complemento perfecto para completar la sociedad de una época –años 40 del siglo pasado- totalmente machista. Donde la mujer estaba supeditada a la voluntad del hombre o del marido, era “menor” a ojos una sociedad y necesitaba en todo momento la tutela del varón.

Resulta completamente adictiva. Es una novela que recomiendo leer, tanto a los lectores que aman el género histórico como a los lectores que no son aficionados a este género en particular, porque no nos hallamos ante una novela histórica sino más bien ante un libro que nos habla de vivencias dentro de un contexto histórico; una novela que habla de personas, como tú o como yo, cuyo mundo saltó un día por los aires y tuvieron que luchas por reconstruirlo desde los cimientos.
Con esto quiero decir que es una historia sobre la que revolotea el pájaro de la tristeza página tras página, pero que nos llega muy adentro, y en la que en ningún momento se pierde la esperanza.
Existen libros que te hacen soñar, otros que te hacen sufrir y reír en igual dosis, y existen otros como “La sonata del silencio” que dejan huella, una huella muy profunda.  


4 comentarios:

  1. El otro día vi el primer episodio de la serie, le dije a mi hermana que me lo pasara para poder leerlo, se lo regale para Navidad y no le gustó, así es que a ver a mi que me sucede con su lectura. Chao

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    1. Mª Carmen, espero que disfrutes tanto como yo. Deseo que no te defraude el libro.

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  2. La leí este verano y me gustó muchísimo, me tuvo atrapada durante días. Sin embargo, la serie no me está gustando mucho.

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    1. El libro me atrapó y la serie me tienen atrapado.
      Un abrazo

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