sábado, 20 de junio de 2015

DECORACIÓN.



 

Se le ocurrió al caracol
pintar su casa de cal
para que le brille al sol.

No le quedó nada mal.

De día es como de sal,
como de espuma y coral.
Y a la tarde, de cristal
con reflejos de arrebol.

De noche es como un farol.
Ni la luna brilla igual.

No le quedó nada mal.

Pero el pobre caracol,
comiendo solo su col,
se pone sentimental.

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