lunes, 18 de marzo de 2019

DESPUÉS DEL AMOR. Sonsoles Ónega.


La novela –Premio de Novela Fernando Lara-, quinta de la que escribe Ónega, una autora de la que hasta el momento nada había leído y con la que sin duda esta novela no será lo último que lea de ella.
En esta obra brinda una lección de vida. Cuanto dolor encierran las páginas de esta novela y, a la vez, cuanto amor.


SINOPSIS: Una inolvidable historia de amor clandestino que atravesó una guerra y superó todas las barreras sociales.
Carmen viajaba en un tren desde Barcelona cuando un cruce de miradas cambió su vida para siempre. Era 1933, y Federico Escofet y Carmen Trilla —él, capitán del ejército; ella, una esposa atrapada en un matrimonio infeliz— tejieron una historia de amor que ni las habladurías, ni la guerra civil, ni el exilio lograrían deshacer, pero que dejó en los tres hijos de Carmen la huella del desarraigo.
Basada en hechos reales, Sonsoles Ónega novela la historia de una mujer valiente que reconstruyó su identidad en una España donde a las mujeres no se les permitía amar y desamar. Una inolvidable historia de amor clandestino cuyos protagonistas tuvieron que enfrentarse a todos los convencionalismos sociales.









En “Después del amor” os vais a encontrar una novela difícil de encuadrar, ya que,  además de la parte histórica y de la historia de amor, también encontrareis una novela costumbrista. Así que, estáis delante de una novela compleja, profundamente humana, llena de emociones, de sentimientos. Dentro de ella se tratan diversos temas y todo ello aderezado con una gran historia de amor que actúa como hilo conductor.
Con un marco histórico de sobra conocido por todos, nuestra Guerra Civil, sus años previos a la llegada de la Republica y los nacionalistas catalanes, a su vez, han querido proclamar la republica dentro de una Federación de Repúblicas Ibéricas.
Seréis espectadores no sólo de la historia de aquellos años, sino también os topareis con un fiel retrato de la sociedad de entonces, de cómo era la vida diaria, el proceso de transformación que se estaba sufriendo. Conoceréis las costumbres de la clase alta barcelonesa, la forma de vestir y de actuar desde las veladas del Liceo, la entrada de la radio en los hogares, hasta la incorporación de la mujer al trabajo.
En este escenario es el que empieza a fraguarse una historia de amor llena de dificultades que tendrá como protagonistas a Carmen Trilla y Federico Escofet. En verano de 1933 dos desconocidos coinciden en un tren hacia La Garriga, se encuentran por primera vez sin saber que ese será el inicio de un amor clandestino y de una lucha que cambiará sus vidas para siempre.
Sonsoles Ónega, según cuenta el libro, ha novelado un relato que llegó a ella por casualidad y de primera mano a través de las hijas de la protagonista principal y despertó en la autora la necesidad de hacerla trascender. Estáis, por tanto, ante la historia de dos personas de carne y hueso que vivieron un amor prohibido pero tan firme que les llevó a enfrentarse a infinidad de obstáculos para defender la grandeza de sus sentimientos. Una narración profundamente humana; y en la que, evidentemente, existe cierta ficción que permite completar y agilizar los hechos relatados.
Una lección de historia contada con pelos y señales que permite sumergiros en una España a la que el lector de hoy le parece lejano. Y aunque los pocos amantes de literatura histórica podrían sentirse apabullados, por los datos históricos, la relación y las desventuras de  los protagonistas, consiguen hacer ligeros los párrafos que acogen los acontecimientos.
Valiente la escritora al atreverse a contar la vida de una madre con la memoria prestada por sus hijas.

Sonsoles Ónega ha escrito una excelente novela, con aires de gran novela clásica, por su extensión, por la cantidad de cosas que ocurren en ella y de facetas que presenta. Un novelón para meterse dentro de la historia y vivir en ella.
La autora ha escrito una novela minuciosamente precisa con la que dibuja la época y la sociedad de manera que todo el contexto histórico y cotidiano aparece de un modo realista.
Por lo tanto, la labor de documentación ha sido ardua. A través de acertadas descripciones traslada al lector a la Barcelona de los años 30, a los escenarios de una clase privilegiada y al ambiente prebélico que se respira en cada rincón con las relaciones de España y Cataluña, el paso de la Guerra Civil, la huida al exilio al final de la guerra. Todo ello plasmado con una gran objetividad.
Con un estilo directo y sencillo, sin extenderse en largas descripciones, deja aflorar en su prosa las profundas emociones que, en mi opinión, sintió la autora cuando conoció esta historia. Sonsoles consigue que cada una de esas emociones llegue al lector, es una novela profundamente emotiva. Con todo lo dicho, no penséis por esto que vamos a encontrar una historia de amor pastelosa.
Además, “Después del amor” también hay espacio para la reflexión sobre diversos temas; como el amor, no sólo de amantes sino del amor madre-hijos y viceversa, al amor entre hermanos, el perdón, la lealtad.
Considero que este libro es mucho más que una novela romántica. Es un trocito de nuestra historia, un pedazo de realidad cuidadosamente narrada intentando ser fiel al más pequeño de los detalles. Imagino que intentar recomponer los retazos de dos vidas clandestinas ha tenido que ser un trabajo poco menos que de artesanía literaria.

La autora, que conoció esta historia real gracias a las hija de la protagonista, dibuja dos personajes perfectamente perfilados a través de los recuerdos para el caso de Carmen y de lo que se ha escrito sobre Federico Escofet; y consigue que el lector la sienta y las viva como personas reales que fueron, que amaron, lloraron, y que, sobre todo, lucharon por romper las barreras y los obstáculos que les impedían vivir su amor con plenitud.
Son muchos los puntos fuertes de esta novela. Uno de ellos son los personajes y esa forma tan acertada con la que recrea la mentalidad de la época donde las apariencias están por encima de cualquier cosa, incluso del bienestar familiar.
Pero no debemos olvidarnos de ninguno de los personajes de esta novela, tengan la importancia que tengan en la narración, escapan al fino trazo de la autora madrileña. Son todos ellos personajes ricos, llenos de matices, de aristas que sin lugar a duda no dejarán indiferente. Personajes que merecen mucho la pena como la propia Carmen, la Manola -la fiel criada-, Solé -su amiga-, Don Jaime -El padre de Carmen; ya ni hablar de los dos hombres en la vida de la protagonista, José María Escando -el marido- o Federico Escofet -su amante-.

“A veces siento que escribir es una especie de condena que solo se hace dulce cuando el folio se llena de palabras que cuentan una historia”, una breve reflexión con la que Sonsoles Ónega pone punto final a este relato.
Por consiguiente, y en resumen, no puedo más que recomendaros la lectura de esta novela. La elegancia de su escritura unida a la fuerza y valentía de sus personajes. El fresco de la época y los maravillosos escenarios en los que se desarrolla la novela son motivos más que suficientes para proporcionar una estupenda lectura a cuantos se acerquen a ella.
 

 

2 comentarios: