lunes, 23 de agosto de 2021

EL EVANGELIO SEGÚN MARÍA MAGDALENA. Cristina Fallarás.

El último libro de la periodista Cristina Fallarás “El Evangelio según María Magdalena” pretende, según la autora, restituir la imagen de la mujer en la fundación del cristianismo. Personaje histórico que fascina, rodeado de misterio y mentiras. Cuando vi el libro tenía claro que lo leería. Hoy os traigo mi opinión sobre esta novela.
 
SINOPSIS:
«Yo María, hija de Magdala, llamada «la Magdalena», he llegado a esa edad en la que ya no temo al pudor. Yo, María Magdalena, aún conservo la furia que me enfrentó y me enfrenta a la idiotez, a la violencia y al hierro que imponen los hombres sobre los hombres, los hombres contra las mujeres.
Dejo constancia aquí de los extraordinarios sucesos de los que fui testigo. Mi decisión es firme. Yo conocí al Nazareno. Fui la única que jamás se separó de su lado. No es vanidad. Es así. Me siento a relatar todo esto para que se comprenda su final y borrar tanta mentira. Nada será narrado en vano.»"
Cristina Fallarás escribe en estas páginas el Evangelio según María Magdalena. Es el retrato feminista, valiente y sensual de una mujer libre, cuyo papel en la fundación del cristianismo ha sido borrada por la Iglesia. Es hora de combatir la versión del patriarcado, porque su montaje ha resultado devastador. Con la voz de la Magdalena todo se comprende. ¿Quién multiplicó los panes y los peces? ¿Existen los milagros?
 
 
Cristina Fallarás ha investigado la imagen controvertida de María Magdalena y ha reconstruido, basándose en los datos aparecidos en los manuscritos del Mar Muerto y en el espacio abierto tras la claudicación de la Iglesia Católica, aceptando el papel fundacional del catolicismo que esta mujer rica y culta realmente tuvo.
El papel de las mujeres es la principal aportación de “El Evangelio según María Magdalena”. Los que siempre nos creímos omnipotentes con la ayuda impagable de las religiones que, como la católica, nos confundió con la divinidad y redujo a las mujeres a un triple papel: la pecadora (Eva), la virgen (María) y la puta (María Magdalena). El triángulo perfecto para construir y amparar el estatuto subordinado de la mitad de la Humanidad.
La escritora le ha dado voz a María Magdalena para que contara su versión del Evangelio, de un cristianismo que aparece como un movimiento social, político y religioso de enorme trascendencia. La autora transita de reflexiones la historia que va más allá de los personajes míticos o a pie de calle, de los que son queridos o apenas pasan de la indiferencia. La historia es grande y con el tiempo debe ser reescrita y recontada.
Y lo hace rescatando la maltratada figura de María Magdalena, dándole voz propia y reescribiendo, en forma de novela pero sin renunciar a una rigurosa documentación, una historia que siempre nos llegó a través de palabras e interpretaciones masculinas. La de un revolucionario Jesús, observado más desde una distancia analítica que desde la pasión que se da por hecha, y la de unas mujeres que fueron partícipes principales de lo que inicialmente fue una propuesta revolucionaria y que los jerarcas convirtieron en una cláusula que durante siglos ha mantenido a las mujeres en la dependencia y cuando no en la pura y dura esclavitud. Solo podían ser reinas, vírgenes y madres –a veces al mismo tiempo- o prostitutas.
Cuestión que desconocía, las agresiones que hoy, en el siglo XXI y por todos los siglos de los siglos han sufrido las mujeres por serlo, ocurrían también entonces. La casa regia de María acogió a mujeres víctimas y a quienes las curaban. Parteras, doctoras, maestras en salud y vida, que dispusieron hospital y escuela.
Cristina Fallarás escribe el retrato feminista, valiente y sensual de una mujer libre, cuyo papel en la fundación del cristianismo ha sido borrada por la Iglesia.
 
Lo que propone Fallarás, en esta nueva novela, son unas memorias que escríbela protagonista al final de su vida, tras reflexionar e intentar analizar lo que pasó con su amante, Jesús, y los discípulos que le acompañaron. No está de acuerdo con la versión oficial, la que se construyó y, por tanto, escribe la suya. Así le da para analizar la época, parte de los personajes evangélicos o de la historia conocida desde otro prisma, otra perspectiva: la femenina, el punto de vista de una mujer que amó.
La historia de Jesucristo y el nacimiento del cristianismo se han contado mil veces, desde todos los enfoques posibles. Prácticamente siempre faltaban las mujeres.
La hace carne, Fallarás, porque se deja poseer por su verdad vieja. La hace carne hilvanando con su mejor prosa su infancia y su juventud, la decapitación de su padre, su próspera economía, su crianza entre mujeres independientes y brillantes -doctoras, científicas, parteras-, su persecución política, su vida lujuriosa y bisexual, su decisión de no engendrar ni de casarse, su relación con María -la madre del Nazareno-, su encuentro con Jesucristo, su amistad hasta el final. Su estoicismo. Su revancha.
Lo que Fallarás hace es contar el evangelio de Marcos -“aunque también picoteo de otros”- y calzarle la mirada de Magdalena, vuelta ciega por los siglos de los siglos y amén.
Además de la fantástica ambientación, capaz de trasladarte a la antigüedad de aquellos escenarios. Y lo hace a través de la poderosa literatura que es capaz de nombrar lo innombrable, así como de tejer la corporeidad de aquella cuyo nombre convirtieron en símbolo universal de mujer despreciable.
 

Personaje polémico, personaje de ficción, personaje histórico. Una mujer rica, poderosa e independiente, muy crítica con la sociedad que le rodea como de los discípulos de Jesús, que tergiversaron el mensaje y los hechos en su propio beneficio.

El componente feminista, ahí, es más que evidente. Depende de cada persona y depende de los ojos con que lean la novela. Incluso yo me atrevería a decir que en la novela tiene un carácter soberbio.
Sobre María Magdalena, hay muy poco escrito en los cuatro evangelios: Lucas, Marcos, Juan y Mateo; excepto que era prostituta, que estaba poseída por el demonio y fue curada por Jesucristo. Fue una fiel seguidora hasta el día de su crucifixión, también estuvo el día que resucitó.
Así que la escritora ha hecho una ficción histórica. Manteniendo los hechos históricos y sociológicos y revuelo político generado.
En la novela de la autora zaragozana, descubriréis a una María Magdalena luchadora, protectora y reivindicativa sobre el papel de las mujeres y que tuvo sus más y sus menos con los discípulos más importantes de Jesús precisamente por eso, por ser mujer.
En cualquier caso, Jesús en esta novela no es más que un personaje secundario; todo gira en torno a María Magdalena, sus sentimientos, sus opiniones y su vida. De hecho, su encuentro con Jesús no ocurre hasta bien avanzada la novela, aunque luego tiene gran influencia en su vida, pero no por los motivos espirituales que uno esperaría basándose en la historia conocida.
 
Este libro es una mirada, no solo sobre los evangelios, sino sobre nuestra literatura católica en general. Los evangelios son el ejemplo de la cultura fundacional que es la nuestra, así como de lo masculino y de lo épico.
 
 

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