jueves, 14 de febrero de 2013

ENAMORADOS. Autor: Rébecca Dautremer.



Ilustración Rébecca Dautremer.
 
 
Era un grupo de marionetas, todas ellas tan dispares entre sí que apenas tenían casi nada en común. Todas ellas de una forma, de un tamaño, una manera de vestir diferente; y por eso, las hacia tan interesantes y divertidas para jugar. Pero todas ellas al quedarse a solas en el cuarto de los juegos tomaban vida, tenían una vida de madera e hilos que les hacia moverse a su antojo, eran en esos momentos cuando más se parecían al comportamiento de un niño. El grupo lo formaban doce marionetas junto a los dos protagonistas Ernesto y Salomé.
Ernesto era la marioneta mas rebelde, travieso y a quien más le gustaba fastidiar a las demás, pero especialmente a Salomé. Esté era algo mayor, aunque no mucho, pero esa diferencia le otorgada un cierto poder de mando para hacer lo que quisiera. Vestía con unos pantalones bombachos de color rojo intenso, un jersey a rayas horizontales blancas y rojas, encima un jersey de manga corta tostado con un corazón en el pecho también rojo como los pantalones. Unas zapatillas que en un principio tuvieron que ser blancas. Llevaba siempre consigo una mochila colgada a la espalda que le sobresalía un palo, el cual lo utilizaba para fastidiar a las demás marionetas. Un pelo encrespado, enmarañado como si no se hubiese peinado nunca. Su cara redonda le sobresalía una nariz recta y perfilada, con ojos vivaces y saltones y siempre llevaba las mejillas sonrosadas.
Salomé en cambio era más pequeña, su cuerpo no aun no se había desarrollado, esa era la impresión que tenia ella de sí misma, tenía el pelo largo y negro, lo sujetaba con una diadema color rosa; su vestido, rojo moteado de copos blancos tenia la forma de un pequeño globo, se cubría con una chaqueta rosa con capucha que solía ponérsela los días de lluvia y centro de atención de Ernesto para sus fechorías. Calzaba unos zapatos anudados en la parte superior. Usaba gafas redondas, algo más grandes que el ovalo de su cara  llena de pecas que se repartían por sus mejillas.
Legó el día que Salomé fue a contar a su madre todo lo que Ernesto le había hecho. Tan enfadada y tan harta estaba de que siempre se mentira con ella y le hiciera las mil fechorías. Le dijo: que le había tirado del pelo, le había quitado el sombrero, le había arrancado las gafas, que le había tirado los libros de su bolsa, casi se cae y casi le da con el bastón.
Su madre la escuchaba con una sonrisilla en labios, era igualita que Salomé pero más mayor, entonces le dijo que sin duda Ernesto era un bruto y que lo más seguro era que quería jugar con ella, pero no sabía cómo decírselo. A Salomé esa contestación y la excusa de su madre  no le gusto, ni la entusiasmaron. Cuando más sorprendida quedó fue cuando le dijo que también podía ser que estuviera enamorado de Salomé.
 

Ilustración Rébecca Dautremer.

En el recreo, Candela, la más alta de todas, las de la piernas largas enfundadas en una medias a rayas con una zapatillas azules como el cielo una cazadora a juego con las zapatillas y una bufanda anudada al cuello naranja más larga que ella que le daba dos vueltas. Con un cabello liso rubio y largo, dijo: “¡Enamorado de Salomé! Y ¿Qué es estar enamorado?” Todas las marionetas se reunieron alrededor de Salomé, está no sabía que contestar, no sabía qué era aquella cosa morada que le sucedía. Mientras tanto Ernesto los oía sin que el grupo percibiera su presencia un  poco incomodo por el descubrimiento.
Guillermo, tenía un cuerpo parecido a una tienda de indio, nadie le había visto las piernas, llevaba una espacie de vestido largo compuesto por tres franjas de colores diferentes anudado con botones de arriba abajo tenía cara de bobalicón; sabía y había oído era que se cae de amor. Todos se imaginaron resbalando por una pendiente o cayendo directamente desde el cielo. Salomé se había caído de la bicicleta muchas veces, pero por amor nunca. A nadie le gusto esa definición.
“¡Los enamorados son cosas de cuentos!” dijo Mateo. El más mayor de todos, siempre vestido como un monaguillo y con su inseparable gorra con la visera levemente levantada. “Como los príncipes y las princesas; con vestidos bonitos; con espadas; reyes y reinas; dragones.” aclaró. Entonces Salomé pregunto tímidamente “¿Si los enamorados eran de mentira?”
Nicolás creía que cuando alguien está enamorado se pone triste, y le da vergüenza se le pone la cara colorada. “¡Es como hipnotizado!” dijo Lucas sin pensar. Salomé comprendió entonces que es como volverse un poco loco.
La pequeña Micaela, la más inocente de todas; la que llevaba un peto como vestido: falda blanca a motitas azules pequeñas que parecía un cielo estrellado, la parte de arriba color marrón debajo llevaba un camisa blanca, con un pañuelo anudado a la cabeza azul con flores blanca, era la única pelirroja. Se aventuro a decir que había oído algo de un rayo que te atraviesa. “¡es fuego!, ¿Y quema? ¡Es un relámpago! ¡Es una tormenta!” Pregunto Lorena, esta era un poco distinta a las demás, era más moderna en todos los aspectos, había sido traída de la capital: “¿Entonces llueve?”. Salomé llego a otra conclusión, que para estar enamorada hay que llevar paraguas.
Pero Tomas, el más pequeño de todos, hermano de Mateo, porque vestían igual; dijo que eso es una cosa del corazón. “¿Quieres decir que te duele el corazón? ¿Y te da fiebre? ¿Y no puedes hablar? ¿Entonces te pones enfermo?” Cada uno formulo una pregunta, mientras empezaban a sentirse enfermos. A la vez suspirando dijo Salomé: “¡Qué cansado debe ser estar enamorado!”
“¡Hay que ser dos para estar enamorados!”-aseguro Juana con una vocecilla delicada, era la más pasaba desapercibida, con vestido verde estampada con una flor azul, un jersey azul oscuro y una bolsa roja colgada en forma de bandolera, unas medias blancas con zapatitos grises. “¿Y uno solo no se puede?” aclaró. Y tres, y cuatro, y cinco… ¡ala todos…! Salomé un poco cansada de todo este embrollo se pregunto cuántos tenían que ser.
Ana, sabía que estar enamorado era para casarse, vestida en dos tonalidades de gris, se diferenciaba de las demás por llevar dos coletas. Aseguro que era. “¡Es para los señores y las señoras! ¡Es para los papás y las mamás!” Volvió  a pensar Salomé hay que ser mayor para estar enamorados.
“¡Puff! Estar enamorados, eso no pasa nunca”, suspiro Leonardo. Era la única marioneta de color, resaltaba por su jersey rojo estampado en el pecho el numero uno. “¡Si que pasa, cada día! ¡Y es para siempre!” le contradijeron. “¿Y para cinco minutos no?” pregunto otra marioneta. “¡No!, ¡es para toda la vida!” Pero, ¿eso es demasiado tiempo?” Dijo Salomé.
“¡Estar enamorado es algo muy importante!” Decretó Manuela, la mejor amiga de Salomé. “¡Es para una profesora! ¡Es para tu mejor amiga! ¡Es para tu hermana!” Tanto le choco a Salomé que le pregunto si era solo para las chicas. Su mejor amiga negó y volvió a preguntar si solo era para los chicos.
Serena, la menos parlanchina de todas, soltó una risita, “¡Es que los enamorados se dan besos! ¡Y se dan de la mano! ¡Y es para hacer bebes!” Salomé fastidiada se veía desnuda andando por la calle.
“¡Enamorados, es estar como en un sueño!” dijo Jacobo. “¡Es como flotar en el cielo!” añadió Mauricio. “¡Con flores y tener alas!” afirmó moviendo la cabeza con rotundidad.
Una vez más Salomé concluyó que para estar enamorado hay que ser un ángel.
Entonces llegó Ernesto para meterse una vez más con Salomé insistió en hacer de las suyas. ¡Nadie dijo una palabra! Pero Salomé, esta vez enredada en el suelo con sus propios hilos pensó que sus amigos tendrían que explicarle a Ernesto urgentemente que significa estar enamorado.
 

Ilustración Rébecca Dautremer.

FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN.



Ilustración Sylvie Daigneault.
 
ROMANTICISMO.
Karmelo C. Iribarren.

 Dice que le regalé una estrella,
dice que fue en el puerto,
una noche de domingo,
cuando empezábamos a salir.
 Yo no recuerdo nada, la verdad,
hace media vida de eso. Pero,
vete tú a saber. Bien mirado, puede
que hasta sea cierto: veinte años,
tonto perdido de amor,
y sin un duro en el bolsillo…
Qué otra cosa le vas a regalar.
 

viernes, 8 de febrero de 2013

CARNAVAL.


Cada mes tiene sus fiestas. Carnaval es la fiesta más típica de febrero. Os deseamos a todos y todas un alegre, musical, coloreado, original, fantástico y maravilloso Carnaval. Febrero carnavalesco, bonito y risueño.

Ilustración Eugenia Bonati.
 
Colorín de colorines
que se acerca el carnaval;
no seré el niño de siempre,
pues me voy a disfrazar.
Y seré por unos días
lo que a mí me guste más:
un payaso de ojos tristes
o un valiente general.
 Algún torero famoso
que en el ruedo ha de triunfar,
con bello traje de luces
y capote de verdad.
O seré un astuto "Zorro".
o un Robot o Peter Pan;
o un astronauta engreído,
o aquél que investiga el mar...
Serpentinas, papelillos,
caramelos al pasar...
¡Colorín de colorines,
que ya llega el carnaval!
 
 
Ilustración Kim Shi-Hee.

jueves, 7 de febrero de 2013

LA TABLA ESMERALDA. CARLA MONTERO.



La tabla esmeralda es un libro difícil de encuadrar ya que en su interior encontramos una combinación de elementos que dificultan o incluso diría que hacen imposible esta tarea.
Podemos decir que por un lado es un thriller porque tiene una parte de intriga, pero también tiene una historia de amor, parte histórica y bélica, dando como resultado un conjunto atractivo que puede encajar en los gustos de un número amplio de lectores con unos resultados creo que bastante positivos. Me gustan mucho las novelas que combinan más de una línea temporal en su argumento. Dos son las historias que transcurren paralelas a lo largo de las páginas de La tabla esmeralda.

 Por un lado nos situamos en la actualidad, donde Ana García-Brest, una investigadora de Historia del Arte del Museo del Prado y cuyo novio Konrad es un multimillonario alemán coleccionista de arte, recibe el encargo por parte de éste de investigar sobre un misterioso cuadro de GIORGIONE llamado "El Astrólogo" sobre el que solamente tienen una pista que es una carta escrita en el periodo de la Segunda Guerra Mundial y en la que se hace referencia a esta obra. Es así como Ana se traslada a París donde conocerá a Alain Arnoux, un investigador de la universidad de la Sorbona especialista en localizar obras de arte expoliadas por los nazis quien le ayudará en la investigación que está llevando a cabo.

Por otra parte tenemos la trama que nos traslada a la época pasada, partiendo del año 1942 en un París ocupado por los nazis donde el comandante de las SS, Georg von Bergheim recibe el encargo de encontrar un cuadro de Giorgione conocido como "El Astrólogo" cuya búsqueda le lleva hasta los Bauer. Es así como los miembros de esta familia judía son apresados por los nazis, siendo su hija Sarah la única que consigue huir escondiendo el cuadro que su padre le entrega antes de ponerla a salvo. Sarah se convertirá en protectora del cuadro al mismo tiempo que intentará sobrevivir como pueda, logrando pasar desapercibida ante los alemanes que están por todos los rincones de la ciudad y contando con la ayuda de su amigo Jacob, un joven también judío que trabajaba para su familia. En compañía de Sarah iremos descubriendo los terribles hechos que marcaron estos años al mismo tiempo que asistimos a la evolución en la vida de la joven.
Uno de los puntos más interesantes desde mi punto de vista es el tema que utiliza como base para dar forma a la historia, el expolio de obras de arte durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial. Ha sido la primera novela que leo que aborda esta temática y me ha resultado muy interesante por lo que agradezco la buena labor de documentación que ha llevado a cabo la autora para ambientar la obra. Cada uno de los capítulos del pasado se inicia con un párrafo que nos da una breve idea de la situación en la que se encuentra la guerra en ese momento, haciendo hincapié en algunos hechos que tuvieron relevancia. Esto es una gran ayuda para que nos podamos situar en el contexto y sirve a la hora de entender las acciones llevadas a cabo por los personajes. Ambientación y contexto histórico están muy cuidados, consiguiendo trasladar al lector a la época de la ocupación nazi en París, con el ambiente que se vivía en sus calles, los enfrentamientos, el miedo y el desconocimiento de lo que realmente estaba ocurriendo entre otros aspectos, sin olvidar hechos que realmente tuvieron lugar como la redada del velódromo de invierno.


En conclusión y a pesar de que la parte actual no resulta tan interesante, considero que La tabla esmeralda es una lectura muy recomendable con cuya historia disfrutarán un amplio número de lectores. Brillante y la que hace disfrutar de una lectura de verdadera calidad, con una historia bien planteada, con personajes interesantes y con una ambientación y documentación muy bien trabajadas. Es una obra extensa pero que se lee muy bien debido a que sigue un ritmo fluido y nos acerca a un tema quizás no muy conocido como es el expolio de obras de arte durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial.



martes, 5 de febrero de 2013

AL BORDE.



Ilustración Victoria Frances.
 
Esto es un pequeño homenaje para aquellas mujeres que lo padecen o lo han padecido y para sus familias:
 
VIOLETA
Violeta está frente al espejo. Tiene unos hermosos ojos verdes que, aunque tristes, no han perdido las ganas de vivir. Apenas se reconoce. Se observa escudriñando cualquier gesto que la identifique.
Se toca suavemente la cabeza  afeitada. Llora. Piensa que todo saldrá bien, que ha tenido suerte. Hoy no se pondrá pañuelo para ir la calle, ni gorra, hoy no esconderá su sufrimiento ni su lucha.
Violeta tiene cáncer. Cada letra le duele pero no la esconde y cientos de agujas le arañan un poquito la vida para tejerla de nuevo.
 
Texto: Yolanda Martínez Aranda.
 
 

UN SUSURRO DE TINTA.





Hoy inauguro esta sección con el único propósito del amor por la lectura. Es algo que se aprende pero no se enseña. De la misma forma que nadie puede obligarnos a enamorarnos, nadie puede obligarnos a amar a un libro. Son cosas que ocurren por razones misteriosas, pero de lo que sí estoy convencido es que a cada uno de nosotros hay un libro que nos espera. En algún lugar de la biblioteca hay una página que ha sido escrita para nosotros.

Leer es una destreza. Mientras más se practica, mejor se hace. Mientras mejor se hace, menos esfuerzo se requiere. Mientras menos esfuerzo se requiere, más se puede y se quiere hacer por leer .


El año es largo, tenemos meses, semanas, horas, minutos para la buena lectura. En esta poesía cada mes hay una buena escusa para la lectura.
MESES
(Maria Alicia Esain)
En enero,
los libros van primero.
En febrero,
leer es lo certero.
Marzo llega,
poemas en espera.
Para abril,
los cuentos serán mil.
Para mayo,
leyendo sin desmayo.
Mes de junio,
¡Poesía en plenilunio!
¿Sol de julio?
Lecturas para estudio.
Si es agosto,
leer no tiene costo.
¿Leer en septiembre?
¡A saltos como liebres!
Octubre asoma ...
¡cuentos a las palomas!
¿Noviembre vino?
¡Leer con los zorrinos!
¡Diciembre, al fin!
Leer como en abril.

lunes, 4 de febrero de 2013

NO A LA VIOLENCIA.


Ilustración Marissa Arroyo.
 
La paz extiende sus alas de libertad por encima de todas las sonrisas de los niños.
LA ARMAS.
  (Luz Helena Cordero)
Muchos se arman para la guerra.
Es necesario.
Otros se arman para el mundo.
Es preciso. 
Algunos se arman para la muerte.
Es natural.

Tú te armas para el amor
y estás tan indefenso
para la guerra,
para el mundo,
para la muerte.