-Miguel
Losada-
La última vez es siempre
todavía.
Los
poemas también
tienen
su dramaturgia
su
toma de contacto
su
puesta en escena.
Pues
se dice
que
todo poeta verdadero
debe
poseer el control de su cuerpo
y
el control de su voz.
Pero,
entonces, ¿es que queda algo libre
a
la improvisación?
Quedan
las manos,
sí,
las manos, para rastrear
todo
lo que se oculta
tras
la desnuda piel de las palabras.
Y
con qué poco
podemos
crear todo,
cómo
se abre el cuerpo,
y
es en la elevación de la figura
que
el poema se alza hacia la luz.

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