sábado, 14 de marzo de 2020

PARENTESIS.




(un beso robado en una
esquina y uno
en la barra
de un bar los besos
prolongándose en la esquina
— y fueron cien y mil y otros cien
y uno más que borrara
toda duda no hay duda
que resista a esa lluvia
las dudas
nunca se cristalizan
hay sólo certezas
en esa pausa nuestras falsas
certezas cristalinas
robándome a mí,
robándome en la esquina,
abriendo ésta página;
éste silencio
blanco
perturbado por negros
signos
de interrogación
¿Adónde el olor a ropa
limpia, humo y perfume?
¿Adónde nuestros nombres,
jeroglifos, inscripciones
grafitos? en esa esquina
eterna las letras
se reordenan las letras son
réplicas iniciales en una cama
mojada
en éste mundo.
¿Cómo cerrar el cajón
de este paréntesis?
Hay sólo un
modo, y es así: )

Un paréntesis que no se cierra
es una herida abierta
siempre, siempre
algo como
escribo
en cada lumbre tu nombre
algo como
sin ti
quedaron vacías mis manos
(un perfil enviado desde lejos:
un paréntesis todavía por cerrar.)

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