sábado, 9 de mayo de 2026

LA GRANDEZA QUE NO PODEMOS VER.

  
 
Cuando nuestra risa rueda por el suelo
Como perlas arrancadas del cuello de una chica, 
¿Qué aguarda allí donde la risa une?
 
Y después, cuando nuestro aliento entrecortado
Nos tumba sobre un lecho de hojas, ¿qué nutre
Con incesante cuidado es esas hojas?
 
Es sólido, pero permeable, como un estado de ánimo
Como Dios no tiene rostro. Como la lujuria,
Parpadea sin una pizca de culpa.
 
Entramos y salimos de las habitaciones, dejando
Nuestro polvo, nuestras voces agrupadas reunidas en el alféizar.
Nos apresuramos de puerta en puerta a un diluvio.
 
De días. Los viejos árboles ascienden, sus troncos gruesos
Con anillos nuevos. Todo cuanto vemos crece
En la tierra. Y todo lo que no vimos
 
Apoya su peso inmortal en nuestros oídos
                                                                  y canta.
 

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