domingo, 10 de enero de 2016

SALVACIÓN.



 



Se fuga la isla

Y la muchacha vuelve a escalar el viento

y a descubrir la muerte del pájaro profeta

Ahora

es el fuego sometido

Ahora

es la carne

la hoja

la piedra

perdidos en la fuente del tormento

como el navegante en el horror de la civilación

que purifica la caída de la noche

Ahora

la muchacha halla la máscara del infinito

y rompe el muro de la poesía.


sábado, 9 de enero de 2016

ELS TRES REIS SE SEPAREN.



 



Tres camins de retorn

cap a uns regnes boirosos.

 No voldrien poders,

d’obeir ambiciosos.

   

Si es poguessin quedar

vora el més gran Misteri!

Però enigmes petits

esperen llur senderi.



Ara duen al cor

l’estrella que els guiava.

No els cal altra escalfor

sota la volta blava.



 Llur posat més humil,

 més humana llur cendra.

 I un enyor molt pregon.

Divinitat tan tendra!



Potser haurien volgut

ser pastors, menys encara.

Or, mirra, encens; molt bé.

Millor una ànima clara.



Si en fugia el camí,

enllà els esperaria.

Alt Betlem rera els anys,

fonda llum sense dia!


viernes, 8 de enero de 2016

DE VEZ EN CUANDO LA VIDA...





  
De vez en cuando la vida nos besa en la boca y a colores se despliega como un atlas, nos pasea por las calles en volandas, y nos sentimos en buenas manos; se hace de nuestra medida, toma nuestro paso y saca un conejo de la vieja chistera y uno es feliz como el niño cuando sale de la escuela.

De vez en cuando la vida toma conmigo café y está tan bonita que da gusto verla. Se suelta el pelo y me invita a salir con ella a escena.


miércoles, 6 de enero de 2016

REGALOS.



 

No importa qué había a su alrededor; no importa
qué quería decir la ventisca en sus largos aullidos,
si estaban hacinados en la casa de los pastores,
o si no tenían otro lugar en el mundo.

Primero, estuvieron juntos. Segundo,
lo más  importante, eran tres. Y a partir de aquel instante
todo lo que se creaba, se regalaba, o se cocía
por lo menos entre tres se repartía.

El cielo helado sobre improvisado techo
como un adulto que se inclina sobre un pequeño,
fulgía con la estrella, que ya nunca
escaparía a la mirada del niño.

La hoguera ardía, pero la leña se acababa.
Todos dormían. La estrella destacaba entre las demás,
no por su resplandor, quizá excesivo, sino porque unía
al que estaba lejos con el más cercano.