sábado, 11 de enero de 2020

EN EL MERCADO AL AIRE LIBRE.




Ilustración Teresa Mtz.


En el mercado al aire libre
un chico vende pollinos,
todos teñidos de un color eléctrico distinto.

Se cuelan fácilmente entre los barrotes separados de la jaula,
y se dispersan, demasiado bobos y chiquitos para ir muy lejos,
pero aun así pían asustados
o victoriosos. Brillan
como algo que pone en el jardín
por Pascua.

Los rodean objetos de clara utilidad:
bolsas de legumbres, velas, alimento balanceado,
virulanas, carne cocida.

El chico los persigue con las manos abiertas
y los llamas por su nombre,
furtivamente.

Eso es lo que se llama confesión.

viernes, 10 de enero de 2020

DOS TRISTES IDIOTAS.




Mis ojos
viven despegados de todo mi cuerpo,
habitan en otro lugar que ya no existe,
se alimentan de bucles de recuerdos
que se asemejan a los rizos de tu pelo
y adivinan el pasado.

Puedes ver en ellos
dos décadas de otoños calientes.
Puedes tocarlos
y congelarte las espinas.
Puedes escucharlos
y leer un siglo de tristezas absurdas.
Puedes olerlos
y viajar en el tiempo.

Ahora están en pause:
desde que te ven olvidarme
hablan en un idioma extinto,
lloran sal
como si hubieran fracasado al traerte a mis orillas,
caminan heridos
como un animal golpeado y abandonado
en una estación de paso
sin coordenadas,
giran y giran y giran
por si en una de esas vueltas
te pierden de vista.

Mis párpados están más abiertos que nunca
y mis pupilas son dos puntos finales:
el que quisiste poner el primer día
y el que pusiste el último.

Pero mis ojos
son también dos tristes idiotas.
No se dan cuenta
de que no eres tú la que tienes que marcharte
para que ellos te dejen de ver.
Son ellos
los que tienen que dejar de mirarte
para conseguir no verte más.

Pero los cabrones cada día
de lluvia
me dicen lo mismo:
cualquier tiempo pasado fue mejor.

Y se vuelven a ir
a ese lugar
que ya no existe.

lunes, 6 de enero de 2020

LOS REYES MAGOS.


Ilustración autor desconocido.
 



Llegad, Reyes del Oriente;

la estrella que os va guiando

ya de Belén en la gruta

fija sus destellos claros;

y cuando llenos de gozo

adoréis al niño santo,

seguid por nuevos caminos,

cruzad ligeros los campos,

y atravesad las ciudades

donde os están esperando

los pequeñuelos: dormidos,

con la sonrisa en los labios,

parece que están diciendo:

¿qué traerán los Reyes Magos?



Los adurmió la esperanza,

y en el sueño, dulce y grato,

ven agrandarse, agrandarse,

las figurillas de barro

que estaban quietas y fijas

del Nacimiento en lo alto;

y por las calles obscuras

pasáis en bullicio extraño,

en ricos mantos envueltos,

sobre los caballos blancos

y en los cestos primorosos,

que en las ventanas colgaron,

dejáis los lindos juguetes

y confites delicados,

y al toque de las trompetas,

y al trote de los caballos,

cual fantasmas de la noche

vais pasando, vais pasando.