domingo, 21 de marzo de 2021

ESCRIBIR ES FÁCIL.


Ilustración autor desconocido.
 



Escribir es fácil. Escribir

poemas, aún más,

cualquiera puede hacerlo.



No hace falta mucho:



algo que trace, puede ser



un lápiz, un boli, un pedazo

de lignito, cisco, turba, saliva

o incluso sangre.



Hay gente que ripia con sangre

y eso es peligroso

ya que si el poema es malo,

y casi todos los poemas

son esencialmente malos

porque la gente que escribe poesía



lo hace, porque no le queda otra.



Pues, es un desperdicio,

esa sangre podría usarse

para otros fines:



menstruar, hacer amigos,

donaciones, etcétera.



Va, que me lío, en fin

se precisa también una superficie libre

para dejar constancia:



una pared, papel, servilletas usadas,

cuerpos —raídos o sin raer—

cualquier lugar es bueno

para hacer un testamento lírico.



Un corazón que bombee, un encéfalo

en su sitio.



Y lo más importante



Algo que escribir, y escribirlo

más o menos bien

por eso,



él o la poeta debe haber leído

a otros y otras antes.



Más que nada, para repetir

lo mismo, pero de otra forma,



y no contar boludeces



—como esta—.

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