domingo, 27 de noviembre de 2022

BALADA DE LOS MUCHACHOS BAÑÁNDOSE.

 
 
¡Una primorosa visión por mí nunca vista!
En una barca a la deriva y con hora disponible
en la costa de la tierra de las escocesas
bajo las sombras de los acantilados, miro
un tropel de chicos, delgados y gallardos,
que ríe en un encantador desorden
sabiendo que no hay miedo ni cuidado alguno,
los chicos que se bañan en la bahía de San Andrés.
 
El hondo azul del agua tan azul cual pueda ser,
rocas surgiendo altas entre el rojo llamarada de las nubes
muchachos con el color del marfil
arrostrando leves olas y buceando en ellas
muchachos blancos, rubicundos, morenos y desnudos
con luces y sombras entre el rosa y el gris
y como perlas el agua en su brillante cabello,
los chicos que se bañan en la bahía de San Andrés.
 
Una noche de verano y un mar de zafiro
una puesta de sol y un reverberar dorado,
se arrojan desde lo alto de escabrosas rocas
miembros maravillosos en el luminoso aire
frescos como una llama blanca ruborizada y bella
redondos brazos ágiles en la espumante sal
y el mar que en todas partes parece vivo con ellos,
los chicos que se bañan en la bahía de San Andrés.
 

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