jueves, 30 de marzo de 2023

EL CAMINO DEL FUEGO. María Oruña.

Vuelve María Oruña y lo hace con un nuevo libro de la serie “Los libros de puerto escondido”. De esta forma llegamos a la quinta estrega.
 
SINOPSIS: La teniente Valentina Redondo y su compañero Oliver deciden tomarse unas vacaciones y viajan a Escocia para visitar a la familia de este. Su padre, Arthur Gordon, está empeñado en recuperar parte del patrimonio y de la historia de sus antepasados y ha adquirido el castillo de Huntly, en las Highlands, que había pertenecido a su familia hasta el siglo XVII. Durante la rehabilitación del edificio encuentra un diminuto despacho que llevaba oculto doscientos años y en él, documentos que revelan que las memorias de Lord Byron —supuestamente quemadas a comienzos del siglo XIX— pueden seguir intactas y hallarse entre esas paredes. Pronto correrá la voz del extraordinario hallazgo y tanto la prensa de todo el país como varias personas allegadas a la familia se acercarán a ellos para seguir el curioso acontecimiento. Sin embargo, la aparición de un hombre muerto en el castillo hará que Oliver y Valentina se sumerjan en una inesperada investigación que los llevará a adentrarse en la Escocia de épocas pasadas y que cambiará el destino de los Gordon e incluso la propia historia.
Al tiempo, viajaremos a mediados del siglo XIX y descubriremos cómo Jules Berlioz —un modesto librero de las Highlands— y Mary MacLeod —una joven perteneciente a una familia escocesa acomodada— entrecruzan sus pasos en un camino literario y prohibido en el que el crimen lo salpicará todo de dudas y silencio hasta nuestros días.
 
Sigue la autora su camino, imperturbable. Os vais a encontrar una aventura, un sueño y un viaje al S. XIX, a lo que se le puede añadir que también os toparéis con los secretos de la literatura del S. XIX.
La escritora ha tejido una intriga en la que el lector conocerá a coleccionistas, apasionados de la literatura y a buscadores de obras místicas tanto de nuestros tiempos como de mediados del siglo diecinueve. Todos ellos con un nexo común, un gran misterio: ¿y si alguien escondió las famosas memorias prohibidas de Lord Byron?
Es diferente a las demás novelas, incluso los escenarios son distintos, pero acertadamente bien descritos, como no podía ser menos de la mano de la autora. Y, al igual que las anteriores, adictiva.
Valentina y Oliver están de vacaciones en Escocia visitando a la familia de este. El padre de Oliver ha comprado un castillo que en el S. XVIII perteneció a sus antepasados. En la rehabilitación descubren una estancia secreta en la que aparece una carta que habla de un manuscrito con unas memorias de Lord Byron. Un cadáver en la mencionada estancia y un providencial fuego que arrasa con parte de las pruebas que hay en el interior. Una investigación.
Todo esto puedes encontrar en esta novela, además de un viaje al pasado a mediados de 1836 para conocer la historia de Jules Berlion y Mary MacLeod, que tendrá mucho que ver en la resolución de los misterios que Valentina y Oliver no podrán dejar de lado. María Oruña abandona sus escenarios habituales de Cantabria para delimitar el escenario en las Tierras Altas escocesas. Como ha hecho con las otras novelas, construye además una trama paralela, se desdobla y retrocede a 1836, asistiréis a una relación prohibida entre un modesto librero y una joven acomodada. Ambas tramas se juntarán en un punto, como cabe esperar, pero mientras tanto permiten que la novela avance a buen ritmo apoyando una de ellas a lo que sucede en la otra.
                                                                                                          
Cada uno de sus libros tiene un carácter individual, único. Solo perduran los personajes y el ambiente de misterio, el género que más cómoda se siente. Lo demás, son universos nuevos. El despliegue de documentación hace que se extienda para hablar de las sociedades, costumbres,  peculiaridades y tradiciones de los habitantes de las Tierras Altas y cómo se maneja con la normativa jurídica escocesa.
La narración sí que mantiene la marca de la casa que la trasmite a través de su pluma. Donde se reconoce perfectamente el estilo de la autora y se percibe una evolución literaria en la que las reflexiones van cuajando poco a poco en las páginas de una novela marcada por la acción y la intriga, que el lector termina con la sensación de saber un poquito más de cada uno de los personajes.
Dos relatos, dos épocas, dos escrituras y dos narrativas. Obviamente, ambas líneas argumentales están relacionadas aunque, con buen acierto, desde el inicio de la novela no sabréis como. En el trascurrir de la trama las preguntas irán encontrando respuestas y ambos argumentos confluyendo.
 
Entre los pulses de esta novela está el aliciente de la definición de los personajes. “El camino del fuego” es un thriller que parte de un crimen que reúne en torno a sí a una serie de personajes con unos perfiles bien definidos, con sus secretos, ambiciones, con fuerza. Cuando hablo de “fuerza” no me refiero que tengan un férreo carácter sino que son personajes muy bien ahondados. Pero lejos de quedarse en la trama policíaca en el siglo actual, os lleva de viaje en el tiempo. A una época muy pretérita donde os encontraréis con los protagonistas de otra historia que en el devenir de la novela se convierten en un todo unitario gracias al bien hacer narrativo de la autora.
Se despliega de ese modo una gran tela de araña de la que nadie parece poder escapar, y en la que se aprecia el cuidado que ha tenido la autora a la hora de colocar cada palabra.
Cuida, como ya hizo en las entregas anteriores, que su novela no desnude misterios. E incluso en la parte personal, en la que los personajes avanzan en el tiempo, Oruña sigue prefiriendo moverlos en claroscuros a seguir un esquema lineal que reste el interés de quienes comienzan a descubrir la saga por este título.
Cada personaje vive vigilando los suyos, mirando al frente y procurando no volver la vista atrás convirtiendo cada vida en una novela negra propia que la autora ha sabido manejar y cuyos hilos entreteje con sumo cuidado a lo largo de las páginas de la novela.
 
Que este argumento guste o no es cuestión del lector. Que la dosis de intriga no alcance la de anteriores novelas no me ha importado. Sólo puedo decir que “El camino del fuego” me ha entretenido muchísimo y además, Oruña facilita esta senda con su habitual narrativa sencilla y amena, estilo que siempre me gustó de la autora, ofreciendo un producto siempre perfecto para el disfrute.
 
 

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